No era mi cita (Decisiones cuestionables nº 1) 1 #2
5%

1 #2

Me pongo en pie y empiezo a pasear por el salón con el móvil en la mano.

Mi apartamento no es muy grande, así que el paseo consiste básicamente en dar tres pasos hacia la cocina y otros tres hacia el sofá.

Aun así, me ayuda a gastar parte de la energía homicida que se me empieza a acumular en la boca del estómago.

Laura:

¿Has hablado con un desconocido

haciéndote pasar por mí?

Pamela:

No exactamente.

Laura:

Explícate.

Pamela:

Le di a un botón.

Laura:

¿QUÉ BOTÓN?

Pamela:

Al de me gusta.

Laura:

Joder…

Pamela:

Y él también le dio.

Kim:

Técnicamente eso es un match.

Violet:

Un match en toda regla.

Me dejo caer sobre el sofá y suelto un sonoro resoplido. Necesito amigas nuevas o una orden de alejamiento para las cuatro o las dos cosas.

Laura:

Esto es una locura.

Pamela:

¡Qué va!

Laura:

Y tanto que lo es.

Pamela:

Laura, llevas más de un año evitando

cualquier cosa que remotamente

se parezca a una cita.

Laura:

Porque estoy ocupada.

Pamela:

No, porque tienes miedo.

Su frase me atraviesa el pecho. Supongo que mis amigas se han quedado sin saber qué responder, porque durante un momento nadie escribe, ni siquiera Pamela.

Laura:

No tengo miedo.

Eve:

No creo que tengas miedo

de salir con alguien.

Kim:

Creo que tienes miedo de volver a sentirte

como te sentiste con Mark.

Aprieto los labios, porque esa sí es una diferencia importante.

No me asusta una cena, ni una conversación incómoda.

Lo que me da miedo es invertir tiempo, ilusión y energía en alguien para acabar descubriendo después que estaba mirando hacia otra parte todo el tiempo y volver a sentir que me sustituye a la primera de cambio.

Vuelvo a observar la fotografía de Louis Philipps, donde aparece sonriente y sin tener ni idea del debate existencial que está provocando desde algún rincón de Manhattan.

Laura:

No pienso quedar con él.

Pamela:

Ya le has respondido.

Mi corazón se detiene.

Laura:

¿CÓMO QUE LE HE RESPONDIDO?

Pamela:

Porque he pensado que sería raro

dejar un match sin conversación.

Laura:

Voy a denunciarte.

Pamela:

Es una conversación completamente inocente.

Pamela envía otra captura y dos más, así que no puedo hacer otra cosa que leerlas.

«Laura: Hola.

Louis: Hola.

Laura: ¿Cómo va tu viernes?»

Louis: Trabajando más de lo recomendable.

Laura: Eso suena preocupante.

Louis: Probablemente lo sea».

Me quedo mirando la pantalla con incredulidad.

—No puede ser —musito para mí sin apartar la vista de lo que acaba de pasar Pamela, porque esa forma de escribir sí es mía. La reconozco perfectamente.

Laura:

¿Has utilizado respuestas

mías de este chat antiguas?

Pamela:

Puede que haya investigado un poco.

Laura:

Estás enferma.

Pamela:

Y tú sigues hablando con él.

Tiene razón. Maldita sea. Porque después de los mensajes enviados por Pamela, la conversación continúa conmigo y lo peor es que Louis parece sorprendentemente normal.

No intenta impresionarme, ni presume, ni me llama princesa, ni me pregunta si quiero invertir en criptomonedas.

El listón está tan bajo que prácticamente atraviesa el suelo, pero aun así resulta agradable.

Así que me instalo la aplicación y abro el chat privado, después de que Pamela me dé el usuario y la clave de acceso.

Louis:

Creo que deberías abandonar el trabajo.

Laura:

No creo que mi clienta estuviera de acuerdo.

Louis:

Tu clienta está equivocada.

Laura:

Buf, no la conoces.

Louis:

¿Tú sí?

Una carcajada se escapa de mis labios y antes de darme cuenta estoy escribiendo una respuesta.

La conversación no es espectacular, ni aparecen fuegos artificiales, ni siento mariposas en el estómago, ni escucho violines imaginarios.

Simplemente resulta fácil y precisamente eso creo que es lo que la hace agradable.

Media hora después sigo sentada en el sofá con el portátil abandonado sobre la mesa, porque la campaña de cosmética puede esperar cinco minutos o veinte… Tampoco va a venir de ahí.

Louis:

Voy a hacerte una pregunta importante.

Laura:

Me estás asustando.

Louis:

¿Cuál es tu postura oficial respecto

a la pizza con piña?

Laura:

La pizza con piña

debería estar penada por la ley.

Louis:

Perfecto.

Laura:

¿Era una prueba?

Louis:

Por supuesto.

Laura:

¿Y la he superado?

Louis:

Y con nota.

Una sonrisa aparece en mis labios… Quizá mis amigas no estaban completamente equivocadas, solo son un poco insoportables.

Vuelvo al grupo.

Laura:

Odio admitirlo.

Pamela:

Lo tengo claro.

Laura:

Todavía no he dicho nada.

Pamela:

Pero vas a admitir que tenía razón.

Laura:

Tampoco hace falta exagerar.

Eve:

Eso significa que sí.

Kim:

Traducción confirmada.

Violet:

Proceda.

Resoplo y después escribo.

Laura:

Louis parece normal.

Pamela:

DIOS MÍO…

¡¡¡CHICAS, HA DICHO

QUE PARECE NORMAL!!!

Laura:

Compórtate.

Pamela:

Estamos presenciando

un acontecimiento histórico.

Laura:

Pamelaaaaaaaaaaaa.

Pamela:

¿Ya os he contado que le he conseguido una cita?

Me quedo inmóvil, totalmente inmóvil.

Laura:

¿Qué?

Pamela:

Ups.

Otra vez la misma maldita palabra.

Laura:

Pamela.

Pamela:

Mañana.

Laura:

Pamela.

Pamela:

Siete de la tarde.

Laura:

PAMELAAAAAAAA

Pamela:

Restaurante en Manhattan.

Eve:

Voy a necesitar palomitas.

Kim:

Me apunto!

Violet:

¡Yo también!

Me cubro la cara con una mano y durante unos segundos considero seriamente cambiar de identidad y mudarme a Alaska.

Pero después, vuelvo a abrir la conversación con Louis y la cita aparece confirmada y real.

Y yo, por alguna razón que no sé, no la cancelo quizá porque, por primera vez en mucho tiempo, la idea de conocer a alguien no me parece una amenaza.

Regreso al grupo.

Laura:

Si mañana aparezco muerta,

borrad mi historial de búsqueda.

La respuesta de Pamela llega casi instantáneamente.

Pamela:

Imposible, lo estamos guardando

para el discurso de tu funeral.