No debí hacer match contigo Capítulo 16. Belisa
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Capítulo 16. Belisa

Belisa

Entro en la cafetería y está llena de gente.

Y hay una cola enorme. No llego tarde al trabajo.

Me queda un buen rato para fichar, pero, madre mía, con esta cola no podré disfrutar de mi mocca antes de empezar mi caótico día.

Ayer decidí hacer esto y ser valiente ante Sedrik; si puedo mirarlo y no salir corriendo, tal vez tenga una oportunidad con Mocca.

No dejo de pensar en que sabe quién soy. Voy por la calle mirando a cada hombre, por si fuera él.

Ahora no sé qué hacer. Es raro hablar con alguien que sabe quién eres…

sin que tú lo sepas. Y que, sabiendo cómo eres, no haya salido corriendo.

El problema es que hablar con él me hace feliz.

No quiero perder eso. Si para ello debo pagar el precio de no tener ni idea de quién es, pues es lo que hay.

Hasta que esté preparada para que la realidad lo destroce todo y sea otro error que añadir a mi lista de los horrores.

O la realidad apague el fuego que sentimos solo por este tonteo en la app.

Digo que busco el amor, pero en realidad estoy cansada de fracasar.

No estoy lista para más batacazos. Al menos, hoy no.

Creo que el estrés en mi trabajo no ayuda.

Porque hablar con Mocca30 me hace feliz dentro de mi caos de día y permite que en esta ciudad, lejos de mis amigas y mi familia, me sienta menos sola.

Llego a la barra y, al alzar la mirada, ahí está Sedrik. Tomo aire; no quiero cagarla, ni salir corriendo, ni parecer idiota. Pero, claro, es que sus ojos dorados están fijos en mí y es como si el resto del lugar desapareciera.

Di algo, idiota, me digo.

—¿Un mocca ?

—Sí, eso. Ya lo sabes, y ponme… —Miro la vitrina y no queda nada—. Tu cafetería me odia.

Sonríe, saca una caja de galletas que le han dejado detrás y me la acerca.

—Para las buenas clientas.

—Incluso para las que vienen a deshoras. —Un idiota de detrás dice que es para hoy y me sonrojo, mortificada.

Le paso la tarjeta y me giro hacia el hombre que, molesto, no para de berrear y protestar que son unos lentos. Odio ser así ante él, no ser más como esa mujer sexi que manda una foto de su camiseta mojada. Esa mujer valiente que habla sin miedo con un hombre que la hace temblar.

—¡Que tenemos prisa!

—¡Pues si tienes prisa haber madrugado más, pedazo de imbécil! —Vale, me he venido arriba y lo último sobraba—. Imbécil con cariño, ¿eh?

Me giro y espero a que me den mis cosas. Me pasan las galletas y veo una nota sobre ellas:

No les hagas caso. Solo están amargados.

Miro a Sedrik. No me mira, pero yo a él sí, y me derrito. Joder. Mirarlo alegra mi día. Tal vez no lo espanté a pesar de todo. O solo quiere atenderme bien como buena clienta. Como sea, toco su nota y disfruto del detalle.

No me tomo aquí las cosas, subo con ellas al trabajo, aunque es temprano, pero no quiero hacer algo que estropee este momento. He vuelto, no he salido corriendo y me he perdido en sus ojos. Es un avance. Tal vez esté lista para seguir con mi lío con Mocca, después de todo.

* * *

Al llegar a mi casa estoy cansada y no paro de dar vueltas a lo que quiero hacer con Mocca.

Lo que sí tengo claro es que no quiero perder la magia.

El morbo, y esta excitación que me hace abrir la app y hablar con él sin que la realidad me recuerde todos mis defectos.

Soy adicta a lo que estoy sintiendo, con él y conmigo misma.

Nunca hubiera creído que fuera capaz de poner en práctica mis fantasías más ocultas, pero lo hice.

Joder, me puse cachonda solo de hacerme una foto y mirarla imaginando lo que él vería.

No quiero renunciar a esto. Y si me ha visto…

, bueno, eso solo eleva el morbo. Es lo que siento.

Siendo sincera, sé que un día se acabará, pero no será hoy. Hoy quiero ser valiente y egoísta.

B26: Hola, soy una cobarde, lo admito. Pero no quiero saber quién eres.

Porque estoy agotada del trabajo, de sonreír cada día, de luchar contra corriente, y hablar contigo sin saber más de momento me hace feliz.

También me hace feliz la mujer que estoy descubriendo a tu lado.

Y sé que así no puedo ser en la «realidad».

Esta magia que tenemos es porque no sé quién eres.

Y no estoy lista para que la burbuja estalle.

Aunque no lo parezca, a veces, cuando nadie mira, me olvido de sonreír.

A veces solo soy yo entre la tristeza y mis miedos.

Y aquí, en la app, siento que nadie me juzga por ser yo misma.

Me gusta este poder. Me gusta este juego, sin identidades. ¿Seguimos con el juego?

Lo leo y lo mando. Estoy nerviosa, y más cuando los minutos pasan y no responde. Tal vez él esperaba que le propusiera quedar, o no, o me dijo que sabía quién era para acabar con esto.

No me responde y tampoco lo hace en los días siguientes.

Como me dice Portia, al menos has sido egoísta y has decidido seguir explorando a dónde te llevaba esto.

Si ha salido mal, no ha sido por el miedo a lo que siento.

Tiene razón. A pesar de todo, estoy orgullosa de mí.

Y, aunque intento hacer match con otros, no me atrae ninguno.

Solo Mocca30 despierta en mí esas mariposas que me hacen desear perderme en esta app con él.