No debí hacer match contigo Capítulo 45. Belisa
82%

Capítulo 45. Belisa

Belisa

Mi último día de trabajo está siendo horrible.

Iba a trabajar solo cinco días, y el resto me los cogería a cuenta de las vacaciones que me debían, y ahí fue donde Defin me presionó para trabajarlos y luego pagarme las vacaciones.

Todo era un truco de ellos para que trabajara quince días por sus narices.

No paran de mandarme cosas y decirme que todo lo que he hecho estos días no les sirve.

Han metido a una chica nueva, como ya esperaba, y ella dice que lo mío le sirve de poco.

Les está dando ideas nuevas sacadas de la IA y la alaban, cuando a mí nunca me dieron ni las gracias.

Es una mierda cuando la gente te hace de menos. Cuando das todo de ti por gente que nunca lo va a valorar.

Esta tarde me marcho de viaje con mis amigas.

No he visto a Sedrik tras el fin de semana en su casa.

El domingo por la tarde, de golpe, se encerró en sí mismo tras recibir un mensaje y no me contó nada.

Otro secreto más que nos separa. Empezó a ponerse tenso.

Y le dije que me iba. Regresé sola a mi casa.

Ya tenía instalados la cama y el sofá de un amigo suyo.

Él se encargó de todo. Como hace siempre.

Y el lunes me dijo que se iba de viaje urgente.

Hemos hablado por mensajes por la noche, poca cosa.

Está claro que, tras follar, el fuego se ha apagado.

Lo malo es que yo estoy loca por él. Para mí no fue solo sexo.

Debí salir corriendo cuando presentí que su ex seguía haciéndole sentir algo.

Este fin de semana con mis amigas me va a venir bien.

Y si algo tengo claro es que no me va el sexo casual, porque yo siempre espero más si lo doy todo en la cama.

Hasta ahora, cuando he tenido sexo ha sido con parejas.

Personas con las que iba a iniciar una relación.

Esto de dejarme llevar con un amigo es nuevo.

Claro que yo esperaba que significara algo.

Termino el trabajo. Y, sin decirme «gracias», me despiden.

Se acabó, cierro una etapa de mi vida importante para mí tras coger el cheque de mi finiquito, donde no, no están todas las horas extras que me deben.

Defin me mira como si fuera superior a mí y odio eso.

Odio a la gente que se cree mejor que otros solo porque ha tenido más suerte en la vida, no porque se lo merezca.

Salgo y pienso en ir a la cafetería. Aunque Sedrik no está, me gustaría perderme en sus brazos.

No he dado dos pasos cuando siento que alguien se me acerca.

Ante mí aparece una pequeña tarta. Tiemblo ante la cercanía de Sedrik.

Lo miro: sus ojos dorados parecen cálidos.

Está tan guapo que me duele mirarlo y su boca me tienta, me llama, me pide a gritos un beso…

, o tal vez lo imagine todo porque me encantaría besarlo solo una vez más. No una, joder, muchas más.

Somos amigos, solo amigos. No puedo perderlo como amigo si esto es solo lo que seremos. Tendré que guardarme lo que siento bajo llave. El problema es que lo miro ansiando su boca, su cuerpo acariciando el mío, y promesas de un amor que nunca llegará.

—Feliz fin de trabajo.

—¿Cómo sabías que esto me haría ilusión? —Lo miro feliz, muy feliz. Él no tiene la culpa de lo que siento, pero como amigo…, como amigo es de los mejores.

—Porque te conozco bien y he regresado con el tiempo justo, pero aquí estoy antes de que te marches de viaje.

Cojo la pequeña tarta y la llevo a mi boca. Se separa y me mira comer el dulce. Sonríe y vamos hasta la cafetería.

Elio y Lavi me felicitan por haber superado mi anterior trabajo y me dicen que están deseando tenerme aquí el lunes.

—Ya os arrepentiréis de tenerme todo el día por aquí robando comida. —Termino la tarta y me chupo los dedos. Sedrik me mira hambriento, como si quisiera ser él quien lamiera el dulce de mi piel—. Muchas gracias por la tarta. Me marcho, que he quedado con mis amigas para un fin de semana de chicas.

Va a decir algo, pero asiente.

—Disfruta —añade sin más.

Espero algo, o tal vez todo. Todo lo que tal vez nunca pueda tener de él.

—Lo haré.

Sedrik no dice nada, pero siento en sus ojos dorados miles de cosas guardadas bajo llave.

Me despido de todos hasta el lunes y me marcho.

Llueve de camino a casa y yo me siento como el tiempo.

Desbordada por dentro y con ganas de llorar, porque lo mío con Sedrik siento que se acabó antes de empezar.

Sedrik

—La estás cagando, tío —dice Lavi tras de mí cuando entro a mi despacho.

—¿Te crees que no lo sé? —Me paso la mano por el pelo—. No debió pasar nada con ella… —tomo aire—, ahora solo somos amigos.

—Pero ella te gusta. Te gusta mucho, y no es como tu ex.

—Eso no lo sabemos. Porque ninguno esperaba que Salma hiciera lo que está haciendo, y mira donde estamos ahora.

Se calla porque es verdad. Sabíamos que Salma era mala, pero no esperábamos que usara a su hijo para sacarme más dinero. Me ha pedido una prueba de paternidad. Y, por supuesto, se la han concedido. Ese niño es igual a mí…

Cuando Belisa llega a casa me manda un mensaje, como siempre.

Quería acompañarla. Pero no puedo. Llevo estos días perdido en mis negocios tras hacerme la prueba de paternidad a la que nunca había accedido.

Ella nunca sugirió que el niño fuera mío, pero esa posibilidad estaba ahí, aunque siempre dejó claro que era de él.

De su marido. Hasta ahora. Y ahora, todo mi mundo se pone patas arriba.

Si ese niño es mío, mi vida siempre estará ligada a la de Salma y, lo que es peor, me habrá privado de años de criar a ese hijo.

Belisa me escribe cuando está en el avión. Le digo que lo pase bien.

Belisa: Lo haré, necesito este fin de semana con mis amigas.

No digo más, no puedo. Quería contarle todo.

Intentarlo con ella. Abrirme, pero se interpusieron Salma y sus juegos.

Pienso en contarle todo, en escribirle y decirle lo de Salma.

En contarle lo que me hizo. Me tienta instalarme la app de nuevo, ser Mocca y abrirme en canal con ella.

Pero no sé cómo contarle que mi ex se lió con mi primo hermano y que ambos planearon dejarme sin nada…

, porque Salma me hizo daño, pero él…, él era como un hermano para mí.