No era parte del guion (Familia Cresswell-Donovan 3) Capítulo 16. Mini Villana #2
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Capítulo 16. Mini Villana #2

No llevaban ni cinco minutos cuando escuchó un ruido. Se giró y entonces lo vio. Un tío salía de detrás de un árbol con un bate de beisbol. Y luego otro. Y otro. Se echó a correr, gritando a los demás que corrieran.

Pero otros dos se pusieron delante de ellos. Los tres se miraron y se giraron para enfrentarse.

—Tíos, os han visto en el bar, diría que vais directos a la cárcel si nos hacéis algo —dijo Charlie, intentando calmarlos.

—Como si fuera la primera vez —dijo uno riéndose—. Sois muy gallitos cuando estáis rodeados. Además, nos das igual. Es ella la que tiene que aprender la lección.

Ruby sintió un escalofrío que le bajaba por la columna. No iban a por Mack, sino a por ella. Charlie se enfrentó al tipo.

—¿Os ha mandado Rubens?

—Ni idea de quién es ese tipo. Solo que esta pelirroja debe aprender una lección y se la vamos a enseñar con gusto. Depende de vosotros si queréis salir bien o mal. Os podéis ir.

—Está bien, toda vuestra, ni siquiera somos nada —dijo Leo. Charlie lo miró horrorizado. Entonces, ellos se apartaron y Leo arrastró a su hermano, pero este se resistió.

—¿Qué coño haces? —gritó con furia. Los tipos parecían divertirse y les dieron la espalda. Leo lo miró con intención y le dio un puñetazo al más cercano. Entonces comprendió.

Ruby sacó su pierna a trabajar y dejó a uno sin aliento con una patada en las pelotas. Cogió el bate que había soltado y comenzó a golpear. Cuando se dio cuenta, estaban los tres de pie, agitados, con sangre en la cara, pero enteros.

—Llamo al sheriff —dijo Leo. Iba cojeando. Charlie se acercó a ella y la abrazó.

—Joder, amor. Lo siento. No teníamos que haber venido.

—¿Estás bien? ¿Herido?

—Magullado, ¿tú?

—Bien.

—Ya he llamado al…

Leo los miró y se cayó tan largo como era. Ruby lo examinó y vio un fuerte golpe en la cabeza que sangraba. Charlie, nervioso, llamó a una ambulancia.

—No es… no es nada —murmuró Leo.

El coche del sheriff apareció en minutos y miró alrededor asombrado. La ambulancia llegó y después otra. Fueron esposando a los tipos y ellos se subieron a una de ellas. Charlie estaba muy enfadado. Llamó a Mack y luego a Jacob.

Ruby le tomó de la mano. —Es una conmoción, no será nada, de verdad.

—Estoy harto de todo esto —dijo él muy enfadado. Ella le tomó de la mano y señaló a Leo, que iba desmayándose y recuperándose. Él le tomó de la mano y susurró palabras tranquilizadoras.

Cuando llegaron al hospital, Mack y Lorelai ya estaban allí. Pasaron a Leo a un box y a ellos dos también, para examinarlos. Había cortes y heridas superficiales. Lorelai entró, pálida.

—Van a mirarlo bien. La conmoción es grave. Esperad a que venga el médico forense para las fotos y luego os traeré algo para lavaros.

Ruby miró a Charlie. Tenía los ojos cerrados y respiraba agitado. Lo abrazó. Al rato, ya pudieron limpiarse. Jacob les iba informando de todo sobre su hermano. Estaba pálido y preocupado. Por fin, pudieron salir a la sala de espera. Solo faltaban Richard, Bella y Sophie. El resto estaban ahí.

Se abrazaron, preocupados. Ruby se sentía mal, por su culpa, los habían atacado, pero Margot la abrazó con afecto.

—He llamado a Dan. Me dijo que sale con tu hermano, así que ambos están de camino. Llegarán en horas.

—Gracias, Margot. Lo siento tanto…

—Leo es un chico muy fuerte.

Se sentaron y alguien puso un café delante de su rostro. Lo aceptó. Estaba destemplada y enfadada. Charlie se sentó a su lado y le tomó de la mano.

—Gracias, Ruby. Sin tus… habilidades, no sé cómo habríamos acabado.

—Es poco consuelo, Charlie. No debería haber venido.

—Quizá nos hubieran atacado en un callejón, o cuando estuvieras sola.

Un hombre de pelo canoso y trajeado se acercó a ellos. Fue directo hacia Ruby.

—Señorita Smithson, soy Steve Farrel, agente del FBI. ¿Podemos hablar?

—Puede preguntar lo que sea aquí delante —dijo Ruby.

—Somos su familia —afirmó Charlie.

—Está bien. El ataque no ha sido aislado. Se ve que están amedrentando a los testigos, aunque por lo visto, a usted le tienen cierta manía extra. Lo bueno, que tenemos a todos esos indeseables y uno u otro confesará. En realidad, nos han hecho un favor.

—Si usted lo dice —bufó Ruby.

—Lo que no entiendo… ¿no eran siete tipos armados? O sea, no dudo de que sean fuertes…

—Ella acabó con tres por lo menos —dijo Charlie con orgullo—. Está preparada.

—Pues enhorabuena. Es posible que deban llevar escolta. ¿Cómo está el otro herido?

—Lo están examinando.

—Esperaré fuera, luego hablamos, si les parece.

Les dio su tarjeta y se marchó de la sala. Los demás los miraron con asombro y ella se encogió de hombros.

—Mis padres son militares. Me entrenaron de pequeña.

—Ah, puede que por eso Sophie me haya dicho que quería hacer artes marciales. La apuntaré. Vaya que sí.

Mack salió con el rostro aliviado.

—Se ha despertado y está bien. Con dolor de cabeza y lo dejarán un día o dos ingresado. Pero no ha afectado a nada grave. Podéis pasar a verlo, de dos en dos. Mamá, Jacob.

Se levantaron y todos respiraron aliviados. Lorelai los miró irse.

—Esta familia se mete en muchos líos. Y parecíais tan normales.

Charlie la miró asombrado y luego soltó una risa suave. Ruby sonrió.

—En todas las familias pasan cosas.

Caleb llegó con Dan, que se puso con Lorelai a revisar el parte. Su hermano miró mal a Charlie.

—Iban a por mí. Él y Leo me defendieron con todo.

—Aunque ella fue mucho más efectiva.

Caleb se sentó y la abrazó. A Ruby le gustó que la abrazase, que él se hubiera abierto y cambiado lo suficiente como para ser cariñoso. Se relajó en sus brazos y lo rodeó, más calmada. Todo saldría bien.