Niebla mental 9
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Me di cuenta de que, de alguna manera, Jorge había orquestado su llegada .

E l estudio había sido una excusa perfecta para acercarse a ella, para monitorearla de cerca sin que ella sospechara nada.

Macarena, la paciente cero, no solo estaba siendo observada como todos los demás participantes, sino que estaba siendo protegida, como si fuera una pieza clave en el gran plan.

Cada movimiento suyo era registrado con una atención especial .

L os anillos inteligentes que les dimos a todos los participantes no solo medían su actividad física, sino que también monitoreaban su estado emocional, su nivel de estrés, y sus interacciones .

Una mañana, curioseando en los archivos de Jorge, encontré una nota .

E ra una especie de análisis personal sobre Macarena, escrito por él mismo, que decía: "Ella no es como los demás .

T iene una mente aguda, pero se está quebrando por dentro.

La conozco bien, hay cosas que no se olvidan.

Si logro mantenerla cerca, puedo aprender algo que cambiará el rumbo de todo ”.

Se me heló la sangre. ¿Qué quería decir con eso? ¿Por qué tanta fascinación? Entonces lo entendí , teníamos que hacer lo posible por sacar a Macarena del estudio y conectarl a con Daniel . Ellos eran las dos piezas clave para acabar con todo.

Jorge no estaba simplemente interesado en perfeccionar el sistema, en controlar a los participantes, o en sus experimentos sobre el cuerpo humano .

H abía algo mucho más personal en todo esto.

Macarena no era solo una pieza más en su juego .

P ara él, era algo más . U na obsesión, un elemento esencial para su propio propósito, algo que le permitiría dar el siguiente paso en su carrera o, quizás, algo que le daría el control definitivo sobre todo.

La chica pelirroja había pasado de ser una simple participante a convertirse en el centro de su mundo, teníamos que aprovechar esa baza para usarla a nuestr o favor .

Al principio, todo lo que había hecho era seguir las instrucciones de Jorge, seguir las directrices de los laboratorios y, sobre todo, mantenerme en el papel de su fiel asistente.

Había estado tan centrado en mi plan, que nunca me había planteado la posibilidad de que Macarena pudiera ser más que una simple pieza en el juego de Jorge.

Pero entonces, mientras repasaba los informes, me di cuenta de algo que había estado pasando desapercibido.

Macarena no encajaba con los demás participantes .

E ra diferente, su mente no era fácil de manipular, no se dejaba arrastrar por las mentiras y, aunque aparentemente estaba atrapada en el mismo ciclo que todos, había algo en ella que no la hacía susceptible a caer completamente en la trampa.

Ella era inteligente, sí, pero además tenía algo que los demás no: una voluntad de despertar, una fuerza interior que la hacía resistente al control que Jorge quería imponer.

Esa chispa de conciencia en mí se avivó cuando leí algunas de las notas que Macarena había dejado en sus diarios .

H abía escrito cosas que resonaban profundamente en mí, cosas que Jorge probablemente ni siquiera notó: "Nos están manipulando. Pero, ¿y si en realidad tenemos el poder de cambiarnos? No hay nada más poderoso que la mente humana si conseguimos liberarnos de la niebla que nos rodea".

Macarena podría ser nuestra aliada . S i ella estaba empezando a ver lo que estaba pasando, si comenzaba a despertar, tal vez p udiér amos hacer algo juntos .

P odríamos destapar todo, podríamos detener a Jorge, sus experimentos, su control sobre las personas, y todo lo que estaba detrás de esa gigantesca mentira.

Cerré el cuaderno decidido . No podía dejar que Jorge se saliera con la suya, ni que siguiera jugando con las vidas de las personas, ni siquiera con la mía .

S abía que Macarena podía ver lo que yo veía, y si la convencíamos, si lográ b amos que se uniera a nuestra causa, podríamos ser imbatibles.

Podríamos destapar todo y liberar a todos los que Jorge había mantenido bajo su control.

Así que, mientras Jorge seguía obsesionado con ella, yo empecé a trazar mi plan.

De sde el principio supe que ayudar a Macarena era un riesgo .

N o porque temiera que me descubrieran, sino porque ella era una periodista con instinto, una persona que podía olfatear una mentira como quien huele el humo de una cerilla encendida en una habitación oscura y yo, que hasta ahora me había limitado a observar desde las sombras,

tenía claro que no sería fácil mantenerme al margen cuando ella lo descubriera.

Así que mi única baza era Laura, que había simpatizado mucho con ella.

Al principio, mi ayuda fue sutil . A provechaba las herramientas que tenía a mi disposición en Baner para modificar algunos datos de sus análisis .

Modificaba algunos resultados para que pareciera que eran inestables o, para que la dejaran descansar, bloqueaba algunos de los picos en sus indicadores biométricos para que los investigadores no aumentaran las dosis o las pruebas.

Claro, ella no tenía ni idea de que alguien le estaba echando una mano desde adentro, yo solo podía esperar que al menos sintiera que alguien, en algún lugar, le estaba dando un respiro.

Mi papel en este plan iba mucho más allá de ayudar a Macarena a deshacerse del dichoso estudio, era intentar desmantelar todo este sistema, mover el árbol con la esperanza de que, al caer los frutos, más gente desper tase .

Quería que viera más allá de la fachada, que se diera cuenta de que el verdadero enemigo no era solo el laboratorio Baner o Jorge, sino toda una estructura montada para aplastarnos.

Si conseguía despertar en ella esa chispa de inconformidad, podría quizás iniciar un efecto dominó, un cambio que, aunque pequeño, ya sería algo en un mundo tan adormecido.