No era parte del guion (Familia Cresswell-Donovan 3) Capítulo 6. ¿Así de fácil?
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Capítulo 6. ¿Así de fácil?

Ruby

Se sentó en la zona donde había dejado su maletín.

Habían cortado el acceso a una zona de la playa y solo caminaban los contratados como extras.

Vio a Valeria acercarse a Charlie que estaba de pie, mirando hacia el mar.

Ella tocó su hombro y entonces él se giró, hablaron y luego él acarició su rostro y acabó besándola suavemente.

Suspiró. Cortaron y acercaron las cámaras. Varias tomas más para grabar el diálogo y los rostros y acabaron. Luego, Charlie se quitó la camiseta y las sandalias y, haciendo un poco el gamberro, se metió en el mar. Valeria se quitó el vestido y fue tras él, gritando y riendo.

Las risas entre el equipo hicieron que otros más se metieran. Ella dudó. O sea, su ropa interior pasaría por un bikini y era de noche. No había mucha gente. Se levantó, dudosa. Por allí estaba Lauren cuidando el equipo. Pero…

—Vamos, métete, mujer —dijo ella.

Se quitó la camiseta y el pantalón y corrió hacia el agua. Estaba fresca, pero con el calor que hacía, le supo buenísima. No encontró a Charlie, pero entonces alguien salió justo delante, dándole un susto.

—He estado a punto de tirar de tus piernas para hundirte en el agua, pero me arrepentí. No sé si querrías que te hiciera el boca a boca.

—¡A mí has intentado ahogarme! —gritó Valeria indignada y con el cabello mojado y revuelto. Charlie se echó a reír y comenzaron a salpicarse. Ella se unió con el corazón en un puño, y no por la aguadilla, sino por el boca a boca.

—¡Parecéis críos! —exclamó Lauren entre risas. Al final, acabaron saliendo y Charlie se tiró en la arena riéndose. Valeria se sentó a su lado, viendo el sol ocultarse y Ruby se puso al otro lado.

—Este lugar es maravilloso. Cuando sea una actriz de renombre, me compraré una casa aquí. Tienes mucha suerte, Charlie.

—Sí, lo sé —contestó incorporándose hasta quedarse sentado, con los brazos apoyados en las rodillas.

Llevaba la espalda llena de arena y Ruby empezó a sacudirla de forma inconsciente.

Él se giró y le sonrió—. Cuando vives en cuchitriles y apenas te llega para acabar el mes, te das cuenta de que venir aquí es otro mundo.

—¿Por qué no te metiste en la empresa de tu madre? —preguntó Valeria.

—Vocación. Ya sabes lo que es.

—Lo sé. Es un bicho que te pica y te llena de veneno. Y lo malo es que no quieres deshacerte de él.

—Así es. Y no lo soltaré —suspiró mirando al infinito y se levantó—. Tengo que irme, mi hermanita me ha amenazado si no voy a dormir allí. Os veo mañana.

—Hasta luego, Charlie —dijeron casi a la vez. Ruby se lo quedó mirando. Caminaba por la playa con la camiseta en el hombro.

—Madre mía si estás pillada. No me imaginaba que podrías caer.

—No estoy pillada —dijo Ruby volviéndose con brusquedad—, pero tienes razón, es un buen tío. Me ha… propuesto ir despacio.

Valeria se acercó y le dio un abrazo. —¿Y qué le has dicho?

—Lo tengo que pensar. O sea, sí, me gusta, me atrae, pero yo tengo sueños.

—¿Y con él no los vas a cumplir? ¿Te ordenará que te quedes en casa o que no vayas con él?

—¡No! ¿Cómo va a hacer eso?

Valeria abrió los brazos y gritó al cielo. —¡Pues eso! Disfruta del regalo de Charlie Cresswell y pásalo bien. ¿No has visto cómo quiere a su familia? No puede ser malo. Yo ya lo quiero y te aseguro que, si no amase a Clara, me lo plantearía.

—¡Oye!

Valeria se echó a reír, se levantó y extendió la mano.

—Tú y yo nos vamos a duchar, cenaremos y descansaremos, que mañana sigue el rodaje. Y que si tengo que irme de la habitación porque la quieres para ti sola, me lo dices. Te daría un par de horas.

—No, no de momento. Anda, vámonos, niña.

Se abrazaron y pasaron a coger las cosas. Luego, caminaron hacia la furgoneta. Valeria charlaba animadamente con Lauren. Ella miró al mar y suspiró. Él hacía que fuera fácil. ¿Por qué tenía tanto miedo?