No debí hacer match contigo Capítulo 47. Belisa
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Capítulo 47. Belisa

Belisa

He estado preguntando a antiguos compañeros de clase y casi todos cobraban mucho más de lo que yo llevo cobrando desde que terminé la carrera, entre que no me salía nada y que llevo años conformándome.

Debí volver a mi casa, hacer cursos o dejar de cegarme por esta ciudad porque me recordaba a mi infancia.

Si mi trabajo era una mierda, ahora podía tomar medidas, no dentro de unos años, con una hipoteca o más responsabilidades.

Pero quejarme era lo fácil. No hacer nada, lo cómodo.

Podría hacerlo ahora, irme, alejarme de Sedrik…

, pero no puedo. No puedo porque siento que si lo hiciera tomaría el camino fácil.

Ayer, cuando me contó la verdad, entendí lo roto que estaba por culpa de alguien a quien amó y tal vez sigue amando.

La traición de Nela a Portia y a mí nos dejó tocadas.

Yo contaba mis cosas sin saber que ella sí hacía caso, pero para usarlas contra mí.

Lo de su hermano me parece horrible. Sabíamos que tenía un hermano, pero nunca hablaba de él.

Y al parecer lo he conocido. Con Salma. Por eso me sonaba su cara: ahora que uno todas las piezas, me doy cuenta de que se parece a Nela.

Es horrible lo que le hicieron a Sedrik por dinero.

Entiendo su dolor, que le cueste confiar.

El problema es que me he dado cuenta de que los dos llevamos mochilas demasiado pesadas y que el amor no cura ni remienda.

Ahora mismo no estoy para pensar en lo mucho que lo quiero.

Primero porque no sé que siente él, y segundo porque si me lanzara de cabeza sin pensar repetiría lo que llevo haciendo toda mi vida y así las cosas solo salen mal.

Y sí, siento que sí lo he idealizado, porque Sedrik es un diez, pero yo también, joder. Lo que tengo claro es que estoy más tocada de lo que he admitido nunca. Tal vez nunca me he parado a pensar que debía dejar de esperar que el amor me salvara, que debía salvarme yo antes.

Tengo mucho que procesar tras todo esto.

Y no pienso huir, porque Sedrik me importa como amigo. Lo quiero en mi vida. Aunque me duela. Yo no soy como Nela; por los amigos de verdad voy a muerte.

Llego a mi hora y, por la cara de sorpresa de Lavi, me doy cuenta de que casi esperaba que no viniera.

—Todo está preparado en tu despacho. Espero que te guste cómo ha quedado.

Vamos hasta la zona de despachos. Hay dos junto al almacén.

El de Sedrik, el… dueño, y el que ahora es el mío.

Abre la puerta y me quedo impresionada por los colores.

Los cuadros y el ordenador. Todo está lleno de luz y color.

Se nota que quien ha elegido esto para mí me conocía.

Y a pesar de eso, me engañó, me recuerda la voz de la razón.

—Queremos lanzar la promoción de los platos salados.

Ya has probado varios, pero si necesitas alguno más para poder pensar mejor la promoción y cómo enfocarla, me lo dices.

—Asiento—. Desde el ordenador y la tableta tienes acceso a las redes sociales.

Ahora las controlas tú. Y si te preguntas cuándo vendrá el idiota de Sedrik…

, ha salido de viaje. Volverá en una semana. Tiene unos problemas con…

—¿Con Salma?

— Efectivamente. Ya te contará cuando regrese. Me ha dicho que sabes parte de la historia.

—Sí, me la contó. Y Nela dijo algo de su sobrino.

—Así es, pero ya te contará más Sedrik.

No soy tonta para no pensar que tal vez insinúa que ese niño es de Sedrik. Si Salma tuviera un hijo de Sedrik, él estaría ligado a ella y le daría más dinero. Pero hasta ahora no había usado esa baza. Tengo muchas preguntas sin respuesta.

—Cuando todo pasó, Sedrik se cerró en sí mismo.

De niño también hacía eso, por lo que sé.

Para que el mundo no lo criticara, se hizo solitario.

Y cuando pasó lo de Salma, casi no hablaba con nadie.

Era horrible verlo así. Por eso, que lo haya hablado contigo y todo lo que ha pasado entre los dos indica que lo ha superado.

—Si lo hubiera superado no habría esperado a que la verdad le estallara en la cara.

—Cierto. Pero para alguien que se ha pasado media vida solo con sus miedos no es fácil.

—Lo sé.

—Me alegro mucho de que estés aquí.

Entro a mi despacho sabiendo que estar unos días aquí sin Sedrik lo hará todo más fácil mientras acepto el engaño y me hago más fuerte.

Empiezo a trabajar; mi jornada es solo por las mañanas.

Por las tardes, si quiero, puedo trabajar desde casa si hay algo urgente y se me pagará aparte.

No sé qué voy a hacer con tanto tiempo libre.

Si me quedo alguna tarde me pagarán un extra, un extra de verdad.

Miro la documentación y leo todo lo relacionado con la marca y la empresa en redes.

También me informo sobre cómo se creó el proyecto, porque Sedrik me ha imprimido todo y lo ha dejado en carpetas, para que entienda mejor la idea.

Es una empresa que quiere aprovechar la oportunidad mejorando la calidad de cada producto y ampliando su mercado.

Ahora, con el salado, para las personas que no tienen tiempo de hacerse la cena y quieren algo caliente y que sea mejor que una sopa de sobre.

Esto no lo pone, pero lo añado yo en mis notas.

Los precios son asequibles para la calidad que ofrecen, por esto también han destacado. Son precios competitivos y que se puede permitir cualquier bolsillo.

Hablo con varios fotógrafos que conozco para hacer fotos y vídeos.

Elio se ofrece para que lo grabemos y hagamos fotos elaborando los productos y poniendo el producto final en el mostrador.

Hago varias fotos y vídeos de prueba para las redes que luego retoco.

Aunque con un profesional quedarán mejor.

Cuando acaba mi primer día estoy muerta, y más porque me he quedado horas extras.

Tocan a la puerta y al alzar la cabeza veo a Elio.

—Nos vamos juntos, he quedado con mis amigos.

—No tengo ganas.

—Ya, bueno, tienes una cara horrible, y no voy a dejarte sola. Portia está preocupada por ti y si no te vienes conmigo se pondrá muy pesada. Puedes acompañarme por las buenas o por las malas. Recuerda que me necesitas para tus fotos publicitarias.

—Vale, pero solo porque no tengo fuerzas para buscar otro modelo.

Recojo mis cosas y nos marchamos juntos.

—¿Qué te pasa? Portia solo me ha contado lo de Nela. Que usó la información de vuestro chat en tu contra cuando le ha venido bien. Da miedo que la gente use eso. Yo hago audios con mis amigos a veces sin ser consciente de cómo me pueden buscar la ruina si alguien supiera todo lo que digo.

—Sí, lo de Nela no lo esperaba. A ver, no esperaba que me hiciera eso para hacer daño a su primo Sedrik, pero hace tiempo que algo se rompió entre las dos. Una amistad se cultiva o se marchita.

—Cierto. ¿Y con Sedrik?

—-He discutido con Sedrik, o no… Simplemente me he enterado de que no sabía toda la verdad de su vida.

—A ver, quiero creer que tienes tus motivos y eso, pero nadie cuenta a otra persona toda la verdad de su vida nada más conocerla.

La gente necesita tiempo para confiar, y más Sedrik.

Por lo que sé, no lo ha tenido fácil en la vida.

No me lo imagino confiando sin más en alguien de la noche a la mañana.

—Sí, quiero entenderlo y ya es hora de que yo salga de mi zona de confort. Pero no sé cómo hacerlo. Una parte de mí sigue atrapada entre cintas de vídeo románticas para huir del dolor. Creo que eché demasiada azúcar a mi vida para alejar el amargor, en vez de asumir que me sentía sola. Muy sola.

Llevo toda la vida justificando pasar tanto tiempo sola en mi casa, que no me paré a pensar que las carencias de mis padres me estaban afectando.

Me quieren, pero tal vez nunca me quisieron bien.

Usé las películas como familia postiza mientras mi tía me daba lo que podía, porque era incapaz llegar a todo.

Se acabó el conformarse, joder.

—Ojalá Portia se quede contigo, me gustas —le digo a Elio, que se ríe.

Lo abrazo y me devuelve el abrazo. Siento como tiemblo. Estoy intentando saber cómo hacer que deje de doler. Paso la tarde con él y sus amigos y al volver a mi casa hablo con Portia. Cuando miro mi sopa de sobre pienso en Sedrik. Y en cómo echo de menos mandarle un mensaje.

Aunque no supiera quién era Mocca, lo nuestro nunca fue una mentira; lo sentí a él a través de letras que me llegaban al alma.

La realidad no lo ha jodido todo, hemos sido nosotros. Por no saber ser nosotros mismos.