CAPÍTULO 29
Deja de poner excusas
Maya
Terapia de grupo
Chicas, tengo algo que
contaros. Ander me ha
invitado a cenar.
Escribí desde la cama, después de cenar. Quizá no contestasen; Greta estaría ya dormida, muerta en vida, como decía ella; Nora… podía estar echando ese polvo tranquilo.
Pero contestaron.
Nora:
Eso es genial. Me
alegro. ¿Adónde iréis?
Greta:
Es una buena ocasión
para ir sin bragas.
Aún no he aceptado. Me
ha dicho que lo piense.
Le he comentado varias veces que
esto es solo sexo. Salir a cenar
suena a implicarse demasiado.
Greta:
¿En serio? De verdad te lo
digo, amiga. Eres IDIOTA.
Nora:
Estoy de acuerdo. ¿Qué tienes
que pensar? Solo es una cena.
Greta:
El preludio de un coito
apoteósico. ¿Qué más quieres?
No quiero nada. Ese es el
problema. Esto podría sentar
un precedente y no estoy
dispuesta a que se convierta
en algo habitual.
Greta:
La hostia. Hablas como un
ministro. Deja de pensar y
vete a follar, joder. La vida
es muy corta.
Nora:
¿De qué tienes miedo, Maya?
No tengo miedo. Solo creo que
Ander debería vivir su vida. Es
joven, aún le queda mucho por
caminar. Tener una novia, casarse
y engendrar hijos. Yo no voy a
darle nada de eso.
Greta:
Aunque sea joven, es
adulto. ¿No crees que
eso debería decidirlo él?
Nora:
¿Tú quieres salir a cenar
con él?
Claro que me gustaría,
pero… no sé, no quiero
que esto avance y luego
tener que cortar por lo sano.
Greta:
Si de verdad quisieras eso,
ya lo habrías hecho hace
semanas.
Me quedé pensativa. ¿Qué demonios me pasaba? Quería y no quería. Debía y no debía. Era cierto que creía en lo que les acababa de decir, aunque, en el fondo, esperaba que no ocurriera. Y eso me hizo sentir aún peor, porque significaba que actuaba de un modo egoísta.
Nora:
¿Me estás diciendo que, si
Ander tuviera 40 años,
estuviera divorciado y fuera
padre, le darías esa
oportunidad?
Greta:
Si contestas que sí, te
descuartizo.
La realidad me golpeó de frente.
Greta:
¿En serio preferirías compartir
la vida con un tío en tu misma
situación que con uno como
Ander?
Joder, que no me ha
pedido matrimonio.
Nora:
Ahí lo tienes. Solo es una
cena con un hombre que
te gusta y al que le gustas.
Lo que hemos dicho desde
el principio.
Greta:
Acabas de caer en tu propia
trampa. Deja de poner
excusas que ni tú misma
te crees.
Nora:
Exacto.
Greta:
Sal a cenar. Punto.
Maldita sea. ¿Por qué siempre tenían razón, las muy hijas de su madre?