Capítulo 9. La familia actúa #2
—¿En serio? Habla el que tuvimos que intervenir todos para que arreglase las cosas con su novia. No, gracias. Y más os vale que os quedéis calladitos, sobre todo tú, Leo.
Él hizo el movimiento de cerrarse la cremallera y tirar la llave.
Charlie bufó y se levantó para irse. Salió por el muelle para pasar un rato a solas.
El callado e introspectivo Mack se había enamorado y había cambiado muchísimo.
Seguía siendo un poco capullo, pero sonreía.
¿Dejar todo por una persona podría causarte tanta felicidad?
Bella le gritó antes de llegar al muelle y no tuvo otro remedio que volver a ayudar. Todos lo hacían. Al día siguiente era la boda y quería que su hermana y Jacob fueran muy felices. Era su máximo deseo.
Se levantó al día siguiente por la mañana y salió a pasear.
Puesto que su hermanastro había aprendido a hacer tortitas, no lo necesitaban y él quería despejarse.
Se sentó en el muelle. Su hermana Bella solía hacerlo cuando necesitaba pensar.
De alguna forma, ver las aguas tranquilas de la bahía lo relajaban y sí, estar solo con sus pensamientos.
Escuchó unos pasos. Qué raro estar solo.
—Jacob ha hecho las tortitas —dijo Mack sentándose junto a él.
—Sí, Bella me obligó bajo pena de muerte a escribirle la receta completa. Ya la conoces. Y mejor, así nos turnamos.
—¿Puedo ayudarte? Es raro que tú no estés sonriendo.
—Lo sé.
—¿La película va bien?
—Sí, aunque no creo que tenga mucho éxito. Es un musical raro —dijo riéndose—, pero el director es un buen tío. Mi agente me ha dicho que, aunque haga alguna mala al principio, no pasa nada, así alguien puede descubrirme y, además, soy el protagonista.
—Esa escena que vimos… fue emocionante. Tienes mucho talento.
Él sonrió y le dio un abrazo. —Lo dice mi hermano.
—Todos lo decimos. Pero hay algo más.
—Lo hay. Me gusta una mujer, me gusta mucho, pero yo a ella no.
—¿Cómo es eso? Es imposible.
—Lo es. Pero no me apetece hablar, tal vez en unos días. ¿Qué tal con tu nueva novia?
Mack se sacó una caja del bolsillo. —Le voy a pedir que se case conmigo.
—¿Ya? ¿Tan rápido?
—¿Para qué esperar?
—Pues también tienes razón. Si ambos estáis seguros, adelante. Me alegro, Mack, de verdad.
—Y si esa chica no te hace caso, a lo mejor es porque no es tu pareja de vida.
—Ya te pareces a Richard.
Ambos sonrieron.
—Solo sigue tu corazón, Charlie, y no seas tan tonto como yo. Si te gusta, díselo.
—No es tan fácil. Volvamos, o la novia se pondrá nerviosa. Además, tienes que vestirte para llevarla al altar.
—Así es. Vamos. Y, Charlie, voy a estar para ti lo que necesites, y por supuesto tienes las puertas de mi casa abiertas.
—Gracias, hermano. La verdad, te ha sentado muy bien enamorarte, ya no eres tan tú.
Se echaron a reír y caminaron de vuelta a la casa. Sophie se llevó a Mack y él se vistió con una camisa, según su hermanita pequeña, color coral, y unos pantalones oscuros. Salió al porche. Richard ya esperaba allí, bastante pálido, pero con una gran sonrisa. Se sentó a su lado.
—¡Qué locura! Menos mal que Sophie se ha puesto al mando —dijo él. Se echaron a reír.
—Hoy es un gran día, Richard. Hay que disfrutarlo, incluso aunque estés…
—¿Así? Desde luego que lo voy a disfrutar, incluso aunque no pueda llevar a Bella al altar. De todas formas, tú o Mack erais los adecuados, al no estar vuestro padre.
—Ya. Supongo.
—¿Y tú…?
—Ahora no, Richard, hoy es un día alegre. Y te confieso que Mack le va a dar un anillo a Lorelai —susurró. Su padrastro sonrió ampliamente.
—Es una mujer extraordinaria. Serán muy felices. Y de paso, nos trae un nieto más.
Charlie sonrió. Otro quizá se hubiera molestado por el crío. No Richard. Por eso, rezaba porque estuviera con ellos un tiempo más.
—¿Aquí estáis? Madre mía, si teníais que estar sentados en las sillas. ¡Id ahora mismo!
—A sus órdenes, Mini Villana —dijo Charlie y ayudó a Richard a levantarse. Su madre lo miró y asintió. No lo perdía de vista. Eso era amor y lo demás no tenía punto de comparación.
Los pocos invitados se fueron colocando.
Charlie saludó a Lorelai, que estaba preciosa y también a Armando y a la joven que lo acompañaba.
A Fran le chocó la mano y todos se colocaron en sus respectivos lugares.
Jacob se acercó al altar, tropezando, lo que sacó una risa a los que lo vieron. Él se acercó y le dio dos palmadas.
—Hombre, no la cagues ahora, que te vas a casar con el amor de tu vida.
Jacob asintió. —No puedo creer que sea verdad. Me parece que no me voy a acordar de las palabras que he preparado.
—Solo di lo que te salga del corazón, Jacob, total, a mi hermana ya la tienes en el bote.
Se echó a reír y le dio un abrazo porque la música de la novia ya comenzaba. Apareció, preciosa, del brazo de Mack. Miró su expresión y la de su futuro marido. Joder, era… algo que no se podía explicar con palabras.
La ceremonia fue muy emotiva. Ambos se prometieron amor eterno. Incluso Mack miraba a Lorelai con ese mismo arrobamiento.
Una vez que acabó la ceremonia comenzó la comida y los bailes.
Sophie lo sacó a bailar e hicieron algo el tonto, se estaba divirtiendo de verdad.
Y lo mejor fue cuando al rato volvieron Mack y Lorelai y su hermanita se dio cuenta de que llevaba un anillo.
Todos los felicitaron y su hermano sonreía como jamás lo había visto.
Su madre lloraba emocionada, junto con Richard.
Leo los miraba con afecto, Jacob le daba palmadas y Bella estaba emocionada. Él también. Se alegraba muchísimo por ellos. Encontrar el amor de verdad no era cosa de películas o libros románticos, podría ser real y tal vez algún día, él lo hiciera.