No debí hacer match contigo Capítulo 8. Belisa
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Capítulo 8. Belisa

Belisa

—Sigo sin poder creerme que hicieras algo así. —Estoy hablando con Portia por teléfono en mi momento de descanso para la comida. Me he subido a comer a la azotea de mi trabajo. Y tras acabar la ensalada estoy hablando con ella, con la ciudad de Nueva York bajo mis pies.

Yo sigo sin asimilar lo que hice. Y lo mucho que me gustó.

No se veía mi cara, pero saber que él miraría mi cuerpo me excitó mucho.

Demasiado. Y ver sus fotos… Está cañón. No tiene un gramo de grasa y su cuerpo se nota que pasa por gimnasio.

Se me secó la boca con la primera imagen de él mostrando su tableta de chocolate perfecta.

Cuando me hice mi foto en bragas tuve que procurar que no se notara lo excitada que estaba.

Cuando me dio las buenas noches, miré las fotos y tuve que acabar lo que habíamos empezado.

Estaba demasiado cachonda para irme así a dormir.

Me quedé dormida y al día siguiente llamé a Portia para que flipáramos las dos. No vio las fotos, pero se las describí.

—Te puedo asegurar que yo tampoco —le confieso.

—Es lo más excitante que has hecho en tu vida.

—Porque no lo tengo delante. Si no, seguro que me quedo callada…

—¿Tú? Imposible.

—Vale, eso no, pero sabes que me cuesta mucho pedir lo que deseo.

—Ya, porque tus ex te han hecho creer que lo que tú deseas no importa.

—Tal vez, pero Mocca no me habla desde entonces. Tal vez sea mejor así.

—Bueno, háblale tú.

—Ayer le dije: «¿Qué tal?». No ha contestado.

—Te han hecho ghosting .

—Eso me temo.

Cuelgo y, antes de irme, miro el chat de Mocca30. Nuestras fotos destacan. No me puedo creer que hiciera algo así. Esa mujer habita en mí. Entre la mujer romántica que soy y la persona ardiente que escondo.

Tal vez sea lo mejor no saber de él.

* * *

—Mal, todo está mal. —Miro a Defin y tengo que contar hasta tres para no gritarle.

Es mi jefe, me recuerdo, y es el novio de la hija del jefe. Mi cuenta empieza a temblar. Necesito el dinero. Tomo aire y me guardo todo lo que siento en ese cajón donde también está esa mujer ardiente que no muestro por miedo.

Sonrío. Pero es una sonrisa que dice: ¿qué quieres ahora, pedazo de gilipollas? Claro que él no se dará cuenta. No era capaz de saber que fingí todos los orgasmos, como para darse cuenta de esto.

—¿Qué está mal exactamente?

—Mi suegro…

—Futuro suegro, aún no te has casado.

—¿Celosa? —Madre mía, el ego de este hombre no cabe en este lugar.

—De ti, no. Dime qué está mal.

—Mi suegro —repite— dice que tus informes parecen sacados de ChatGPT. —Abro y cierro la boca, nerviosa.

—Mira, eso sí que no. Tú puedes usar esa app, pero yo lo he hecho todo a mano…

—Ya, bueno, eso dices tú. Te he mandado al e-mail los que quiero que repitas. Y si no te gusta, ya sabes dónde está la puerta.

Cabrón. Se marcha a no hacer nada, como siempre, o a usar ChatGPT para que haga su trabajo. Él sí usa la IA para todo. Agitada, miro lo que debo repetir y lo hago. Salgo tarde. No queda casi nadie en el edificio.

Paso por la cafetería. Está cerrada. Llevo queriendo volver desde esa primera vez. Mañana. Mañana madrugaré y podré venir. A tomarme un mocca y babear por su barista. A nadie le amarga un dulce, o dos.

* * *

B26: He tenido un día de mierda. Seguramente no quieras hablarme más, pero si te compadeces de esta pobre romántica que ha besado demasiados sapos…

¿Tu primer amor, cómo fue? Estoy viendo una película del primer amor.

Pasa el tiempo y se siguen amando. Yo creo que el primer amor no se olvida, porque es el primero en romperte el corazón.

Le doy a enviar pensando que no me va a responder. Miro de nuevo sus fotos. Estoy obsesionada con ellas. Con ese lugar de su estómago y esa V que anticipa lo que esconden sus bóxers negros.

Me llega un mensaje y miro el móvil.

Mocca30: Mi primer amor fue en la universidad, y ella y yo solo nos acostábamos. Siempre me ha costado hacer amigos, no hablemos salir con alguien.

B26: Bueno, a mí no me costaba, pero la gente me daba de lado por ser demasiado intensa. Me daba por contar en el recreo a mis compañeros las películas románticas que veía y me dejaban de lado por pesada.

Mocca30: Yo no hablaba mucho y siento que tú no te callabas. Los dos extremos.

B26: Eso dicen, los extremos no son buenos. Pero aquí estamos.

Mocca30: ¿Tu primer amor?

B26: Un compañero de mi clase. Yo estaba loca por él y, bueno, él me hizo creer que también pero solo salía conmigo para reírse de mí con sus amigos.

Mocca30: Cabrón.

B26: Pues sí. Soy una romántica. Creo en el amor, tengo un máster en sapos y eso…, pero a veces me pregunto si no es mejor conformarse. Me conformo con troles que no me despiertan ganas de bailar bajo la lluvia. Puedes salir corriendo cuando quieras. No te lo tendré en cuenta.

Mocca30: No voy a salir corriendo, eres muy divertida.

B26: No sé si tomarme eso como un insulto. Me has herido el corazón.

Cojo mi libreta y garabateo un dibujo mío de una mujer atravesada por un flecha en un charco de sangre. Es chibi de manga. Le hago una foto y se la mando.

Mocca30: Ya será menos.

B26: Ya te dije que he bajado el listón, estás de momento en la lista de bordes que merece la pena conocer.

Mocca30: Ahora soy yo el herido.

Sonrío y le hago un dibujo de él herido, aunque no sé cómo es. Puede salir corriendo. Pero de momento sigue aquí. Hablar a traves de una pantalla me da la libertad de ser yo misma sin odiar las caras que pone la gente ante mis conversaciones.

Mocca30: Admito que también eres muy sexi y me gusta hablar contigo. ¿Así mejor?

B26: Mucho mejor. Has ganado puntos. Preguntaría tu nombre, pero creo que si seguimos hablando es mejor ser solo desconocidos de chat. De momento…

Mocca30: De momento es mejor así, la realidad solo lo jode todo, ¿no?

B26: Cierto.

Mocca30: Y para que no nos cierren el chat…, ¿te tocaste pensando en mí el otro día?

Muerdo mi labio ante su pregunta y noto como me mojo solo de pensar en mi respuesta y que sepa que me excitó tanto como para tocarme pensando en él.

Sé valiente…, sé tú misma.

B26: Sí. ¿Y tú?

Mocca30: Culpable… Buenas noches.

Le doy las buenas noches con la incertidumbre de no saber si hablaremos más o no.

Espero que sí. Estas conversaciones me dan la vida.

¿Cómo será? ¿Nos hemos cruzado en esta gran ciudad?

Seguramente, porque puse en la app que me salieran chicos de mi zona.

Desde donde trabajo hasta mi casa. Fantaseo con la idea de encontrarnos y que me mire sabiendo que mis manos vagaron por mi cuerpo hasta que me corrí pensando en él.

Esto se está poniendo cada vez más caliente.