No debí hacer match contigo Capítulo 24. Sedrik
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Capítulo 24. Sedrik

Sedrik

No, joder, no está bien. Intenté hablar con ella, pero no pude.

Solo la toqué para quitarle del pelo ese pequeño papel.

Quería perder mis manos en su pelo. Seguir un poco con esas hebras suaves entres mis dedos.

Quería ser como el que soy en la app, pero luego recordé a mi ex.

Lo que me hizo, y me entró miedo de estar equivocándome de nuevo.

No soy idiota para no saber que soy yo mismo como Mocca porque en el fondo espero irme como si nunca hubiera existido esta historia. El problema es cuando debo ser solo Sedrik y no sé quién soy.

He estado mirando su informe y es muy bueno. Mucho. Siento que ella está desperdiciando su talento en la empresa de publicidad. La he estado mirando en redes y hablan de sus publicistas, de ella no. Sé cómo se llama la empresa porque una de las páginas tenía su logo.

Debería hacerle una oferta de trabajo. Pero para eso debería saber quién soy en la empresa. Demasiados secretos. ¡Joder!

Mocca30: Sí, todo lo bien que se puede estar siendo tímido y habiendo sido una persona con disfemia, que tuve que aprender a controlar con psicólogos. Aunque ya no se nota, mi pasado me marca. A veces soy más feliz viviendo en soledad que obligándome a hablar con la gente.

Dejo caer la verdad porque quiero saber cómo se sentiría Belisa con ello. Poca gente entiende que no es que no quiera hacer amigos, es que no sé cómo hacerlo sin que me duela. Sentir demasiado a veces nos convierte en personas solitarias.

B26: Bueno, en mi caso la psicóloga del colegio tuvo que hablar conmigo varias veces por miedo a que las burlas de mis compañeros me llevaran a hacer una tontería.

Sé lo que es ser diferente y no encajar en un mundo que a quien es único a veces trata de aniquilarlo porque no lo entiende. Somos del mismo equipo.

Sonrío, porque era lo que esperaba.

Mocca30: Tal vez. Cuando te has pasado mucho tiempo aprendiendo a acostumbrarte a estar solo, cuesta abrirte a la gente. Tengo amigos, gente que me importa mucho, pero no me sale hacer amigos nuevos.

B26: Yo solo tengo dos amigas y una de ellas nunca está. Siempre está muy ocupada. Y la quiero, pero no puedo tirar de ella siempre. ¿Te confieso algo?

Mocca30: Lo que quieras.

B26: Quien soy aquí contigo es real también, esa mujer sexi y deseosa de jugar…, pero en la realidad me cuesta sacarla. Como si temiera que la gente fuera a rechazar mi lado más sensible.

Mocca30: Me pasa lo mismo. Háblame de tu día. Dejemos esto a un lado.

B26: Mi día bien, mi casero ha dejado que arreglen la caldera. Y he podido darme una ducha caliente. Me duché está mañana, pero tan rápido que sabía que me tocaría otra antes de dormir. Mis pezones parecían conguitos.

Mocca30: Me hubiera gustado verlos.

B26: ¿Qué hubieras hecho para calentarlos?

Pienso en ella cuando vino a última hora. Con el pelo revoloteado. Sus grandes ojos, sonriente, y esa boca, esa boca tan jugosa que me vuelve loco.

Mocca30: Los hubiera metido en mi boca para calentarlos mientras una de mis manos se internaba en tu sexo hasta mojarme mis dedos.

B26: Me encanta que me laman los pechos…, pero pocos lo hacen bien.

Mocca30: Yo sabría cómo hacerlo.

Joder, solo de imaginarlo se me ha puesto dura. Esta mujer me nubla los sentidos. Cambio de tema y le pregunto qué va a cenar mientras pienso en cómo solucioné esta mañana el tema de la caldera con su casero. Ha dejado que la arregle a cambio de pagarla.

—¿Y por qué querrías hacer esto por mí? —me dijo su casero.

—Una amiga. Vive aquí.

—Vale, si pagas tú, en realidad me dan igual tus razones.

Lo calé enseguida: un idiota de manual, pero dejó que cambiara la caldera con el equipo que había traído. El dinero te abre puertas que de otra forma estarían cerradas a pesar de tener razón y buenas intenciones.

Por eso no quiero que nadie sepa que soy el jefe de RHC.

Todo pasó por un golpe de suerte. Decidí abrir mi empresa con mi mejor amigo, Lavi, tras pasar unos meses aprendiendo todo lo necesario en la cafetería de mis padres.

Había estudiado Empresariales y quería mejorar su negocio, pero mi padre se negó; prefería dejarlo todo como estaba.

No quería cambiar nada y, al cabo de varios meses aprendiendo todo, decidí empezar por mi cuenta e invertí todos mis ahorros.

Lavi se vino conmigo y mi madre me dijo que hablara con una de sus amigas, Malem, que cocinaba muy bien y quería trasladarse a la gran ciudad para cambiar de aires.

Mejoré la idea de mis padres, la llevé a otro nivel, y gustó.

La gente repetía. Teníamos clientes fijos.

Y, de golpe, un famoso entró y subió esa foto.

Y una sola foto cambió mi vida. El lugar se llenó.

Se nos quedó pequeño para tanta gente, la demanda no bajaba, compramos otro y no dejamos de crecer.

En poco tiempo, mis ahorros se triplicaron.

Pero siempre que abro un nuevo local lo hago yo. Con mi mejor amigo y con Malem. Hasta que encuentro gente de mucha confianza que lo haga igual que nosotros y los dejo solos. En pocos días vendrán nuevos trabajadores a los que pondré a prueba desde dentro.

Es mucho trabajo. Pero ahora que he conseguido esto, no quiero perderlo. Me gusta el reto de mejorar, de llevar mi marca a otro nivel. Y las ideas de Belisa son muy buenas para las campañas.

B26: Te voy a confesar algo: no tengo ganas de ver a mi ex mañana. Es horrible dejarlo con una persona y que la veas casi cada día.

Mocca30: Sí, no me lo quiero ni imaginar.

Si viera a Salma más a menudo de lo que la veo, creo que acabaría por volverme loco.

Mocca30: ¿Lo amabas?

B26: No, nunca me he enamorado. Pero lo he intentado. Siempre que salgo con alguien pienso si será esa persona que remueva todo mi mundo.

Mocca30: Tú puedes remover tu mundo sola, B.

B26: ¿Como haces tú?

Mocca30: Ahí me has pillado.

B26: Vamos, elige película y la comentamos, a menos que quieras hacer otra cosa.

Esa pregunta me deja ver sus dudas, sus miedos. Su inseguridad. Que yo en persona no le hable cuando me mira así no ayuda. Soy un gilipollas.

Elijo película y, cuando no responde, sé que se ha dormido.

Pienso en ella en mi cama, la imagino dormida con la mejilla apoyada en su mano y el pelo castaño revuelto por la almohada.

Estoy viendo la película en la tableta, acostado, y la idea de que ella estuviera aquí, a mi lado, no me disgusta.

¿Tan malo sería dejar los miedos a un lado por ella?

El problema es cómo le cuento que Mocca y Sedrik son la misma persona.

No, mejor que nunca lo sepa. Porque Mocca solo existe en los rincones más escondidos de mi alma. En la vida real no sé ser así. Tal vez tampoco con ella.