No debí hacer match contigo Capítulo 36. Belisa
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Capítulo 36. Belisa

Belisa

Anoche salimos de fiesta. Elio y sus amigos no tienen fin con las bebidas, tampoco mi amiga.

Al final, ella y Elio se liaron y llegó tarde a mi casa.

Yo estaba tirada en la cama, sin poder dormir por lo poco que había bebido.

Cuando estoy tan cansada y a la vez he tomado algo de alcohol, me cuesta conciliar el sueño. No sé qué hora era cuando me dormí.

Me he despertado hace poco y tras darme una ducha he preparado algo de desayuno. Al fin pude comprar ayer por la tarde. Ya me han pagado. Hago tostadas y mando una foto a Sedrik. Me responde en seguida.

Sedrik: ¿Tostadas a la una de la tarde?

Belisa: Técnicamente es el desayuno. Luego haré algo de comer.

Sedrik: Dime que no será sopa de sobre.

Belisa: No… (mentira de las grandes). ¿Qué haces?

Sedrik: Trabajar.

Me manda una foto de su mesa de trabajo, llena de informes de ventas. Veo que tiene cerca lo que le di de publicidad.

Belisa: Me alegro mucho de que no tiraras mis ideas.

Sedrik: ¿Por qué las iba a tirar? Son muy buenas y soy CEO de la empresa.

Belisa: Gracias.

Sedrik: Os he pedido algo para comer del sitio ese que te gustó.

Belisa: No hacía falta.

Sedrik: Me gusta hacerlo.

Belisa: No lo parece, siento que desde la otra noche me evitas. Sé aceptar cuándo a alguien no le gusto. No pienso besarte si no quieres.

Sedrik: No es eso, Belisa, es que no sé cómo no joderlo todo entre los dos.

Belisa: Yo tampoco, pero intento dejarme llevar. ¿No puedes hacer lo mismo? Si se va a la mierda, pues ya lidiaremos con eso.

Sedrik: Tal vez tenga que hacer eso… No pienses que no es porque no me muera por besarte de nuevo. Es por un pasado que sigue doliendo.

Pienso en su ex y me pregunto si sigue enamorado de ella y, tras verla, se le han removido cosas. Aunque sepa que no debe seguir amándola.

Belisa: Vale. Como quieras.

Al poco nos traen la comida y Portia y yo disfrutamos de todo. Hay comidas y cenas para varios días. Mando a Sedrik foto de todo y me promete enseñarme algún día a cocinar. Algo es algo.

—¿Vas a seguir hablando con Elio? —pregunto a mi amiga por la tarde.

—De momento, no. —Por cómo lo dice sé que miente.

Vemos una película y nos quedamos las dos dormidas en el sofá, casi una encima de la otra. Cuando nos despertamos salimos a dar un paseo. Hace buen tiempo y se nota, porque hay mucha gente paseando y los días alargan.

Me gusta estar con Portia, es como volver a la universidad, donde siempre estábamos juntas. Hasta ese momento no sabía lo que era tener amigas de verdad.

* * *

Mi amiga se queda hasta el domingo por la tarde. Se marchó con Elio por la noche un rato, y eso que no quería saber nada más de él. Volvió un poco más tarde de la una.

A veces no sé cómo lo hace para tener esta facilidad para tener sexo sin darle tantas vueltas a todo. Se fue prometiendo repetir este fin de semana. Le dije que cuando quiera.

Llego al trabajo con el tiempo justo. Defin me manda trabajo y no me pide perdón por gritarme el otro día y humillarme delante de unos clientes, cuando la culpa del error fue suya, porque transcribió mal mi trabajo para la reunión.

A media mañana veo que tengo un mensaje de Sedrik. Este fin de semana hemos hablado poco. No podía dejar de dar vueltas a su preciosa ex. A lo que siente él por ella.

Sedrik: ¿Qué tal va la mañana?

Belisa: Mejor si me prometes que el viernes cenaremos pizza y veremos una peli juntos.

Lo he soltado sin pensar. Pero tal vez sea lo mejor. Dejarse llevar y no dar vueltas a las cosas.

Sedrik: Si me lo planteas así no puedo negarme. Ahora dime que no te estás tomando ese café tan malo.

Belisa: Voy a por el segundo. Tengo mucho trabajo.

Sedrik: No tomes esa aberración, te subo ahora uno mejor.

Miro el ascensor cada poco por si lo veo aparecer.

Cuando llega, me levanto como un resorte, pero Defin se me adelanta y le dice que ya me lo entrega él.

Que hay mucho trabajo. Sedrik lo ignora.

Y, como es más alto y más fuerte que él, solo con la mirada lo acojona.

Creo que voy a repetir una y otra vez este momento en mi mente.

—¿No tienes descanso? —pregunta mirando a Defin.

—Ya ha descansado —responde el idiota.

—No, no he descansado. Es lo que pasa cuando tu superior tiene un máster en tocarse los huevos.

Defin se pone rojo de ira.

—No te la juegues, que tienes más que perder que yo. —Se aleja—. Diez minutos y regresas a tu puesto.

—Vamos —digo a Sedrik.

Andamos hasta la sala de personal. Se sienta mientras yo saco el café. Doy un trago y se lo tiendo. Nuestros dedos se tocan. Los dejo ahí.

—¿El viernes vienes a mi casa?

Sonríe.

—El viernes no puedo —se agita. Acaricio sus dedos—, pero el sábado —dejo que mis dedos anden por su mano—, sí.

—Perfecto.

Escucho a Defin y me separo para comer algo de galleta antes de regresar al trabajo.

Al poco entra y dice que se ha acabado el tiempo.

Sedrik va a decirle algo, pero lo cojo del brazo y tiro como diciendo que pare.

A pesar de todo, necesito este trabajo, si quiero vivir en la gran ciudad y no regresar a casa de mis padres.

Sedrik se marcha y Defin me mira.

—No es para ti.

—¿Algo más? Te repites más que el ajo.

—Que trabajes.

—Eso mismo te podría decir yo a ti.

—Es lo que tiene ser más listo. Que trabajas menos, pero cobras más.

Lo miro y me doy cuenta de que tiene razón. Es triste, pero, al final, de tonto no tiene un pelo. Trabaja poco, cobra más y yo me mato a trabajar por una miseria. ¿Y para qué? Para sobrevivir.

Agitada, sigo trabajando y al llegar a casa hago fotos de mi cena con una frase publicitaria.

Al fin y al cabo, no lo va a ver casi nadie.

Pero ahora, si no estás en redes, no existes.

Y si alguna de las fotos funciona, lo mismo encuentro otro trabajo.

Si demuestro que soy buena en redes y mi perfil crece, lo mismo capto la atención de una empresa de publicidad y me contratan.

Hacer esos vídeos con Gunther me ha dado más seguidores. Tengo que aprovecharme de eso.

Sedrik me manda un mensaje.

Sedrik: ¿Cereales para cenar?

Belisa: No tenía ganas de hacerme una sopa de sobre. Y no me queda comida de la que me mandaste.

Sedrik: Tienes mala cara en la foto. ¿Todo bien?

Belisa: No, el trabajo me supera, pero nada que no pueda cambiar. Voy a aprovechar los seguidores nuevos para ver si me hago más viral en redes y puedo conseguir un trabajo nuevo.

Sedrik: Te mereces un trabajo mejor. Le he hablado a mi jefe de ti…

Belisa: Si es para hacer cafés, soy muy negada.

Sedrik: Para llevar la publicidad de RHC. ¿Te gustaría?

Lo leo varias veces con el corazón acelerado.

Belisa: Sí, claro. Solo si no tengo un compañero explotador.

Sedrik: Podrías teletrabajar o trabajar en la cafetería. Café gratis. Hay un despacho al lado del mío.

Belisa: Suena demasiado perfecto para ser verdad.

Sedrik: Es real, Belisa. Pásate mañana por la cafetería, aunque sea a última hora, y te digo qué me ha dicho el jefe.

Belisa: Vale. ¿Te mando mi currículum por si acaso?

Sedrik: Estaría bien, sí.

Le adjunto el archivo y me dice que es perfecto. Siento ilusión y esperanza crecer en mi pecho.

Belisa: Gracias, Sedrik, eres genial y si te tuviera delante te besaría. ¿Te apartarías?

Sedrik: No, no lo haré más.

Leo su respuesta más de una vez.

Belisa: Vamos a recordar viejos tiempos… ¿Qué llevas puesto? Lo mío ya lo has visto.

Sedrik: Un chándal gris. Siento no poder mentirte y decirte que voy en bóxers.

Belisa: Tal vez trabajemos juntos. ¿Te gustaría?

Sedrik: ¿Verte cada día? Me encantaría.

Vale, de repente dice estas cosas y no sé en qué punto estamos.

Por eso le propongo ver algo juntos y hablamos de su día y del mío.

Lo quiero todo con él, lo deseo tanto que me duele, y como no pase nada, creo que voy a arder de forma espontánea.

El orgasmo del otro día me sabe a poco, con todo lo que hemos estado tentándonos estas semanas.