49 Harto de guardarlo todo
Harto de guardarlo todo
FUYU
Cuando llego a la sala de ensayo, mis compañeros ya están allí. Ryota le comenta a Mayu lo de la boda de Natsuki, en la que Haru nos ha pedido tocar. Algo que, a decir verdad, todavía no me ha dado tiempo a asimilar siquiera.
—Pues por mí vale. Creo que nos viene bien como entrenamiento empezar a tocar en sitios. Esta vez no serán nuestras canciones, pero es un primer paso. Además, no creo que se enfaden si metemos alguna que otra así de extranjis. —Mayu da su opinión mientras yo me cuelgo la guitarra en silencio.
—Pero, a ver, chicos, un segundo… No nos precipitemos. Es el amigo de Fuyu, es él quien tiene que decidir —dice Saya para intentar protegerme.
—Pues por eso mismo, si es su amigo, el que más ganas tendrá será él.
Saya suspira desesperada y fija sus ojos en mí con una mirada de disculpa.
—Es que no entiendo por qué estás tan pesada, Saya —protesta nuestro batería.
—Se queja por mí. —Tres pares de ojos me prestan toda su atención—. Saya solo intenta protegerme porque mi historia con Haru es un poco complicada.
—Ostras, ¿no os lleváis bien? Pero si tiene pinta de ser simpático. —Otra vez Ryota, que no sabe estar callado.
Suspiro al sentirme acorralado. No me queda otra que contar la verdad. Las mentiras solo complican las cosas.
—Haru no solo es mi amigo, es la persona de la que estoy enamorado. Nuestra relación está rara ahora mismo. Saya lo sabe y estaba intentando ahorrarme un mal trago, eso es todo.
—¡¿Quééé?! —dicen Mayu y Ryo al unísono, en el mismo tono escandaloso.
Yo me encojo de hombros como toda respuesta y centro mi atención en las cuerdas de mi guitarra. Me pongo a afinarla.
—Pero… ¿A ti no te gusta Saya? —La voz de Mayu llega hasta mis oídos. Aun así, no levanto la mirada.
—Sí, pensábamos que estabais liados.
—¡No estamos liados! Solo somos buenos amigos.
—Pues lleváis un rollito supercercano últimamente que nos hacía sospechar. Mayu y yo creíamos que habíais empezado a salir en secreto.
—Sí, la verdad es que estaba preocupada. Las relaciones sentimentales dentro del grupo pueden traer complicaciones.
—Pues estabais claramente equivocados, par de mamarrachos. ¿Verdad, Fuyu?
Levanto la mirada. Vuelvo a tener tres pares de ojos sobre mi persona.
Asiento.
—¿Entonces eres gay?
—¡Ryo! —Saya le tira la púa del bajo a la cabeza.
—¿Qué? ¿Qué tiene de malo que hablemos estas cosas entre nosotros?
Somos jóvenes y, como dice Mayu, es bueno que afiancemos nuestra amistad.
Por mi parte, podéis estar seguros de que no contaré nada de vuestros secretos.
Ni a mi novia. —Levanta la mano y se hace una cruz con la otra en el pecho como señal de juramento—.
Este tiene que ser un espacio seguro, libre de juicios, en el que podamos hablar de todo con libertad.
Si estamos cohibidos, no haremos buenas canciones.
Mayumi asiente de acuerdo con él.
—Me parece bien, pero que cada uno cuente lo que quiera, no obliguemos a nadie a abrirse. —De nuevo Saya intentando protegerme.
Pero empiezo a estar harto de guardarlo todo para mí, así que contesto a la pregunta de mi compañero.
—No soy gay…, creo.
—¿Bisexual? Yo lo soy, aunque solo he estado y estaré con Yuki. —Ryo sonríe con cara de tonto enamorado mientras se pone la mano en el pecho.
—Entonces ¿cómo lo sabes? —pregunto—. Si solo has estado con ella, ¿cómo sabes que eres bisexual?
—Tío, pues ¿cómo lo voy a saber?, sabiéndolo. —Su sonrisa cambia de tonto enamorado a tonto pervertido de repente—. Ya sabes. —Mueve las cejas en un gesto sugerente.
—No, no sé.
—¿En serio? Chicas, vosotras me entendéis, ¿no? —Mira a nuestras compañeras buscando aprobación.
—Sí, Rydiota, te entendemos. Entendemos que te has atiborrado de porno, hetero y gay, y que te van los dos.
Mayumi se ríe con la respuesta de Saya y hasta a mí se me escapa la sonrisa porque es la primera vez que veo a mi compañero colorado hasta las orejas.
—¡No es eso, so bruta! —le grita, lo que nos hace más gracia—. No del todo —masculla—. Yo soy un romántico, pero, a ver, me han atraído más personas, aparte de mi novia. Cuando te gusta alguien de esa manera, se nota.
—No sé, a mí solo me ha gustado Haru.
Ryota frunce el ceño extrañado y hace un gesto a las chicas para que aguarden un momento. Entonces se acerca a mí, me rodea el hombro con su brazo y giramos de manera que les damos la espalda a nuestras compañeras.
—¿Y no se te empina con nadie más? ¿Nunca? Piénsalo.
No creí que el escandaloso de mi compañero fuera capaz de hablar tan bajo. Aun así, el volumen no es el problema. Sus palabras me trastocan como si las estuviese gritando a pleno pulmón.
Por la Diosa, ¿cómo hemos llegado a este tema?
Siento las orejas arder, seguramente me habré puesto tan rojo como él hace un momento. Aun así, el tema me interesa porque es algo que aún no llego a comprender de mí mismo.
—No…
Se queda pensativo.
—¿Y con Haru?
Asiento.
—Con él sí… y también…
—¿También qué? —Su voz sigue siendo un susurro.
—Leyendo sus boys love… —Abre mucho los ojos con expectación—. Me imaginaba… ya sabes.
—No, no sé.
—Bah, olvídalo.
—Vamos, cuéntamelo. Ambos somos chicos, podemos hablar de estas cosas —me alienta.
Y yo suspiro y, con la máxima vergüenza que he pasado en mi vida, pronuncio las siguientes palabras:
—Que era él.
Alza las cejas como si lo hubiese entendido todo, como si fuera un psicólogo que acaba de descubrir el diagnóstico de su paciente. Mi pecho por un momento se agita con anticipación por conocer su veredicto. Quizá alguien me entienda después de todo, quizá yo mismo lo haga de una vez.
—Pues ya está. —La voz de Ryo vuelve al tono alto de siempre, me suelta y se gira.
Las chicas se asustan y se ponen a disimular como si no nos hubieran estado espiando.
—Ya está, ¿qué? —pregunto.
—Demisexual, mírate eso. —Me guiña un ojo con camaradería y yo saco mi móvil del bolsillo y apunto la palabra en una aplicación de notas para buscarla luego.
—Chicos, me parece estupendo que hablemos de estos temas entre nosotros, pero centrémonos.
—Mayu vuelve a coger las riendas de la conversación y la verdad es que se lo agradezco internamente—.
¿Qué vamos a hacer con lo de la boda? Fuyu, todo depende de ti.
¿Qué dices? ¿Quieres ir? Contestes lo que contestes, te apoyaremos.
Ryo y Saya asienten de acuerdo con nuestra líder.
Me quedo en silencio meditándolo por un segundo.
—Simplemente no puedo decirle que no. Quiero ayudarlo.
—¿Seguro? —pregunta Saya con su vista fija en mis ojos—. No tienes por qué hacerlo si te vas a sentir incómodo.
—Quiero hacerlo. —Asiento.
—Pues ya tenemos fecha para nuestro primer concierto privado —celebra Mayumi levantando las manos.
—¡Yeaaah! Además, Fuyu, tío, esto es una gran oportunidad para ti.
—¿Oportunidad?
—Sí, en cuanto Haru te vea en el escenario con ese talento y esa vibra que tienes, se va a enamorar sin remedio. Será tu momento para conquistarlo. Los músicos tenemos algo que gusta. A mí me pasó con mi novia. Me enamoré de ella cuando la vi tocar.
—No creo.
—¿Cómo que no, tío? Está clarísimo. Haru caerá a tus pies.
—Está con otro —mascullo—. No se fijará en mí.
—Uh, pues pobre del otro porque dejarás el listón tan alto que se le olvidará que existe. Tenemos nueva misión: ¡hacer el mejor concierto del mundo para que Fuyu conquiste al amor de su vida! —grita Rydiota tan emocionado que hasta consigo creerme un poco lo que dice.
Saya se ríe y me acaricia la espalda con camaradería y Mayu mira su móvil, que acaba de sonar, con cara de concentración.
—Un momento, chicos. Ahora sí, nos lo han dado, nos han dado el opening del anime. Me acaban de mandar el contrato.
Y al oír sus palabras, estas cuatro paredes se convierten en una algarabía de voces, gritos y risas. Volvemos a abrazarnos, a saltar en círculos y a corear el cántico estúpido de Ryota.
Y yo me siento tan liviano que creo que saldré volando.
No sé qué pasará con el concierto, no sé si servirá para reconquistar a Haru como dice Ryo, pero estoy seguro de algo: si no funciona, no estaré perdido.
Ahora tengo la música.
Los tengo a ellos.