No debí hacer match contigo Capítulo 35. Sedrik
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Capítulo 35. Sedrik

Sedrik

No he visto a Belisa en toda la mañana. Ayer hablamos de la serie, le di las buenas noches e ignoramos los comentarios previos.

Pero ahí están. Sabía que ella deseaba que la besara de nuevo, es muy expresiva.

Puedo ver sus deseos brillando en sus ojos.

Pero a veces lo que deseo lucha contra mi miedo.

El miedo a que todo se vaya a la mierda si bajo la guardia, o a que ella me esté engañando, algo estúpido, porque yo sí la engaño a ella.

Huir es lo que me mejor se me da.

Pero tal vez así la pierda. Estoy pensando ir a por un mocca y subírselo yo al trabajo, cuando Lavi toca mi puerta. Por su mirada sé quién está cerca.

—Salma quiere hablar contigo.

No, joder, no estoy listo para verla ahora. Encontrarla en la gala del otro día fue horrible, pero esa vez no estaba solo. ¿A qué narices viene?

Entra con toda esa chulería de la que se cree una reina. No sé como no vi su verdadera cara antes de estamparme. Cierra la puerta y se sienta en la silla. La miro esperando que me pida dinero, como hace siempre.

—Necesito más dinero. —Alza la barbilla; no tiene ningún tipo de vergüenza para chantajearme a cambio de su silencio.

—Te he dado más que suficiente este mes.

—Pero ahora necesito más. Has empezado con alguien.

¿Sabe que eres el dueño de todo? —Intento que no lo note, pero por su sonrisa sabe que ha dado en el clavo.

Me conoce bien, porque fueron muchos meses juntos y, al contrario que ella, a su lado sí fui yo mismo—.

Pues eso, si no quieres que vaya a la prensa con en el cuento o lo saque en mis redes a cambio de mucho dinero.

Seguro que alguna marca me paga por un anuncio así en directo.

—Saca un papel con una cantidad de dinero—.

Puedes pagarme tú esta cantidad, es lo que me darían por revelar tu identidad.

Una parte de mí quiere romper con todo. Exponerme, que se sepa la verdad y que todo cambie. Pero no estoy listo. No quiero que mi vida cambie solo por esta zorra. No estoy listo para ello. Para darle ese poder. Yo debería poder elegir cuándo quiero hacer eso, y si quiero hacerlo.

Saco la chequera y extiendo un cheque a su nombre.

—Tu novia es… peculiar.

—No hables de ella o te juro que te cierro el grifo. —Sonríe, de nuevo le estoy dando poder sobre mis emociones—. Lárgate, Salma. —Dejo el cheque en la mesa.

—Lo haré. —Saca el móvil—. Tiene tus ojos —dice mirando la pantalla—. ¿De verdad no quieres saber nada de él? El niño no tiene la culpa, y lleva tu sangre.

—Fuera, Salma.

Guarda el móvil, coge el cheque y se marcha. Pido que no me pasen llamadas, ni nada, en todo el día y me marcho con el coche como si esto pudiera alejarme de mi pasado, de Salma y su estela. De lo que me hizo.

Tal vez su presencia solo es un recordatorio de que no debo dejarme llevar o acabaré con otro error tan grande como Salma.

¡Joder!

* * *

Cuando regreso está todo cerrado. Solo Lavi está haciendo el recuento de la caja.

—Por si te interesa, Belisa estuvo aquí esta tarde. Ha venido su amiga para pasar el fin de semana juntas, y no sé cómo Elio se ha apuntado a salir con ellas esta noche.

—Genial.

—Sedrik…, tienes que dejar de pagar a Salma.

—Ella no tiene derecho sobre mi vida. ¡Yo quiero esta vida!

—Lo sé, pero esta vida cambió cuando tu negocio se hizo famoso. Acepta el cambio y…

—¿Y me dejo llevar por gente que solo querrá de mí mi dinero? ¿Cómo sabré quién está a mi lado porque quiere estar?

—Eso da igual, te empeñas en alejar a todo el mundo a pesar de no saberse la verdad.

Alejas a Belisa porque te aterra amarla.

Porque era más fácil jugar a ser Mocca. Como ahora juegas a ser Sedrik el CEO.

Pero la verdad es que estás aterrado por sentir de nuevo y que todo se vaya a la mierda.

Tú mismo. Es tu vida. —Pienso que se va a callar, pero no—.

Y, por si te interesa, que seguro que no, Belisa bajó con los ojos llenos de lágrimas.

Por lo que escuché, su ex le gritó delante de unos clientes.

—Lo miro fuera de mí—. Esa chica se está pudriendo en este lugar, y tú eres jefe, puedes darle trabajo para promocionar tu marca en redes, y más ahora con la nueva carta.

Pero tú mismo, eh. Puedes seguir pudriéndote en tu cueva.

—Tú no lo entiendes.

—No, tal vez no tuve la mala suerte de vivir eso…

, pero soy tu mejor amigo y tuve que ver como te apagabas por una mujer que nunca te mereció.

Cada vez que dejas de lado la vida le das demasiado poder a alguien a quien nunca le importaste, Sedrik, y ahora sí, me callo y me marcho a mi casa, que mi novia me espera para que follemos como locos.

Algo que deberías probar, a ver si te mejora el carácter.

Se marcha tras dejarme hecho una mierda, porque sé que tiene razón.

Voy a mi despacho y miro el informe de Belisa.

Podría contratarla sin decirle quién soy.

Aunque esa mentira al final nos podría distanciar.

Pero sé que si supiera que soy el dueño, que soy rico…

, tal vez no me daría la oportunidad de conocerme sin todo lo que representa eso.

Ya se aleja de mí cada dos por tres por sus movidas.

Si supiera la verdad, tal vez sus prejuicios y sus miedos la llevarían a alejarse para buscar de nuevo hombres que pueda controlar.

No sé qué hacer.

Pienso en mi ex aunque no quiera. Porque tal vez sin esa historia pasada haría todo de forma diferente y no usaría los miedos de Belisa para no dar más pasos.

Ojalá algunas heridas, al cicatrizar, no dejaran marcas tan pesadas que condicionan cada una de las decisiones que tomas en el futuro.

Salma solo se interesó por mí cuando las cosas me fueron bien. Y no me di cuenta. No lo vi.

El problema fue cómo me sentí. Cómo asimilé lo que pasaba y me sentí más tonto que nunca. Nunca pensé que alguien me pudiera hacer a mí algo así. Hubiera puesto la mano en el fuego por Salma.

Porque la amaba, o amaba a quien creía que era.