Capítulo 5. Sedrik
Sedrik
—¿Qué posibilidades había de que me cree un perfil en la app de citas y la única mujer con la que hablo aparezca en mi nuevo restaurante?
Lavi, mi mejor amigo, que lleva años conmigo en esta locura, se está riendo desde que se lo dije.
Después de romper con mi ex me centré tanto en el trabajo que dejé de lado las citas.
Por falta de ganas y de tiempo. Lavi me sugirió crearme un perfil para volver al mercado poco a poco.
Sabe que me cuesta abrirme a la gente. Sobre todo a los nuevos.
Es lo que tiene tener un pasado de mierda.
Ahora soy muy reservado; puedo ser un gran trabajador de cara al público, pero no dejo que nadie se me acerque demasiado desde hace años.
Por eso pensé que no pasaba nada por probar.
Había mujeres muy guapas y sexis, pero a mí me llamó la atención ella, B26.
Por esa sonrisa sincera y dulce. Por la locura que parecía rodearla y por el color.
Me atrapó y, la verdad, me gusta mucho hablar con ella.
Tiene un punto de locura que contrasta con lo serio que he llegado a ser.
Aparte de que es muy guapa. Y en persona, más. Y muy sexi.
Cuando la vi ante mí me costó asimilar que era ella. En la foto casi no se veía bien, pero sí, era ella. Con el pelo de color castaño ondulado sobre los hombros enmarcando su rostro. Un rostro que parece el de un hada. Con pecas en las mejillas y grandes ojos marrones.
No creo en las casualidades, pero esta es la más loca de todas las que he vivido en mi vida, y eso que hace años la casualidad de que un influencer muy famoso entrara en mi cafetería me ha traído hasta aquí.
Y gracias a eso he abierto varias sucursales.
Nadie sabe que yo estoy detrás de la marca.
Cuando voy a algún evento, lo hago como encargado o CEO, no como jefe.
Odio ir a esos eventos, pero a veces no queda más remedio, para que la marca esté presente en ellos y ofrecer nuestros productos o conocer nuevas marcas.
Dentro de unos días tengo una fiesta a la que van a acudir personalidades muy importantes dentro del mundo del café.
Miro a Lavi, que se sienta ante mí con la mesa de mi despacho de por medio.
—¿Es ella? ¿B26? —Asiento y se ríe—. Joder, pues nada, habla con ella.
—Sabes que eso de hablar en persona no se me da bien.
—Ya está bien de centrarte solo en los clientes y no abrirte a la gente.
—Está bien así. De momento, está bien así.
Pienso en B26, en su sonrisa y sus grandes ojos marrones.
Cuando se quitó la chaqueta vaquera me perdí en sus curvas.
En ese jersey que resaltaba sus pechos. Joder, en la foto ya se veía que era una mujer guapa, pero en persona ese halo de dulzura con un toque canalla la hace parecer jodidamente deseable… No, mejor seguir así.
Estoy demasiado jodido por lo de mi ex. No me apetece abrirme a nadie más en persona; mientras nos comuniquemos por mensajes, puedo desparecer si las cosas me superan.
Soy un gilipollas, ojalá no estuviera tan roto.
* * *
Llego a mi casa. Era de una tía mía y se la compré a buen precio cuando empecé a abrir más cafeterías por esta ciudad. Quería un lugar fijo. Y que no pareciera una casa vacía, sin vida. El problema es que, aunque la he arreglado a mi gusto, no me termino de ver del todo viviendo aquí a largo plazo.
Busco qué prepararme de cena. Algo ligero, para no pasarme mucho rato en la cocina.
Cuando la tengo lista me siento a cenar tras dejar mi móvil cerca.
Pienso en escribir a B26; se me hace raro, ahora que sé cómo es en persona.
Tal vez no la vuelva a ver más. Quizás solo ha sido una vez…
Dudo, pero al final le escribo sin decirle que la he visto.
Necesito este seguro por si todo esto me sobrepasa y tengo que salir corriendo.
Mocca30: ¿Qué tal tu día?
B26: Fatal. Sigo en el trabajo.
Miro la hora y es tarde para que esté trabajando aún.
Mocca30: ¿Y eso?
B26: Ahora compito con ChatGPT, que, oye, para algunas cosas está bien, pero para que me presionen con que él podría hacer mi trabajo gratis, pues no. Me ha tocado modificar varios informes de publicidad para demostrar que los míos eran mejores que los de una máquina.
Mocca30: Madre mía. Lo siento. Te dejo trabajar. ¿Hablamos mañana?
B26: Claro. Descansa por mí, presiento que va a ser una noche larga.
Dejo el móvil e imagino a B26 trabajando sola. En mi mente la veo revolviéndose el pelo y con los ojos castaños cansados. Ceno inquieto, pensando en si ella estará bien. Hacía mucho tiempo que no me interesaba por alguien fuera de mi círculo de personas que soporto.
Es por eso que decido no revelarle por el momento que la he visto, porque me da miedo sentir demasiado por una extraña.
Belisa
Al llegar a mi casa estoy agotada. Tanto, que solo atino a cambiarme y meterme en la cama.
Si ya es complicado mi trabajo, a eso súmale que Defin ahora le cuenta a nuestro jefe todo lo que hace ChatGPT y revisa mis ideas con la app.
Algunas le parecen buenas y otras, no. Me toca repetirlas y competir con una máquina.
No digo que no sirva de ayuda, pero yo no me fijo en lo que va bien en global, yo cojo las empresas y pienso qué necesitan ellos.
Veo los matices y los detalles. Esas cosas que son ajenas a una app.
Defin no lo entiende, pero claro, su capacidad mental solo da para atarse bien la corbata por la mañana.
Le he mandado todos los informes y listo. A ver qué me tiene preparado mañana.
Empiezo a estar cansada de este trabajo. Intento ser positiva. Pero ahora mismo, mientras el cansancio me hace temblar de sueño, no encuentro el lado positivo. Entonces recuerdo unos ojos dorados y una sonrisa, y mi día mejora.
Mañana será mejor.
Seguro.