Capítulo 21. Sedrik
Sedrik
Mierda, la tarde se me ha complicado más de lo que esperaba.
Cuando estaba disfrutando del rubor de Belisa en la silla y de ese movimiento leve de alguien muy excitada, me llamaron por una inundación en uno de mis locales.
Como CEO responsable, he ido, en nombre del jefe, claro.
Esta tapadera no sé cuánto me durará, pero así llevo varios años.
Para ellos soy el que está por debajo del jefazo y, como a veces voy a eventos, lo ven normal.
Mientras no sepan que soy el jefe, tanto los trabajadores como la prensa me dejan en paz.
Hemos tenido que cerrar el local inundado. He estado mirando dónde estaba la rotura y me han pasado varios presupuestos para arreglarlo. Al llegar a mi casa estoy empapado y cansado. Tras darme una ducha busco el móvil, porque odio haber dejado a Belisa a medias, o que se haya sentido usada.
Tal vez por eso decido ser sincero.
Mocca30: Uno de los locales se ha inundado.
B26: ¿Te ha tocado ir corriendo a sacarlos a todos en canoa?
Sonrío por cómo lo dice y al poco me manda un dibujo de un hombre remando. Me encantan sus dibujos rápidos.
Mocca30: ¿Me guardas un secreto?
B26: Claro.
Mocca30: El local va a tener que cerrar y toca reorganizar a los trabajadores, y eso recae en mí.
B26: ¿Y el secreto?
Iba a decirle que soy el dueño de RHC, pero a la hora de la verdad no he podido ser valiente. Cierro los ojos, agitado, y pienso en qué decirle que no sea mentira.
Mocca30: Que me preocupaba más que sintieras que te había olvidado o me estaba burlando de ti. Si algo te puedo prometer es que no quiero hacerte daño. Tuve que hacer varias llamadas antes de irme, por eso no pude escribirte.
B26: Te creo… todo lo que se puede creer en un extraño de la app de citas…
Mocca30: ¿Cómo te sentiste esta tarde?
B26: ¿Qué viste tú?
Mocca30: A una mujer preciosa, inquieta y excitada, que miraba a todos lados con un bonito rubor en las mejillas. Apretaste las piernas varias veces y tus pezones se endurecieron por el roce.
B26: Cierto. Fue excitante.
Mocca30: ¿Quieres repetirlo? Desnúdate y háblame sin ropa.
Noto como la polla se me pone dura solo de imaginar cómo se quita la ropa pieza a pieza.
El rubor de sus mejillas esta tarde no se me olvidará en la vida.
Me manda una foto. Es un hombro con el tirante del sujetador bajado.
Contengo la respiración ante las ganas de besar y lamer su piel.
La siguiente foto es de sus muslos, con las braguitas a medio bajar.
Joder, estoy ardiendo por ella. El sexo con mi ex era bueno, a pesar de todo lo que pasó, pero es como si de golpe hubiera olvidado por qué me gustaba tanto. Era directo, sin preliminares, sin esta emoción de contener el placer al máximo hasta explotar con fuerza.
B26: ¿Y ahora?
Mocca30: Vamos a ver una película juntos… y lo harás desnuda y sin tocarte.
Elijo la película y sé que cuando acabe nos daremos las buenas noches y ella se tocará pensando en esto.
Mocca30: ¿Te excita saber que te imagino desnuda y acalorada?
B26: Mucho.
Mocca30: Te mueres por tocarte y aliviar el fuego entre tus piernas, y seguro que no te tocas, pero no dejas de moverte y apretar las piernas.
B26: Cómo lo sabes…
Mocca30: ¿Tienes los muslos mojados, B?
B26: Muy mojados.
Gruño y sé que como siga con esto me correré solo de imaginarla ansiosa y deseosa por correrse.
Cuando le doy las buenas noches estoy acalorado de imaginarla desnuda viendo la película.
Sé que me ha hecho caso, porque le pone que le den órdenes.
Cuando me corro la imagino en su cama tocando su perfecto cuerpo hasta correrse con fuerza.
Joder, no contaba con todo esto. Con ella, con este fuego. Con mis ganas de volver a verla. Y de creer que cuando la tenga delante podré dejar de parecer idiota.