No era parte del guion (Familia Cresswell-Donovan 3) Capítulo 9. La familia actúa
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Capítulo 9. La familia actúa

Charlie

Volvió bastante desanimado. Ella se había cerrado en banda, aunque quería ayudarla con todo su ser. Supuso que todavía le afectaba. Sacó el móvil de su bolsillo y se sentó en el muelle, para buscar la noticia a la que se refería Ruby.

Mientras veía las fotos, leía los comentarios, muy desagradables para ella, se fue enfureciendo. Tenía que hacer algo.

—¿Qué pasa, tío? ¿Hoy no nos haces tortitas?

—Joder, Leo. Mira.

Le enseñó a su hermanastro todo lo que estaban diciendo de la mujer y de otras y él silbó.

—Joder, qué hijos de puta.

—Ellas querían denunciarlo y mira lo que han hecho. Ahora cualquier cosa que presenten será inútil, nadie las va a creer.

—Eso está muy mal. Siempre pasa lo mismo, David contra Goliat, pero en la mayoría de los casos, no gana el pequeño. ¿Vas a hacer algo?

—No sé. Ruby me ha mandado a la mierda, más o menos. Dice que no somos nada y que no necesita que le ayude, aunque… pensé que podríamos llegar a serlo, incluso aunque ella quiera irse a Los Ángeles. Claro que, después de esto, no sé si volverá a trabajar si no es en algún estudio independiente.

—¿Cómo puede hacer alguien eso?

—Se ha removido como un animal herido, Leo. Y acabará con todo el que se acerque demasiado.

—Incluido tú, Charlie —dijo mirándolo a los ojos.

—Es posible —suspiró—. Vamos a hacer tortitas.

Se levantó y Leo le dio un par de palmadas en la espalda, para animarle. Caminaron juntos hasta la casa. Jacob y Bella habían llegado para el fin de semana y ella estaba zampándose las tortitas de su querido prometido.

—¿Ya no vas a querer nunca mis tortitas, hermana? Menudo disgusto me das.

—Ah... oh... lo siento. Es que no estabas y tenía hambre.

—Es broma. Me voy a duchar.

Cuando volvió a bajar ya cambiado, ellos lo miraban serios. Leo se encogió de hombros.

—Se lo he contado. Y Jacob ha tenido una gran idea.

—No me voy a entrometer, Ruby me ha dicho que ella se encarga.

—Solo es echar un vistazo. Ben lo hará. Ya he hablado con él y se va a Los Ángeles.

—Joder, no podéis hacer esas cosas sin consultarme.

—Conoce a mucha gente por ahí, estuvo de poli varios años allí. Tiene amigos. Solo va a echar un vistazo, de verdad.

—Sois peor que… Mini Villana, pero estáis jugando a algo que puede afectar a mucha gente. Si se entera el actor o… Ruby, será un desastre.

—Ella te importa, hermanito —dijo Bella cogiéndolo de la mano—, y los Cresswell-Donovan siempre cuidamos de los nuestros.

—Pareces la madrina de la mafia —dijo Leo con una carcajada. Jacob soltó otra y como ella lo miró mal, se calló en seco, pero su hermana acabó sonriendo.

—No te preocupes, sabes que Ben es muy discreto. Nadie se dará cuenta.

—Eso espero. Bueno, Leo, vamos al rodaje.

—¿Y no necesitáis a Jacob?

—No… de momento. —Jacob suspiró aliviado y Charlie sonrió. A su hermanastro el intenso, no le gustaba demasiado salir en público.

—La semana que viene estrenamos la exposición que hubo que aplazar. También expone el hermano de Lorelai, la doctora del hospital que hace suspirar a Mack y mantenerse enfurruñado.

—Esperemos que se arregle —dijo Leo—, porque es insoportable cuando está por aquí.

—Yo solucionaré todo —dijo Sophie entrando a desayunar. Ellos sonrieron, no lo dudaban—. Tus tortitas no están mal, Jacob, pero Charlie les da un toque más esponjoso. Tienes que esforzarte un poco más.

—El fin de semana que viene nos casamos, pequeña, así que tienes poco tiempo para tus planes —dijo Bella. La niña sonrió misteriosamente y se marchó canturreando.

—Que Dios nos coja confesados —exclamó Jacob y todos se echaron a reír.

—Sobre todo a Mack. Sigue durmiendo, ¿no?

—Agotado por todo lo del accidente. Stella saldrá pronto, Ben me lo ha dicho. Creo que ella se iba a casa de Lorelai.

—Bueno, vamos, Leo. Hoy tienes que trabajar.

Se marcharon tras despedirse de sus hermanos y caminaron hacia la playa.

—Lo siento, Charlie. Te vieron preocupado y ya sabes cómo es tu hermana, tiene que arreglarlo todo.

—Ya, pero Ruby me dijo expresamente que no me metiera, solo espero que no sea un error.

—Ben es discreto, lo sabemos. Ayudó a Mack y a Lorelai.

—Ya, es un arreglatodo . Daría para una peli de acción.

—No creo que él quisiera, pero, oye, si hay que interpretar a un tipo así, me apunto.

Charlie se echó a reír mientras Leo le explicaba que después de la boda tenía un viaje a Las Maldivas, aunque no estaba seguro de aceptarlo por lo de su padre.

—Justo mi madre me echó la bronca por no pensar en irme a Los Ángeles a vivir. La verdad, me gusta estar cerca de la familia.

—Y a mí. Y sé que he estado mucho tiempo viajando de un sitio a otro.

Me apena no haber estado con ellos más, pero no viajar y conocer a personas y lugares.

Es… un difícil equilibrio, pero si tú crees que tu carrera mejorará si vives allí, adelante.

No es tan lejos como si te fueras a Europa y, al final, siempre estarías a punto de tomar un avión.

—Lo sé. De todas formas, esperaré a ver cómo sale esta película. Dice el director que, si se dan prisa, en noviembre se podría estrenar, como mucho, antes de Navidad.

—No creo que te den un óscar por el papel, y no porque lo hagas mal —se apresuró a aclarar. Ya llegaban a la zona de rodaje y bajó la voz—, sino porque me da que mucho argumento no tiene.

—Faltan muchas escenas de interior. Y lo que vemos ahora son cosas sueltas. No te digo que sea, no sé, Memorias de África, pero tampoco está mal.

Enseguida se acercó Lauren con el rostro serio. —Hay periodistas, buscan a Ruby así que os maquillaréis en el hotel, en su habitación. Esto es una putada para ella, aunque a nosotros nos hace aparecer en el mapa. Id para allá.

—Joder —soltó Charlie. Caminaron hacia el hotel y vieron a Valeria, que entraba por la puerta de atrás. La siguieron y los tres subieron a la planta dos, donde estaba la habitación. Llamaron a la puerta y ella se asomó. Tenía muy mala cara.

—Pasad.

—Lo siento, Ruby —dijo Charlie. Ella se encogió de hombros.

—Si tiras una piedra a alguien muy alto, te la devuelve doble. Da igual. No voy a dejar tirados a Arthur o a Lauren, pero luego me largaré bien lejos.

—O eso o lo denunciamos —contestó Valeria. Ella negó.

—Se cansarán. Habrá otro escándalo y se olvidarán.

—¿Incluso aunque te destrocen la carrera? —dijo Charlie duro.

—Sentaos, vais a grabar en la playa, si nos dejan, claro.

Valeria se sentó la primera ya que ninguno de ellos parecía estar convencido. Ella hizo su trabajo impecable, luego se sentó Leo y en cuanto acabaron, los dos se fueron, dejándola sola con Charlie.

—Ruby…

—No tengo nada de qué hablar. Así que cierra la boca para poder maquillarte bien.

—No te cierres así. Quiero ayudar, de verdad que sí.

Ella se incorporó rígida. —No. Y es definitivo. Ayúdame dejándome en paz.

Charlie apretó los labios y se quedó callado. Cuando acabó, salió de la habitación con un sencillo adiós. Conocía ese tipo de personas, las había visto en sus hermanos. Se cerraban a cualquier ayuda, se metían dentro de su coraza y no dejaban que nadie pasase sus barreras.

Salió a la playa. Habían echado de la puerta del hotel a los periodistas y rondaban el rodaje, aunque la seguridad, que no eran sino dos tipos de producción, no les dejaban pasar.

El día transcurrió sin más incidencias. Leo grabó su escena y sonrió satisfecho cuando la acabaron.

Él pensó que sobreactuaba un poco, pero ya aprendería.

Unos días más tarde y tras rodar todo el exterior, quedaron en la ciudad la siguiente semana para terminar todos los interiores.

Él se quedaba, para la boda de Bella y el equipo al completo se marchaba de vuelta.

Por suerte, no hubo más noticias desagradables.

En parte, Ruby tenía razón. Si no se decía nada, habría otras tantas novedades que entretendrían al gran público.

Ella se marchó con una corta despedida y a él se le encogió el corazón. De verdad que pensaba que podría haber algo. Valeria lo abrazó.

—Nos vemos la semana que viene, mi querido empotrador —dijo y eso le sacó una sonrisa—, déjala que se calme. Se dará cuenta de lo único que eres.

—Da igual, Valeria. Si alguien que te interesa no es capaz de sincerarse o de confiar, no es una buena relación.

—Ella viene de una familia algo tóxica. Se paciente.

—Paciente es mi segundo nombre, Val —dijo con una sonrisa triste—, pero no soy imbécil para esperar algo que ni siquiera es correspondido. Nos vemos la semana que viene.

—Pásalo bien en la boda, Charlie.

Le dio otro abrazo y todos se marcharon. Con ellos, los pocos periodistas que quedaban y que no habían sacado nada en claro.

En ese momento, tocaba otra cosa. Tocaba celebrar la fiesta de sus queridos hermanos.

El jaleo que había en su casa era atroz. Guirnaldas, lazos, sillas, movimiento… eso sí lo iba a disfrutar...

Mack estaba nervioso y feliz a la vez. Charlie se sentó con ellos.

Jacob hacía una guirnalda algo abigarrada y, poco a poco, su sonrisa se ensanchó y las bromas a Jacob, blanco de todos, le hicieron reír a menudo.

Su hermano Mack se había enamorado, había comprado una casa e iba a cambiar toda su vida por ella. Y apenas llevaban tiempo viéndose.

Sus hermanos ya se estaban sorteando su habitación. Resopló.

—Tanta felicidad por todas partes —protestó Charlie—, nunca pensé que tú caerías, Mack. Te has unido al bando de estos.

—Ey, que yo también estoy soltero —dijo Leo. Charlie se encogió de hombros y se concentró en la guirnalda.

—¿Hay algún problema? —preguntó Mack. Su hermano lo miró.

—Supongo que si te gusta alguien que te ignora…

—Ay, dios, que nuestro Charlie se ha enamorado —exclamó Leo—. ¿Es…?

—Cállate, y no te pases.

Mack y Jacob se miraron. Luego a Leo que aguantaba la risa mientras que Charlie parecía apesadumbrado.

—Si se entera Mini Villana, date por jodido —dijo Jacob.

—Entonces espero que esto no salga de aquí, especialmente tú a mi hermana.

—Pero tienes que contarnos qué te pasa. Igual podemos ayudarte —dijo Mack.