Daniel
Llegu é a casa agotado, con el cuerpo aún dolorido por los golpes y la mente en un caos constante.
Después de días en el hospital y de ser ignorado por las autoridades, por fin había vuelto a mi refugio.
Cerré la puerta y me apoy é en ella, dejando escapar un suspiro largo, cargado de cansancio y frustración.
Sin pensarlo demasiado, me dej é caer en el sofá. Estaba solo, pero la soledad no era lo que más me inquietaba. Maca seguía desaparecida, y cada minuto que pasaba sin saber de ella me llenaba de una mezcla de desesperación e impotencia.
Agarr é el teléfono, el mismo que por poco me habían confiscado en el hospital.
Lo encendí y abrí Spotify. Teddy Swims. La música suave y melancólica llenó el ambiente, y en ese instante, el peso de todo lo que había ocurrido cayó sobre mis hombros.
Las notas de “ L ose control” me transportaron a un lugar más emocional, uno donde no podía evitar pensar en Macarena.
« ¿Dónde estará? » , pens é mientras la voz de Teddy flotaba en el aire, llena de nostalgia. « ¿Estará bien? »
A pesar de haber acabado de conocerla , había algo en ella que me había tocado profundamente.
No solo su valentía o su deseo incansable de descubrir la verdad, sino también esa fragilidad que había mostrado al confesarme su dolor, sus heridas pasadas.
Su lucha por escapar de un mundo de control, tanto físico como emocional.
Ahora, ella era la que estaba atrapada, y yo me sentía impotente al no poder ayudarla.
La pantalla de mi móvil brilló, sacándolo de mis pensamientos.
Un mensaje nuevo de DeepCode: "He conseguido acceder a una parte del sistema del anillo. Es más complejo de lo que imaginaba, pero hay una señal encriptada que sigue activa. Necesito que estés preparado porque, en cuanto la descifremos, podríamos tener una localización."
Mi corazón se aceleró. Era la primera señal de esperanza desde que la había visto desaparecer.
La música de Teddy seguía sonando de fondo, pero ahora se mezclaba con la adrenalina que comenzaba a correr por mi s venas.
Tenía que encontrar a Maca, y esta podría ser la clave.
Respondí rápidamente: "Estoy listo. Lo que necesites, solo dímelo".
Me levant é del sofá, inquieto, y comencé a caminar por la pequeña sala de estar.
Las palabras de Maca volvieron a mi mente: el miedo a su ex pareja, la presión por mantener su carrera en la cima, su anhelo de ser madre.
Todo aquello que la había llevado a aceptar el peligroso experimento que ahora la tenía atrapada.
No la dejaría sola en esto. No importaba lo que tuviera que hacer, no importaba lo que me costara, iba a encontrarla. El teléfono vibró una vez más, rompiendo la calma tensa de la sala. DeepCode había enviado un nuevo mensaje : "Tengo algo. La señal viene de un lugar que no debería existir ”.
Me detuve en seco, mi corazón latiendo con fuerza. ¿Un lugar que no debería existir? La confusión me invadió, pero antes de que pudiera procesarlo del todo, DeepCode envió las coordenadas.
"No vayas solo —escribió Deep Code antes de que me diera tiempo a procesar la información —. Esto no es un simple secuestro. Algo mucho más oscuro está en juego. Si ellos te encuentran, no habrá vuelta atrás".
El sudor frío recorrió mi espalda, pero en mi mente solo había una imagen: Macarena atrapada, asustada .
Miré el reloj. Medianoche. El silencio en mi apartamento era ensordecedor, solo interrumpido por la música suave que seguía sonando.
Cerré el puño, me debatía entre hacer caso a Deep Code o no .
S olo podía llamar a Zero, pero decidí no hacerlo , esta era mi encrucijada .
Y o la metí en esto, as í que yo asumir ía las consecuencias .
A pagu é el móvil y me dirigí a la puerta.
Sabía que ir solo era un error , pero dejar a Maca en manos de quién sabe quién era inaceptable.
Abrí la puerta de mi apartamento y salí al frío de la noche, con la mente fija en las coordenadas y el cuerpo tenso, preparado para lo peor.
Con el corazón acelerado y una mezcla de miedo y angustia, pisé el acelerador y desaparecí en la oscuridad de la carretera, dirigiéndome hacia el lugar donde, para bien o para mal , sabía que la encontraría.