No debiste volver (Irene Vega 1) Capítulo 19
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Capítulo 19

Irene se montó en el coche enfadada. Dio un portazo al entrar y encendió el motor mientras Marcos continuaba en la calle.

El inspector se quedó pensando si era buena idea intentar tranquilizarla.

Después de haberla acompañado al coche la noche anterior entendió que era comprensible que Joaquín tuviera miedo a desestabilizarla, pero debía entender que era el comisario y su deber era tratar los casos con objetividad e intentar que la investigación fuera lo más completa posible.

Él mismo sabía que el asesinato de Carla había sido mal investigado y quería poner remedio a esa situación.

Pero Irene, en lugar de comprenderlo, lo cuestionaba.

Marcos no quería pecar de tomarse demasiadas confianzas y creyó oportuno esperar a que Irene se relajara para hablarlo tranquilamente.

El ruido de notificación de los mensajes sonó a la misma vez a los dos. Marcos comprobó la dirección. Irene la introdujo en el móvil y lo colocó en el accesorio que tenía en el salpicadero para que le facilitara seguir las indicaciones.

—Está bastante lejos. Por el antojo del comisario vamos a perder todo el día en ir y volver —se quejó.

—Irene, si sabemos que las cosas están mal hechas desde el principio, habrá que volver a empezar. Respira y piensa —dijo Marcos poniéndose el cinturón.

No le contestó, simplemente resopló y se incorporó a la carretera. Marcos decidió que era el momento de callarse y hablar con su mujer hasta que llegaran. Así le daba tiempo para calmarse y recapacitar.

Llegaron a una urbanización residencial a las afueras de Madrid.

Estaba apartada del pueblo y la única forma de llegar era en coche.

Irene se fijó en las aceras y no había ninguna marquesina que les indicara que los residentes podrían llegar en autobús.

Parecía como si se hubiera querido resguardar del mundo y hubiera terminado en aquel lugar.

Aparcaron cerca de la entrada. Irene volvió a mirar la dirección para comprobar el piso.

A la inspectora no le gustaba dar mucha explicación por el telefonillo.

Era la mejor manera de que no se preparasen las respuestas.

Le gustaba que fueran reales. Aunque, en ese caso, llevaba varias décadas preparándose las respuestas e incluso el momento que estaba a punto de pasar.

Tocaron el timbre y no tardaron en abrir la puerta. El informe del asesinato tenía la transcripción de los interrogatorios, pero no tenían fotos excepto de la escena del crimen. Por eso, cuando una mujer algo más mayor que Irene abrió la puerta, no sabían si era Andrea o no.

—Hola, somos policías. —Enseñó la placa—. Estamos buscando a Andrea Herrera.

—Soy yo —dijo sin soltar la puerta.

—Somos los inspectores Irene Vega y Marcos Bernal. Necesitamos hablar con usted. Es importante.

—Claro. ¿En qué les puedo ayudar? —preguntó Andrea en la puerta, indecisa. No tenía intención de moverse de allí.

—¿Podemos pasar? Somos del departamento de homicidios. Es por un asesinato —aclaró Irene para que les dejara pasar y no estar en el rellano. Si no lo hacía tendrían que ir hasta comisaría.

—Ah, perdón. Pueden pasar, por supuesto.

Andrea les indicó con la mano el salón que se encontraba al final del pasillo. Los agentes se sentaron en el sofá y Andrea en el sillón que estaba al lado. Guardó las manos entre los muslos, que no dejaban de moverse con el baile que los nervios le provocaban.

—¿Le suena el nombre de Nuria Miret? —Marcos rompió el hielo lo antes posible.

—Sí, por supuesto. Era la tía de mi mejor amiga cuando era joven —dijo extrañada. Frunció tanto el ceño que sus cejas formaron una única línea.

—Hace unos días apareció asesinada en el parque El Retiro de Madrid —informó Marcos con el tono de voz medido por la noticia.

Andrea se quedó paralizada durante unos segundos.

—Lo siento, pero no entiendo qué tiene que ver conmigo. Sé quién era Nuria porque iba con frecuencia a casa de Carla, pero desde que la asesinaron no he vuelto a verla ni tener relación con la familia —especificó, nerviosa.

—Gracias por aclararlo. Pero venimos porque el caso está relacionado con el asesinato de Carla. Creemos que la persona que mató a Carla fue quien asesinó a Nuria —dijo Marcos—. Necesitamos que, si recuerda algún detalle de la noche en que mataron a Carla, nos lo diga, nos ayudaría mucho.

—¿Relacionado?, ¿por qué iba a tener que estar relacionado?

Ha pasado demasiado tiempo para que haya relación entre ellos.

Además, si los rumores que me han llegado son ciertos, ni siquiera hay relación entre la familia.

Discutieron y no se volvieron a hablar. —Ladeó la cabeza sin comprender qué tenía que ver ella en todo ese asunto.

—Nuria iba a confesar que había mentido. David no es el asesino de Carla —Irene la incitó con aquella información para que comenzara a hablar.

—Es imposible que David la asesinara. La quería. Se iban a escapar juntos. Nunca comprendí por qué Nuria mintió y dijo que lo vio.

—Puede que lo viera de lejos y se confundiera, ¿no? —Irene había decidido hacerse la tonta para sacar más información y Marcos lo entendió al instante.

—No, eso es imposible. Yo estuve en el juicio. Nuria afirmó que lo vio y que estaba segura cien por cien. Supongo que pueden ver la grabación del vídeo. No vaciló en ningún momento. Sabía que con su declaración mandaba a un inocente a la cárcel, pero le dio igual, lo hizo. —Sonrió con impotencia.

—¿Y por qué iba a hacer algo así? —preguntó Irene inmediatamente.

Marcos se adelantó en el sofá para ver mejor a Andrea.

—Me temo que eso nunca lo sabremos.

—Ya. —Movió la cabeza—. Después de tantos años ¿quién piensa que fue? Usted era la mejor amiga de Carla, seguro que sabía quiénes eran sus enemigos o quien querría hacerle daño —Irene sugirió varios frentes para hacerla hablar.

Negó con la cabeza.

—No lo sé. Que yo sepa, nadie querría matar a Carla… Lo único que sí me llamó la atención es que Nuria incriminara a David. Se llevaban bien, incluso fueron varias veces a visitarla cuando no vivía en Madrid, y se quedaron en su casa.

Marcos apuntó aquel detalle en el bloc de notas del móvil. Le pareció un dato relevante como para pasarlo por alto.

—¿Nuria no vivía aquí?

—No, vivía en Cuenca. Venía con frecuencia porque está cerca de Madrid.

El padre de Carla y Nuria eran uña y carne.

Ya hubiera querido mi madre que me llevara así con mi hermano.

—Sonrió al recordar lo mal que se llevaban.

Al ver la cara de Irene volvió a la realidad—.

Nuria quería con locura a Carla. Siempre que venía se la llevaba de compras y no escatimaba en colmarla de regalos.

Sin embargo, a su hermano no le tenía tanto aprecio.

—¿Su hermano? ¿El de Carla?

—Sí, cuando la asesinaron estaba durmiendo en casa con su mejor amigo. El hermano de Carla se llama Armando.

Irene se giró hacia Marcos.

—¿Está en el informe de Carla?

La respuesta fue un silencio acompañado de un levantamiento de hombros.

—¿Nos lo puede refrescar? Es un caso antiguo que no llevamos nosotros y puede que se haya traspapelado alguna transcripción —alegó Irene para justificar aquel vacío de información.

—Puede que no le interrogaran porque estaba durmiendo.

Nuria confirmó la coartada. Solo se levantó cuando escuchó gritar a su tía.

Nunca tuve mucha relación con él, no les puedo confirmar nada más que de oídas.

La gente es muy dada al cotilleo, ya me entiende —dijo Andrea con tono de incomodidad ante ese hecho.

—¿Dónde estaba esa noche? —Irene volvió a la carga con las preguntas.

Andrea había comenzado a relajarse. Los agentes iban a mantener el interrogatorio en modo distendido para que Andrea continuara hablando.

—En la discoteca. Vi llegar a David y Carla. Estuvimos juntos esa noche. Luego ellos se fueron. En unos días se iban a ir juntos y estaban aprovechando para despedirse de nosotros. —Se frotó la cara para no llorar. Habían pasado años, pero aún le dolía recordar a su amiga.

—¿Alguien más sabía que se iban a ir?

—Mi novio de entonces, Diego Molina. No sé si alguien más, lo siento.

—Perdone que le quitemos tanto tiempo, Andrea —dijo Marcos con amabilidad—, pero ¿sabe por qué se iban a escapar?

Andrea tragó saliva disimuladamente antes de contestar a la pregunta.

—David era un pieza de mucho cuidado en esa época. Los padres de Carla no querían que estuviera con él bajo ningún concepto. Para poder estar juntos tenían que marcharse y vivir sus vidas —dijo Andrea convencida de que iban a hacer lo correcto.

—¿Crees que Nuria incriminó a David para quitárselo de en medio?

—¿Para qué? Carla ya no estaba. David ya no era nada para ellos. No entiendo qué sentido tendría que hiciera algo así.

—Bueno, podría estar motivada por la venganza —sugirió Marcos.

—No sé…

Marcos se animó a preguntar. Irene estaba uniendo piezas y le dio margen para que interfiriera.

—¿Recuerda qué hicieron en la discoteca donde estuvieron juntos? ¿Hablaron con alguien allí? Es importante. Puede que el asesino ya la estuviera vigilando desde entonces.

—¿Creen que fue alguien cercano a la familia? —preguntó Andrea estirando el cuello—. Eso es imposible. No tenían más familia. Sus padres ni siquiera estaban aquí… ¿Armando?

—No le podemos decir nada de la investigación, lo siento —dijo Marcos, apurado.

—Eso es imposible. Armando era el hermano pequeño de Carla y se llevaba bien con David.

A veces hasta se quedaba con él cuando Carla se iba a trabajar —recordó moviendo los ojos de izquierda a derecha—.

Había dejado de estudiar. Trabajaba en un gimnasio por las tardes, en la recepción —especificó—.

Creo que sigue abierto. No voy al barrio con frecuencia.

—¿Recuerda el nombre? —Marcos volvió a abrir el bloc de notas del móvil.

—Atlanta.

—Una última pregunta, ¿sabe dónde podemos localizar a Diego Molina?

—No, lo siento. Mi familia se mudó hace tiempo. Perdí el contacto de la mayoría de mis amigos de entonces —dijo con nostalgia.

—¿Con David tampoco habla?

—No —Bajó la mirada—. Pensé muchas veces en ir a hablar con él. Incluso me sentí culpable por decir que Carla se fue con él de la discoteca, pero era la verdad, se fueron juntos.

—Él asegura que la dejó en el portal —dijo Irene.

—Y ahora sabemos que fue verdad. Nuria quería retractarse. Si no la hubieran asesinado, él no estaría aún en la cárcel —añadió Marcos—. ¿No se le ocurre nadie que quisiera perjudicar a David y por eso matara a Carla?

—No lo sé. Yo no tenía tanta relación con David. Carla era mi amiga, él solo era su novio. Me llevaba bien con él, pero ya está. Deberían hablar con Diego. Él sí era su amigo. Quizá les pueda ayudar más que yo —concluyó Andrea.

Con la declaración de Andrea, la vida de Carla estaba comenzando a tomar forma.

Debían continuar investigando la vida social y familiar más cercana a la víctima.

Los inspectores cada vez estaban más convencidos de que el asesino de ambas víctimas estaba más cercano a ellas de lo que parecía en un principio.