No entres al parque (Misterio S.A. 2) Capítulo 10
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Capítulo 10

Capítulo

D ormí a ratos. Me quedaba frita un momento y al siguiente me despertaba, segura de haber oído un ruido en el pasillo. Volvía a dormirme y poco después me parecía escuchar un crujido en la escalera o creía ver una sombra en la pared.

A las diez de la mañana me di por vencida.

—Vale —suspiré y me senté en la cama—. Cuatro horas tendrán que bastar por hoy.

Julius, a mi lado, se revolvió un poco, me lanzó una mirada acusadora y me dio la espalda con un bufido. Un segundo después ya estaba roncando de nuevo.

Me maravillaba que el ronquido de un animal tan pequeño sonase como el de un dragón.

—¿Cleo? —llamé—. ¿Cleo? ¿Estás aquí?

Al momento atravesó la pared de la habitación.

—¿Ya te has despertado? —preguntó apartándose el flequillo de la cara—. No has dormido mucho hoy, Clau.

Me encogí de hombros.

Me dirigí al cuarto de baño. La noche anterior había dejado las fotos secándose y me había ido a la cama. El olor a químicos me recibió como una bofetada familiar. Me gustaba. Mucho. Me recordaba a mamá. Al fin y al cabo, las fotos las había tomado con su cámara.

Quité las pinzas con cuidado y me llevé las imágenes a la habitación. Las extendí en el suelo, frente a la chimenea. Me puse en pie y las observé con los brazos en jarras. Cleo se situó a mi derecha e imitó mi postura.

Tenía nueve fotos delante. Más o menos ocho y media eran un auténtico desastre.

Varias habían salido completamente negras.

En otras, el temblor y la carrera habían convertido la letra en una mancha, una raya, un borrón, un destello de linterna o una combinación de todas ellas.

Había disparos que yo juraría haber clavado, pero…

, en el papel, no eran más que un manchón oscuro. Aun así, algunas letras eran legibles:

FMTON

—Nos faltan letras —afirmé en voz alta.

—No me digas, Sherlock. —Cleo pensó un momento—. Podría ser Fantasmatrón.

—Fantasmatrón no existe, te has inventado esa palabra —lo corregí.

—Todas las palabras son inventadas —dijo con una mueca—. Lo mismo era una atracción del parque…

En eso tenía razón.