No debí hacer match contigo Capítulo 7. Belisa
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Capítulo 7. Belisa

Belisa

El viernes estoy agotada. No tengo ganas de hacer nada. Salvo descansar y ver una película. Hablo con mis amigas por el chat…, matizo, hablo con Portia mientras Nela es nuestro fantasma particular: aparece y desaparece, pero siempre está presente.

Veo que es una imagen y la idea de ver su cara me pone nerviosa. Tengo ganas, pero a la vez no, porque si lo veo y no me atrae, se pierde este juego. Que puede ser muy guapo, pero al mirarlo no sienta nada.

Abro y veo que es una foto suya, pero de barbilla para abajo. Puedo ver la camisa blanca y una pajarita elegante.

Mocca30: No tengo ganas, pero estoy en una fiesta.

B26: Al menos tu vida parece más emocionante que la mía. Estoy viendo una película que he visto mil veces.

Mocca30: Me debes una foto.

Dudo, pero me hago una foto como él, excitada por este juego. Solo se me ve de barbilla para abajo. Llevo una camiseta de manga corta, nada especial, salvo porque no llevo sujetador. Cuando miro la foto veo que los pezones presionan contra la tela. Cierro las piernas, excitada por este juego.

Dudo, pero la mando.

Mocca30: ¿Ese es el juego? ¿Una foto idéntica por otra?

B26: Sí, a ver hasta dónde llegas.

Miro el móvil acalorada. No he hecho esto en mi vida, es un extraño…, pero me apetece. Hay un lado oscuro de mí que brilla entre toda esa luz y ese color.

A ver hasta dónde llega.

Sedrik

Miro la fiesta aburrido. He hablado con varios CEO del mundillo del café; supuestamente en nombre de mi jefe, claro. La de prensa me ha preguntado cosas sobre él y le dije que no lo conozco, que no quiere ni que sus empleados sepan quién es.

—Yo no sé como esta gente no suma dos más dos. —Miro a Gunther Moore.

Es el famoso que me hizo llegar a donde estoy.

No lo conocía antes. Hace vídeos de comida en redes y se ha hecho muy famoso porque es espontáneo y dice lo que piensa, siempre con tacto.

Él sabe quién soy porque, cuando terminó de comer, quiso conocerme y saber más de mí.

Me pidió permiso para grabarme y le dije que no me gustaba llamar tanto la atención.

Lo aceptó y, cuando mi cafetería se hizo famosa, vino a verme muchas veces y acabamos haciéndonos amigos.

Siempre lo invito. Respetó que nadie sepa quién soy.

Cuando mi negocio despegó, me ayudó mucho.

—La gente solo ve lo que quiere ver —respondo.

—Sí, así es. ¿Haciendo negocios? —Miramos a una rubia que no para de mirarnos—. U otra cosa.

—Los negocios no han ido bien, no me convence lo que proponen y lo otro, todo para ti —le digo cuando la rubia se nos acerca.

—Deberías empezar a vivir. Hace ya tres años de lo de tu ex…

—Estoy en ello. —La rubia llega. Y los dejo a solas. Al poco me escribe y me propone ir a su casa el domingo a jugar al pádel y que lo ponga al día de todo. Acepto y me marcho a mi casa.

Lo hago sin dejar de pensar en la foto de B26. En esa camisa de algodón en tonos rosa pegada a sus pechos. Y qué pechos. Del tamaño justo para mis manos. He imaginado esos pezones en mi boca. Debería detener este juego, pero es lo más excitante que me ha pasado lejos del trabajo.

Solo un poco más, me digo mientras llego a casa.

Me quito la pajarita y me abro la camisa.

Hago una foto mostrando parte de mi torso.

Al poco me manda una igual: se ha puesto una camisa y la ha abierto hasta el mismo sitio donde yo he dejado la mía.

Puedo ver la curva de sus pechos. Joder, esto me está poniendo muy cachondo.

Mando otra con la camisa abierta. Ella me manda otra igual.

Puedo ver su ombligo. Y la goma de sus bragas.

Parecen de encaje blanco. Tienen un lacito y quiero cogerlo con mis dientes.

Noto la erección presionar contra mis pantalones. ¿Qué estoy haciendo?

Dudo, pero al final me hago una más con la camisa mostrando mis bóxers. Es lo más excitante que he hecho en mi vida. Pensar que tal vez no la vuelva a ver y que puedo irme cuando quiera me hace ser valiente por primera vez en tres años.

La foto de ella es sexi. No se le ve la cara, pero sí puedo ver sus pechos grandes; solo tiene tapados los pezones y sus braguitas son blancas, de encaje.

No se ve nada porque los dos estamos haciendo esto con las luces medio apagadas.

Aun así, su cuerpo me llama y me hace desear seguir con este juego… , pero hoy no.

Mocca30: Buenas noches, preciosa.

B26: Buenas noches, hombre sexi. Con esto ya nadie puede expulsarnos de la app.

Sonrío y miro sus fotos. Estoy tan excitado que tengo que ir al aseo a tocarme pensando en ella. En su cuerpo de infarto y en todo lo que me gustaría hacerle.

Tengo que detener esto… o se me irá de las manos.

El problema es que hace años que no me siento tan vivo.