No debí hacer match contigo Capítulo 15. Belisa
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Capítulo 15. Belisa

Belisa

—¿Y vas a dejar de hablar con él?

—No lo sé. Tengo que procesar todo.

—¿Y quedar con él?

—No, eso descartado. Y más tras cómo quedé ayer con Sedrik.

Lo cual deja claro que, cuando tengo un diez delante de mí, se me cortocircuitan los circuitos y parezco idiota.

—Mi amiga se ríe recordando lo que le he contado de que me puse a hablar sin parar y me marché casi corriendo—.

Ahora mismo, solo espero que Sedrik se haya olvidado de mí.

—Lo dudo, pero no tiene por qué pasarte lo mismo.

—Sí, porque pienso demasiado. Y me entran inseguridades.

—Eres idiota.

—Lo soy, lo admito. —Se ríe—. Solo sé que necesito más tiempo para poder ser yo misma en la app y en la vida real.

—Entonces, no descartas seguir hablando con Mocca, porque te pone mucho.

—Demasiado. Lo mismo hay algo mal en mí.

—¡Tus mierdas mentales! No eres la primera ni la última que se excita haciendo sexting . Y, de hecho, creo que es tu sexo más real. Nunca has sido así de espontánea con tus ex. Y lo peor es que seguro que lo deseabas.

—Sí. Bueno, necesito pensar.

Llego a la cafetería y miro hacia dentro. Como si Sedrik sintiera mi mirada, se gira y sus ojos dorados se centran en mí. Noto como me sonrojo y de nuevo hago el idiota saliendo casi corriendo.

—¿Qué ha pasado?

—He visto a Sedrik y he salido corriendo otra vez. ¿Ves por qué lo mío con Mocca solo puede ser platónico?

—De momento, pero un día tienes que entrar en la cafetería y ser solo clienta. Una que devora con la mirada al barista.

—Una de tantas.

—Eso seguro, si está tan bueno como dices.

—O más. Te dejo, que voy a entrar al ascensor. Hablamos luego.

—Vale, pero por una vez no pienses demasiado, solo déjate llevar.

Es más fácil pensarlo que hacerlo. Entro al ascensor y, cuando llego a mi puesto, Defin me espera para decirme todo lo que está mal. Si pude salir con este, puedo con cualquiera…, o no, porque cuando él me dejó, no dolió como para sentir que te quitaban el aire.

Tal vez lleve toda la vida conformándome y reprimiéndome.

Sedrik

Entro a mi despacho cuando el servicio del desayuno ha terminado. Reviso algunos trabajos y siento a Lavi tras de mí.

—He cometido una estupidez.

—Cuéntame qué has hecho, seguro que tiene algo que ver con Belisa. ¿Ha salido corriendo al verte?

—Sí, la espanto, ayer pasó lo mismo. Y luego le dije en la app que la había visto en persona. Y dejó de hablarme.

—Lo mismo te hace ghosting .

—Es posible. No lo descarto, y tal vez sea mejor así. ¿Qué narices hago haciendo esto con una clienta?

—¿Vivir? Por ejemplo, y eso. Desde Salma no habías hecho algo así. Algo tan loco y a la vez tan excitante.

—No quiero hablar de ella. —Asiente; sabe toda la historia, somos amigos desde la universidad. Conocemos bien todo lo del otro.

—Si decide hablarte, bien, si no, dile algo en persona. Ya sabéis que conectáis, solo tienes que aprender a salir de tu cueva.

—No sé qué haré.

—Huir, como siempre. No vaya a ser que vivas y te guste sentirte vivo más allá del trabajo.

—Vete a la mierda. —Se ríe y se marcha.

Trato de centrarme solo en el trabajo, pero soy incapaz.

No dejo de pensar en Belisa. En lo que siento cuando me escribe.

En lo que siento cuando tonteamos. No me había sentido tan vivo en años, pero sé que se debe a que no sabe quién soy.

Soy un fraude. Alguien que tiene una cafetería y se oculta sin decir que es el dueño, y además, nadie sabe el esfuerzo que hago cada día para estar ante el público.

Para no dejar que mi deseo de estar encerrado en el despacho me venza.

Al final, saber que lucho por mi sueño es lo que me empuja a salir de mi agujero.

Pienso en Belisa esta mañana, con esa dulce sonrisa antes de salir corriendo.

Tal vez lo mejor sea que este episodio de mi vida acabe aquí. Lo he intentado. He fallado, a otra cosa. Pude sobrevivir a Salma. El resto se queda en mantillas tras ella.