No debí hacer match contigo Capítulo 52. Sedrik
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Capítulo 52. Sedrik

Sedrik

Estar lejos de Belisa es un horror. Hablamos cada día, eso sí.

Siempre tengo mensajes de ella y cuando sale del curso me llama.

Quería ir a verla, pero las cafeterías tienen más afluencia que nunca, porque Gunther vino a probar la nueva sección de salado y eso, sumado a la campaña de Belisa, ha hecho que se nos desborde de nuevo todo, y he estado de viaje y de reuniones.

Lo mejor era llegar al hotel y llamarla.

Sobre todo cuando me mandaba una primera foto sexi y sabía lo que venía luego.

He comprado el local que está bajo la casa de Portia, lo que ha puesto muy contento a Elio, que quiere ir allí a trabajar cuando lo abramos. Está claro que Portia le gusta mucho. Y en lo que yo pueda ayudarlo, lo haré.

Ahora voy a un evento con Gunther. No he sabido nada de Salma, pero todo apunta a que esta noche dará la exclusiva en su canal en directo y que le han pagado mucho dinero por ella.

Sabemos que lo va a hacer porque la marca que le va a pagar por revelar mi identidad habló con Gunther y le ofreció dinero para que él apoyara la noticia. Él se negó y me puso sobre aviso.

Y aquí estoy. Esperando para entrar a una fiesta donde seguramente todos sepan quién soy de verdad. Salma me ha presionado hasta el final para pedirme dinero. No le he respondido. He bloqueado su número; debí hacerlo hace tiempo.

Si ella quiere la fama a costa de otras personas, que lo haga. Mejor que nadie sé que un día la verdad se abrirá paso. Nada puede contenerla. Solo hay que tener paciencia para ver cómo cae y paga por todo.

—Ya estoy aquí. —Veo a Gunther acercarse—. ¿Listo?

—No, pero no pienso dejar que nadie lo note.

—Mañana tu vida dará un giro. Yo sé lo que es eso. Pasar de que nadie te conozca a que la gente quiera saberlo todo de tu vida. No pierdas el suelo, Sedrik, y cuando todo pase seguirás aferrado a él.

—Lo tengo claro.

—Mi acompañante está a punto de llegar. Es la mejor haciendo catas, no sabe mentir. —Sin poder evitarlo pienso en Belisa. En las caras que pone, para bien o para mal. Gunther mira tras de mí—. Ahí viene, está preciosa.

No hago ni caso y saco el móvil para ver si tengo un mensaje de Belisa.

—Buenas noches. —Miro a mi derecha y veo a Belisa.

Lleva un precioso vestido en rosa y verde de gasa, largo. Está preciosa y está aquí. A varias horas de viaje de su casa. Conmigo. Solo hace unas semanas que no nos vemos, pero me han parecido una eternidad.

—Quería estar a tu lado y Gunther me ha ayudado a poder darte la sorpresa.

—Por los amigos, lo que sea.

Sonríe y veo en sus ojos que ella ha sentido lo mismo que yo. La beso disfrutando de tenerla cerca. La necesitaba más de lo que estoy dispuesto a admitir. Disfrutamos del beso cargado de cientos de promesas de lo que vendrá después.

—¿Te quedas esta noche conmigo? —le digo.

—Sí, regreso mañana por la tarde, y ahora, vamos a ver la función. Ella nunca te vio.

—No, nunca lo hizo. No como tú, que has visto todas mis caras…

—Y amo cada una de ellas. —La beso, perdido en ella.

Entramos y algunas personas nos miran curiosas.

Salma está al fondo, haciendo su directo mientras le ponen comida delante para comentar.

A Gunther lo ponen también en una buena zona, con el cartel del restaurante detrás.

Salma nos mira como si tuviera el poder. Como si fuera a disfrutar de mi caída.

—¿Y si le jodemos la exclusiva? —le digo a Gunther.

—¡Joder, sí! —Pulsa el directo y mira a sus seguidores, que no paran de aumentar; en unos minutos tenemos más de un millón.

Presenta a Belisa y la gente la reconoce—.

Y ante mí tengo a un gran amigo. ¿Os acordáis de cómo ayudé a que RHC se hiciera famoso?

Pues bien, yo conozco al dueño. Y hasta ahora he respetado su secreto.

Él no quería hacerse público, pero su ex…

, una rubia que está en directo ahora, no sé si sabeis quién es.

Su nombre rima con alma, aunque de esto último tiene poco.

—Se ríe y Belisa no puede evitar fingir cara de enfado—.

Bueno, pues no ha querido respetar su deseo de no ser un personaje público y ha aceptado mucho dinero para contar la verdad.

Y antes de que le chiven que estoy en directo, pues os presento a mi gran amigo y dueño de RHC.

El público es tuyo, Sedrik. Es hora de que te vean y sepan que nunca fuiste el CEO, sino el jefe.

Entro en el plano y no solo sé que hay millones de personas viéndonos; a nuestro alrededor se ha congregado mucha gente. Veo a Salma ponerse a berrear como una niña pequeña al ver que ha perdido. Belisa le dice adiós con la mano cuando sale corriendo del lugar con mi primo tras ella.

—Hola —digo a la gente—. No quería hacer esto.

Pero a veces la gente no entiende que tenemos derecho a elegir.

Cuando alguien nos quita el poder de elección nos arrebata una parte de nosotros mismos.

—Miro a Belisa y entrelazo mis dedos con los de ella—.

Os espero en mis cafeterías. Siempre, siempre os daré lo mejor.

Gunther me guiña un ojo, aparta la cámara y comenta todo. La gente se nos acerca. Todo ha cambiado. Antes me hacían caso, pero ahora más. Ahora quieren saberlo todo de mí. Belisa no se separa de mi lado. Sus dedos me acarician. Juntos brillamos entre toda esta gente.

—Nos hemos lanzado juntos —le digo, y la beso sin importarme que la gente no espere eso de mí. Es lo que yo quiero de este momento.

A ella.

—Sé que lo sabes, pero no te quiero por todo esto. Te quiero por quien eres aquí. —Me toca el pecho, donde mi corazón late como un loco.

Me pierdo en sus ojos marrones y veo la verdad en ellos. No tengo dudas de lo que siente, de lo que siento y de que lo nuestro es real.

Tomo aire; el pasado ya no duele, al fin he podido avanzar y amar de nuevo.

—Lo sé. Tú siempre me viste. A pesar de no saber quién era, me sentiste.

Sonríe feliz y el mundo puede seguir girando, que yo ya tengo el universo entre sus brazos.

Al fin, por ella he salido a la luz para brillar a su lado cada día más.