Capítulo 48. Belisa
Belisa
No sé nada de Sedrik en los días siguientes. Lavi me da todos los mensajes de su parte y yo le pido a él todo lo que necesito. Lo echo de menos. Cuando llego a casa quiero escribirle. Preguntarle cómo está. Echo de menos a mi amigo.
He estado en la cocina con Malem y me ha enseñado algunas cosas de sus recetas. Por la tarde me he quedado a ayudarla y he preparado mis propias galletas. No para vender, sino para mí. Como voy mejor de tiempo, ayer hice compra para prepararme algo rico de cenar y lo disfruté.
Ahora estoy en la cafetería trabajando y veo a Defin entrar con esos aires de grandeza.
Al verme, me saluda. Le digo hola con mano. Ante todo, educación.
Elio le atiende y mientras espera se me acerca. Cierro el ordenador.
—Si sigues comiendo así te vas a poner gorda. —Lo miro sin creerme que acabe de soltar eso por su boca.
—Así tendré más gordas las tetas. ¿Algo más?
—Elio coge su mano y le pone en ella el café caliente—.
Adiós y gracias por venir —le digo, y cuando se empieza a ir no puedo evitar añadir—: Por cierto, a ver si con suerte te metes la IA por el culo, aunque creo que ni por esas conseguirás tener inteligencia.
Defin nos mira enfadado y se marcha dando tragos a su café como si no le quemara.
—Me he pasado —le digo a Lavi cuando se pone a mi lado.
—No, solo quiero saber desde cuándo estabas deseando decirle dónde se puede meter la IA por haberte menospreciado con ella.
—Mucho, mucho tiempo.
Me marcho a mi trabajo. Yo también uso la IA, para investigar y saber cómo está el mercado.
Pero luego las ideas son mías, las doto de alma.
La IA está bien, pero no si lo que quieres es algo único.
No me da miedo la IA, me dan lástima los capullos que por ella dejarán de evolucionar y pensarán que son más listos que el resto por usarla mal.
* * *
La semana se me pasa rápida mientras no paro de trabajar.
En mi casa busco en redes todo lo relacionado con la competencia y su forma de trabajar su marca.
Cómo generan mayor enfoque en redes. Lo hago con películas románticas.
A veces las miro y me doy cuenta de cómo de idealizado tengo el amor.
Porque en ellas todo pasa rápido y casi sin ahondar en quiénes son.
Se miran y ya el amor lo puede todo. Y, tanto en el amor como en la amistad, o te curras las cosas o lo pierdes.
Es domingo cuando me llega un mensaje de Sedrik. Había olvidado el nerviosismo que me producía leer que tengo esperando un mensaje suyo. Lo leo:
Sedrik: Mañana estaré en la cafetería. Quería avisarte por si quieres teletrabajar.
La idea de verlo me emociona mucho, la verdad.
Belisa: Parece que quien no quiere verme eres tú.
Sedrik: Llevo toda la semana escribiendo y borrando mensajes que deseaba mandarte. No soy yo quien no quiere seguir con esta amistad.
Amistad. Amistad, joder, cómo duele ser amiga de quien estás enamorada. Y más en estas circunstancias.
Belisa: No voy a teletrabajar. Tengo que hacer una campaña con Elio.
Sedrik: Muy buena, por cierto. Contigo no hubiera necesitado aquel golpe de suerte. Al final lo hubiera logrado igual.
Belisa: ¿Era lo que querías? ¿Ser famoso?
Sedrik: Quería que mi marca creciera, se expandiera y fuéramos esto.
Al final, a más tiendas, mayor compra de productos, y puedo ofrecer mejor precio para hacerlo accesible a todos los bolsillos.
Pero llegó muy pronto. Antes de que supiera cómo ampliar el negocio sin que fuera un fracaso.
Me tocó aprender demasiado rápido todo para que la burbuja no estallara demasiado pronto.
Ya sabes cómo son las redes, hoy estás aquí, pero mañana no se sabe.
Usé mi papel como CEO para que me dejaran en paz.
Al no ser el famoso dueño, la prensa no me hace tanto caso.
Pero así podía hacer contactos y ver cómo evolucionaba todo.
Fue idea de Gunther. Él sabe toda la verdad y me ayudó mucho cuando su vídeo se hizo viral.
Leo el mensaje como si lo viera por primera vez. Este es el verdadero Sedrik, no el que ha escondido siempre tras mil excusas. Y tal vez ahora que todas las corazas han caído, quien es no me guste tanto. Nunca se sabe.
Belisa: Es lo malo de la fama, que a veces no llega cuando estás preparado para capearla.
Sedrik: Te puedo asegurar que yo no lo estaba. Y no quise contar a demasiada gente que yo era el jefe. Pero sí lo sabían varias personas de mi entorno. Y algunas de ellas quisieron venderme sin respetar mi decisión.
Podría decirle que no me importa, pero no es así. Me gusta que se abra a mí. Hace que sienta esperanza por nuestra… amistad.
Belisa: ¿Salma?
Belisa: ¿Me vas a dejar así?
Sedrik: Sí, me pidieron dinero, ella y mi primo, por no contar quién era cuando supieron que no quería que nadie lo supiera. Desde entonces, cada cierto tiempo me piden más dinero a cambio de guardarme el secreto.
Belisa: Joder, esto cada vez se pone peor.
Sedrik: Lo mejor viene ahora. Salma se quedó embarazada y me dijo que el hijo era de mi primo.
Pero siempre he tenido esa duda. Como las últimas semanas de nuestra relación casi no pasábamos tiempo juntos, y ellos sí…
, pues me creí que era de él. Hace unas semanas me mandó a su abogado para exigirme una prueba de paternidad.
Para que, si era el padre, me hiciera cargo del niño.
Belisa: Lo imaginaba por lo que dijo Nela. ¿Estás bien?
Sedrik: Sí, ha dado negativo. Pero nunca creí que usaran al niño. Mi primo no quería, por eso Nela estaba tan cabreada; pensaba que todo era cosa mía, porque es lo que él les dijo a todos. Aun así, eso no la exculpa.
Belisa: No, les conté todo desde el principio, y decía que no nos leía. Pero hace tiempo que sabe que nuestros caminos se habían cruzado y no dijo nada. Supongo que nunca llegamos a conocer del todo a una persona.
Sedrik: Supongo que no… ¿Merece la pena, aun así, saltar?
Belisa: Yo quiero creer que por algunas personas sí.
Sedrik: Yo también. Todo esto me superó, Belisa. No sabía cómo estar contigo sin que mi pasado lo estropeara todo. O mis dudas. Porque es cierto que buscaba excusas para no decirte la verdad. Puedo pedirte perdón por mentirte…, pero lo volvería hacer. Mira dónde nos ha dejado la verdad.
Belisa: No es solo la verdad, es que siempre sentí que me ocultabas una parte de ti, y ahora me pregunto si te conozco o te he idealizado.
Sedrik: ¿Me ves de la misma forma que antes ahora que sabes que soy rico? Dime la verdad, Belisa. Porque tal vez sí, tal vez solo me has idealizado.
Belisa: No.
Sedrik: ¿De verdad?
Belisa: De verdad, pero no me crees. Ese es nuestro problema, que si no me crees, si no te creo… ¿Cómo podemos ser reales?
Sedrik: Tienes razón. Ahora conocerás al verdadero Sedrik. Tal vez eso rompa la magia pero así es la vida. Buenas noches.
Belisa: Buenas noches… No quiero perderte. Solo necesitamos tiempo.
Sedrik: Por algunas personas merece la pena esperar. Eso hago yo ahora por ti y espero que tú lo hagas por mí.
Me acuesto queriendo volver al momento en que dormí entre sus brazos. Lo echo de menos, estoy enamorada de él a pesar de todo, y no sé qué espera de mí. Solo sé que yo lo esperaba todo mientras me hacía la tonta.