No era parte del guion (Familia Cresswell-Donovan 3) Capítulo 5. Mini Villana en acción
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Capítulo 5. Mini Villana en acción

Charlie

Al día siguiente quedó con Leo para ir a casa.

Los demás acudirían poco a poco. Arthur, el director, estaba bastante impresionado cuando buscaban localizaciones de una casa en la playa, a ser posible de lujo, y tras hablar con su madre, se la ofreció.

Iban a ser muy pocas tomas, y sobre todo le interesaba la zona de la playa.

—Sophie va a estar encantada —dijo Leo mientras ponía música en el coche. Charlie asintió. Leo le pidió que repasaran el guion y fue corrigiendo su tono hasta que ambos quedaron satisfechos.

Desembarcaron en la casa y su hermana pequeña, como esperaban, salió corriendo emocionada. Charlie la levantó y se la tiró por los aires a Leo, con ella partiéndose de risa.

—Más, más.

—Ya vale. ¿Cómo están todos?

—Muy bien. Bella tiene antojo de tortitas.

Leo alzó las cejas. Pasaron un día muy agradable con la familia y al día siguiente, los del rodaje llegaron. Arthur se bajó del coche y les hizo unas señas, así que se acercaron, antes de saludar a todos.

—Es una casa enorme, ¿en serio dices que es de vuestra familia?

—Más de la de Charlie que mía, pero sí —dijo Leo.

—Me gustaría conocer a tu hermano.

—Lo busco —dijo Charlie. Casi lo trajo arrastras y se quedaron hablando. Vio pasar a Ruby hacia un rincón donde iba a poner su mesa, pero no la siguió. No quería interrumpir su preparación. Entró en la casa y su madre le dio un abrazo.

—Hijo, qué jaleo. Dios santo. ¿Y tu ojo?

—No es nada, un golpe tonto con…

—Un puño en tu cara —dijo Richard mirándolo fijamente—, pero vamos, estás entero, así que no pasa nada, Margot.

—Eso es, no pasa nada. Tengo que salir. Hablamos luego.

Después de darles un breve abrazo, salió. Lauren le ordenó que fuera a maquillaje. Mientras, Leo y Jacob hablaban con el director. El futuro padre no parecía muy feliz.

—A tu hermano no le gusta actuar, ¿no? —dijo Ruby mientras le indicaba la silla.

—Para nada. Pero va a ser un pequeño cameo, nada de importancia. Si vieras qué bien canta.

—¿Tú no?

—Di clases de canto en la escuela de actores, pero no lo hago como él. ¡Ay!

—¿Te he hecho daño? —dijo ella acercándose para mirar el ojo. Se colocó al lado de la pierna de Charlie y él la movió para rozar la suya. Lo miró con la ceja levantada.

—El roce hace el cariño.

Abrió los ojos y no supo si echarse a reír, pero se limitó a mover la cabeza y a maquillar el ojo morado. Él la observaba hasta que empezó a sonrojarse.

—¿Quieres por favor cerrar los ojos?

—Es que me encantan tus pecas. Y tus ojos. Y tu nariz. O tus labios, esos me gustan todavía más.

Ella se incorporó y lo miró, amenazándolo con el dedo.

—O paras o te vas a maquillar tú solito.

—Hay que ser profesional, vale, me callo —dijo con una risa.

Ella murmurando, siguió intentando tapar el ojo morado. Él cerró los ojos y luego movió la pierna para acariciar la suya.

—¡Charlie!

—Hola, ¿te está fastidiando mi hermano? —dijo Sophie.

—Hola, pequeñaja. Solo un poco. Somos amigos —dijo él. La niña ladeó la cabeza.

—Me gustan las chicas pelirrojas. Te pega, Charlie.

—No somos nada…

—Soy Sophie Marie Donovan Cresswell, hermana de este actor tan bueno. Tengo once años y me dicen Mini Villana, pero soy muy buena —dijo de corrillo extendiendo la mano.

Charlie se echó a reír mientras Ruby se la estrechaba.

—Yo soy Ruby y tengo que terminar de maquillar a tu hermano porque van a empezar a grabar.

—Sí, pero ¿puedo mirar?

—Sophie… —riñó Charlie.

—Si estás quieta y callada, sin problema.

Charlie se aguantó la risa, quieta y callada jamás entrarían en el vocabulario de su hermana. Pero por cinco minutos, disimuló. Cuando ella maquillaba el cuello empezó.

—¿Tienes novio?

—¡Sophie! —riñó Charlie.

—Mi hermano no tiene novia y es muy guapo. Además, es un gran actor.

—No tengo novio, pero tampoco lo quiero.

—¿Por qué?

—Porque quiero llegar muy alto en esta profesión.

—¿Y qué te lo impide? Mi hermana Bella es una super jefaza y se va a casar y va a tener un bebé. Y manda mucho, te lo digo de verdad.

Charlie se echó a reír y vio de reojo que Ruby aguantaba una sonrisa.

—Depende de dónde trabajes, supongo. Yo no quiero estar en una casa fija, sin moverme. Algún día iré a Los Ángeles.

—¡Anda!, Charlie también quiere ir. Podríais ir juntos.

—Ya vale, Sophie, márchate que ya nos toca.

Ella se marchó anotando cosas en su libreta. Ruby la miró con curiosidad.

—Le pega totalmente.

—¿Cómo?

—El apodo. Su cabeza está maquinando algo.

—Si mi hermana y el gemelo de Leo están juntos es en parte gracias a ella.

No te fíes, es realmente una villana —dijo riéndose.

Se levantó y se quedó frente a Ruby. Esta le quitó los pañuelos que le había puesto en la camiseta para no mancharla de maquillaje.

Él la miró sin saber qué decir. Dio un paso atrás y soltó un pequeño suspiro, dudando si decírselo.

—Lo de hoy va por ti, Ruby.

Se alejó hacia el set de grabación. Habían preparado varias hamacas.

Leo y Jacob pasaron a maquillaje y él se quedó mirando a la bahía.

A lo lejos vio a Mack y Bella, habían huido y lo entendía.

No era su rollo. En el piso de arriba, su madre y Richard se asomaban con Sophie.

Era cierto, siempre había fantaseado con ir a Hollywood, era como el objetivo de todos los actores o profesionales, pero estando Richard así, tampoco es que se lo plantease de momento.

Y su hermana iba a tener un bebé. No quería ser alguien que no aparece en casa, como Leo, aunque estaba bastante arrepentido de ello.

Habían aprendido a amar a la familia y sí, eran un caso muy especial, la mayoría de la gente que conocía, andaba divorciándose, o no se molestaba en visitar a padres, abuelos, hermanos…

—Es un sitio maravilloso —dijo Valeria acercándose a él.

—Lo es. Sobre todo para mí. Significa familia.

—Son encantadores. He estado charlando un rato con tu madre y tu padrastro.

No me extraña que los aprecies tanto. Tienes suerte.

Como le pasó a Ruby, mi familia no aceptó que quisiera dedicarme a ser actriz.

Y, cuando se dieron cuenta de que me gustaban las mujeres, fue otra decepción para ellos.

Soy hija única, ¿sabes? Y mis padres son de un pueblecito perdido de Texas, algo tradicionales.

—¿Y no ven que te va bien?

—Sí, son de los que presumen cuando tú no estás, pero te desprecian por delante. Apariencias, ya sabes. Y cada vez que voy a verlos, me piden que no venga Clara y que disimule mi orientación sexual.

—Por eso no habéis dado el paso.

—Sé que es tonto, que deberían aceptarme, pero son mis padres. Me cuesta todavía.

—Bueno, si necesitáis un testigo de boda, estoy dispuesto.

—Gracias, eres un tío genial, no sé cómo Ruby no se da cuenta.

—Sí se la da —dijo con una risa—, pero tiene otras prioridades. Es una mujer única, Valeria.

—Cierto. Yo no me rendiría, Charlie.

—No pasa nada. Me han dado calabazas muchas veces.

Se giró hacia ella con una sonrisa. Ella soltó una carcajada.

—Me da que no te han dado calabazas en tu vida, con esa sonrisa.

—No creas, hasta que di el estirón era bajito y con sobrepeso, además de llevar gafas y aparato. Los chascos eran continuos. Y encima tenía a dos hermanastros gemelos a cuál más guapo.

—Así que hiciste deporte.

—En parte, sí. Pero no lo hice por ellos, si no por mí. Quería cuidarme, sin más. Richard siempre nos ha dicho que hay que amar nuestro cuerpo porque solo tenemos uno y es nuestro tesoro más preciado.

—Vaya, tu padrastro es todo un filósofo.

—Es una bellísima persona —dijo algo entristecido, se quedaron mirando en silencio la bahía y al rato, los llamaron para grabar. Se preparó para la escena.

Debía pasar por la valla que daba al muelle y discutir con Leo. Luego, por una idea rara de Arthur, iban a cantar. Vio de reojo llegar a Mack y Bella, pero no hizo caso.

Las cámaras comenzaron a grabar. La escena se desarrolló bien y luego, acabaron cantando los tres una canción de Norah Jones. Había sido él mismo el que la había elegido, y ahora se daba cuenta de por qué.

Una vez que la acabaron, cortaron la escena y se prepararon para repetirla desde otro ángulo.

Ven Conmigo

Come Away With Me

Y quiero despertar con la Lluvia

And I wanna wake up with the rain

Cayendo sobre un techo de hojalata

Falling on a tin roof

Aunque estoy seguro en tus brazos

While I'm safe there in your arms

Así todo lo que pido es para ti

So all I ask is for you

Venir allá conmigo en la noche

To come away with me in the night Ven conmigo

Come away with me

Cuando acabaron, se abrazaron y la escena terminó. Charlie levantó la vista y la miró. Por un momento, quizá segundos, no apartaron los ojos. Luego, Leo se puso delante y le dio dos palmadas.

—Chaval, tienes algo de futuro, no es lo mismo que yo, pero no ha estado mal.

—No seas burro, muy bien, Charlie, de verdad —dijo Jacob. Los miró y sonrió. Los tres pasaron de nuevo a maquillaje porque tenían que cambiarse de ropa. Lo hizo en su mismo dormitorio.

Después, salió. Leo ya estaba sentado y luego pasó Jacob. El último él. Esta vez los tres estarían con Valeria que ya estaba preparada.

—Vaya. No sabía que podías cantar así —dijo ella volviendo a tapar el ojo morado.

—Hay muchas cosas que no sabes de mí y que tampoco te has molestado en conocer.

—Es posible —dijo ella—. Ya está.

Se levantó sin hablar casi. La escena era una discusión con Valeria. Él tenía que enfadarse y Leo y Jacob, sostenerlo. Bueno, era algo que les saldría de natural.

Después de grabarla, hicieron un receso. Empezaron a sacar comida y se unió Martha con varias fuentes llenas de comida.

—Voy a cambiarme —dijo a Lauren que pasaba por allí. Se metió en su cuarto y se quedó sentado en la cama. Luego, se quitó la camisa, acalorado y se echó sobre la cama.

Su habitación estaba llena de pósteres de grandes actores: Al Pacino, Jack Nicholson e incluso algunos más antiguos, como James Stewart. Le gustaban. Cerró los ojos. La verdad es que no sabía qué estaba haciendo y por qué perdía el tiempo interesándose por alguien que pasaba de él.

Escuchó un ruido en la puerta.

—Así que esta es tu habitación —dijo Ruby desde fuera—. ¿Puedo pasar?

—Pasa. ¿Necesitas algo?

—No. Nada. Solo hablar un rato. Yo… siento haber sido tan borde. He tenido malas experiencias y…

—Y te hacen juzgar a todo el mundo igual. Ya veo.

Se incorporó y se quedó sentado, apoyado en el cabecero. —¿Algo más?

—Joder, Charlie. Lo siento. La canción es… preciosa. Pero yo no soy la persona que te conviene.

—Lo has decidido tú, pero vale, tranquila, nos conocemos desde hace muy poco, aunque pensé que habíamos conectado. No pasa nada. Vuelve a tu trabajo si quieres o a descansar.

—Te has enfadado —dijo ella acercándose. Miró las fotos de la familia, los recuerdos de viajes con sus padres. Él se quedó quieto, observándola. Luego, ella se giró—. Te has enfadado con razón, pero es que, si te digo la verdad, y no quiero excusarme, no sé cómo hacerlo. No sé cómo… expresarme.

—¿Cómo expresarte?

—Sí. Veo a tu familia y todos son abrazos, besos y te quiero a todas horas.

Se nota que tu madre y tu padrastro están muy orgullosos de todos y cada uno de vosotros, seáis como seáis.

Y la relación entre hermanos, es… increíble.

Nunca he tenido algo así y mi familia no es mala. Solo… no es como la tuya.

—¿Entonces? —preguntó él con voz suave, incorporándose. Dio un golpecito en la cama, a su lado, para que se sentara y ella lo hizo.

—Entonces que no sé cómo expresarme, como te he dicho antes. No sé cómo decirle a una persona que me gusta, pero que me muero de miedo por dar un paso adelante, porque sé que va a pasar algo malo. Y que si… me entrego, puede que me rompa el corazón cuando me conozca y quiera marcharse.

—¿Eso crees de mí?

—No lo sé, Charlie. En realidad, no me había planteado nada. Hasta ahora. Hasta ti.

Él acarició con suavidad el rostro pecoso de Ruby. —No tengo ninguna prisa. Solo vayamos despacio y vamos viendo.

—Eso me gustaría —dijo ella y se agachó para besarlo. Apenas había tocado sus labios cuando alguien aplaudió. Se volvieron. Sophie estaba en la puerta sonriendo.

—¡Lo sabía! Os dais besos y todo.

—Mini Villana, no te pases. Y esto tiene que quedar aquí.

—No sería justo, Charlie. Mira la que montamos con Bella.

—¿Y si te lo pido yo? —preguntó Ruby. Sophie dudó.

—Bueno, os doy unos días antes de comunicarlo a toda la familia.

—Eso está bien, Sophie. Gracias.

Ella hizo un gesto de saludo y se marchó.

—¿En serio crees que aguantará?

—No. Seguramente esta noche ya lo sabrán todos.

—Dios mío, eso me… me asusta.

—Tranquila, no te harán nada. O sí, seguramente te darán muchos abrazos.

Se echó a reír y se levantó de la cama o quizá la cogería en brazos y la echaría allí mismo.

—Vamos o si no Sophie es capaz de organizarnos la boda. Es demasiado inteligente y perspicaz. Ha hecho de todo.

—Cuéntame —dijo ella divertida. Se sentaron a comer con Valeria mientras él les contaba las ideas de su hermanita. Ambas rieron con ganas. Después, al atardecer, se marcharon a la playa. Tocaba una escena en la que la pareja protagonista se encontraba al anochecer, se daba la mano y él la besaba.