No nacemos monstruos (288 Harmony Road 1) Capítulo 9 #6
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Capítulo 9 #6

La hermana Margaret miró a Indie, luego a Lucas, calculando.

—Por supuesto. Indie, puedes guardar tus partituras. Practicaremos la Invención la próxima semana.

Indie comenzó a recoger sus cosas con movimientos rápidos y eficientes, como si temiera que la monja cambiara de opinión y la hiciera quedarse. Lucas notó que evitó hacer contacto visual con él y eso le dolió más de lo que había anticipado.

—Indie, ¿podrías esperarme en el auto con Emily? —Le dijo, entregándole las llaves—. Ella está en el jardín delantero esperándonos. No tardaré mucho.

Su hija asintió y salió del aula casi corriendo. La puerta se cerró detrás de ella con un eco que pareció demasiado fuerte en el silencio que siguió.

Lucas y la hermana Margaret se miraron por un momento, dos fuerzas opuestas evaluándose mutuamente.

—¿En qué puedo ayudarle, señor Harper?

Lucas sacó la nota doblada del bolsillo interior de su chaqueta y la desplegó sobre la tapa del piano, ahora cerrada.

—Me gustaría que me explicara esto.

La monja echó un vistazo a su propia letra sin mostrar ni una pizca de sorpresa o arrepentimiento.

—Ah, sí. Encontré esas partituras en el atril de Indie la semana pasada. Música completamente inapropiada para su nivel de formación.

—¿Inapropiada cómo?

—Señor Harper, Indie está en un programa de formación clásica serio. Estas canciones populares francesas no hacen más que confundirla y desarrollar malos hábitos técnicos.

—¿Malos hábitos como cuáles?

La hermana Margaret cruzó los brazos, una postura defensiva que Lucas reconoció.

—Rubato excesivo, dinámicas inconsistentes, una tendencia preocupante hacia la interpretación personal por encima de la fidelidad al texto musical.

—¿Y eso es malo porque…?

—Porque Bach no es jazz, señor Harper. La música clásica requiere disciplina, precisión, respeto por las intenciones del compositor. No es un lugar para experimentos creativos adolescentes.

—Indie tiene diez años.

—Exactamente, y a los diez años es cuando se forman los hábitos que durarán toda la vida. Si permitimos que desarrolle estas tendencias hacia la improvisación y la interpretación libre, jamás podrá ser una pianista seria.

Lucas caminó hacia el piano y puso una mano sobre las teclas, presionando una de do. El sonido llenó el espacio entre ellos.

—Hermana Margaret, ¿cuándo fue la última vez que escuchó a Indie tocar algo que no fuera una asignación suya?

—No comprendo la pregunta.

—¿Cuándo fue la última vez que la escuchó tocar por placer? ¿Por la simple alegría de hacer música?

—El placer viene del dominio técnico, señor Harper. Cuando Indie haya desarrollado la disciplina necesaria para ejecutar el repertorio clásico, entonces encontrará satisfacción en su trabajo.

—¿Su trabajo? Tiene diez años.

—Los músicos serios comienzan jóvenes. Si Indie quiere tener alguna posibilidad de entrar a un conservatorio prestigioso…

—¿Y si Indie no quiere ir a un conservatorio prestigioso?

La pregunta quedó suspendida en el aire como una acusación.

—Señor Harper, con todo respeto, los niños no saben lo que quieren. Nuestro trabajo como educadores es guiarlos hacia la excelencia, no complacer sus caprichos momentáneos.

Lucas se volvió para mirarla.

—Hermana Margaret, he estado observando a mi hija durante los últimos meses.

He visto cómo llega a casa después de sus lecciones con usted.

He notado cómo ha cambiado su manera de tocar y tengo que preguntarle: ¿usted de verdad cree que la está educando, o simplemente la está entrenando para obedecer?

—Hay una diferencia entre educación y permisividad, señor Harper .

—Sí, la hay. También hay una diferencia entre disciplina y miedo.

Los ojos de la monja se entrecerraron.

—¿Está sugiriendo que intimido a los estudiantes?

—Estoy diciendo que hace 5 minutos vi a mi hija temblar antes de tocar una escala. Una escala que sabe a la perfección, que ha tocado mil veces y me pregunto qué clase de ambiente educativo produce ese nivel de ansiedad en una niña de diez años.

—Indie es una estudiante desafiante. Tiene tendencias hacia la distracción, hacia la creatividad no dirigida. Requiere estructura firme.

—¿Creatividad no dirigida? —Lucas sintió que su voz se alzaba y se obligó a moderarla—. Hermana Margaret, mi hija descifró La valse d’Amélie por oído. Por oído. ¿Tiene idea de lo extraordinario que es eso?

—Lo que es extraordinario es la arrogancia de una niña que cree saber más que sus profesores.

Lucas se quedó inmóvil por un momento, procesando las palabras que acababa de escuchar.

—¿Arrogancia?

—Indie tiene tendencia a creer que sus ideas sobre la música son tan válidas como las de adultos con décadas de experiencia. Esa actitud necesita ser corregida antes de que se vuelva un problema mayor.

—Sus ideas sobre la música son válidas, hermana Margaret, porque la música no es solo técnica. Es expresión, es emoción, es comunicación y mi hija tiene algo real que comunicar.

—Señor Harper, aprecio su lealtad parental, pero Indie necesita aprender que el arte verdadero viene del dominio de las formas establecidas, no de experimentos caprichosos.

Lucas se acercó un paso más al piano, sus manos descansando sobre la tapa que ahora estaba abierta a medias.