Ni un beso más de ti (Sin ti 2) Chapter 3 #2
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Chapter 3 #2

Y juro que vi el momento exacto en el que se quedó congelada. Se le fue el aire, se le borró la expresión y se quedó quieta, como si no procesara nada.

—Jaden no ha muerto —repetí despacio—. Tuvo el accidente, sí, estuvo muy grave… pero no está muerto. Está en el hospital.

—¿Qué? ¿No está muerto?

—No. Y, por favor, dime quién te dijo eso para ir y partirle la cara.

—¿No está muerto? ¿Jaden no está muerto? —repitió, como si las palabras no tuvieran sentido. Seguía en shock.

—No, Hero. No lo está.

Y entonces rompió a llorar. No sabía si era por alivio, por rabia, por pena… o por todo junto. Pero lloraba de verdad, con una angustia que dolía solo de escucharla.

—Estaba embarazada, Lucía —dijo con un hilo de voz—. Estaba embarazada… y lo perdí. Lo perdí por ella. Por su culpa. Me mintió… ¿Por qué me mintió?

La abracé de nuevo sin pensarlo, porque no podía hacer otra cosa. Me partía el alma verla así, rota.

No hacía falta que dijera nombres. Lo supe desde que cogí el coche para venir. Claudia. Claudia había sido. ¿Quién más si no?

—Lo siento, Hero. De verdad. Lo siento muchísimo.

Cerré los ojos y la culpa me aplastó el pecho. No solo por lo que le había pasado, sino por lo que yo también había hecho mal.

—La culpa también es mía —dije bajito, entre lágrimas, cuando se apartó para mirarme—.

Le pedí a tu madre que no te dijera nada hasta que volvieras de las vacaciones.

No queríamos preocuparte. Y yo… yo no tuve valor para llamarte y mentirte, decirte que todo iba bien.

Porque si escuchaba tu voz, sabía que se me iba a escapar todo.

Jaden estaba en coma, Hero. Estaba muy mal. No podía mentirte. No podía.

—No es solo tu culpa —intervino Alice, apareciendo a mi lado. Nos giramos y vimos que Yolanda estaba con ella. Reid también se acercó y se sentó al otro lado de la cama, junto a Hero—. Lo siento mucho, Hero. Nadie quería que esto acabara así.

Hero no decía nada. Lloraba bajito, con las lágrimas cayéndole por las mejillas, sin fuerzas ya ni para protestar. Solo nos miraba con los ojos rotos.

Y me sentí como una mierda.

—Teníais que haberme contado la verdad. Era mi novio. Si alguien tenía que saberlo primero, era yo —susurró, sin mirarnos esta vez. Solo hablaba al vacío, como si no esperara respuestas.

Y tenía razón. Lo sabíamos.

Alice y Reid bajaron la mirada, igual que yo. Nadie decía nada. El silencio dolía casi más que las palabras.

Reid se levantó y fue hacia la ventana. No decía nada, pero se notaba que estaba igual de jodido que nosotras.

—Lo sé, cariño —dijo Yolanda desde la puerta—. Lo hicimos por no preocuparte. Pero ya da igual. Lo importante es que lo sepas ahora.

Hero apretó la mandíbula, y luego negó con la cabeza.

—Vale, da igual. No hablemos más de eso —Me miró con los ojos todavía rojos—. ¿Has dicho que está en el hospital? ¿Cómo está?

—Bien. O sea… dentro de lo que cabe. Estuvo en coma tres semanas, pero despertó hace dos. Ha ido mejorando poco a poco. Ya ni parece que haya tenido un accidente.

Se incorporó de golpe. Todos nos quedamos en silencio mirándola. Llevaba la misma ropa desde América, se le notaba agotada y aun así… algo en su mirada se encendió de nuevo.

—¿Y a qué estamos esperando? ¡Tengo que ir a verle!

Y aunque esa determinación me arrancó una sonrisa, por dentro se me encogió todo. Porque sí, Jaden estaba vivo. Pero todavía no sabíamos si eso iba a arreglar algo. Porque quedaba una verdad más, una que dolía igual o más.

Que Jaden… no la recordaba.

Antes de que pudiera moverse, Alice la frenó. El ambiente se congeló de golpe. Nadie respiraba, y nos miramos todos como si supiéramos que venía algo jodido.

—Hero, espera —dijo Alice, con la voz temblando—. Hay… hay algo más.

Hero se giró hacia ella, frunciendo el ceño, confundida. Nadie decía nada, pero el silencio se llenó de una tensión que lo decía todo. Sabíamos que eso iba a doler todavía más.

—¿Qué pasa? —preguntó ella, mirándonos uno a uno.

Alice tragó saliva, y fue Yolanda la que dio un paso al frente. Le cogió las manos despacio, como si eso pudiera suavizar lo que venía.

—Cariño… Jaden… —Hizo una pausa, respiró hondo, y soltó de golpe—. Jaden ha perdido la memoria.

Hero parpadeó, como si no hubiera entendido bien.

—¿Cómo?

—No se acuerda de nada de los últimos meses. No recuerda lo que vivió contigo. No se acuerda de ti.

Y se hizo un silencio tan denso que dolía. Nadie se atrevía a hablar, a moverse, ni a mirarla. La habitación se quedó muda. Hasta el reloj parecía haber dejado de hacer tic-tac.

—No… —murmuró Hero, negando con la cabeza, como si así pudiera borrar lo que acababa de oír—. No puede ser.

Vi cómo se le venía todo abajo otra vez. Esa esperanza que se había encendido al saber que estaba vivo… se apagó de golpe.

No hacía falta decir más. La cara de Alice lo confirmaba todo.

Y entonces Hero se rompió. Pero de verdad. Soltó un grito ahogado, de esos que salen del estómago, y rompió a llorar como si le arrancaran el alma. Como si acabaran de decírselo todo otra vez: que lo perdió, que lo quiso, que no lo supo, que lo perdió otra vez.

Reid no lo dudó ni un segundo. Se acercó en tres pasos y la abrazó fuerte, como si eso pudiera evitar que se deshiciera por completo.

Nos quedamos todos en silencio, sin saber qué decir, qué hacer, cómo ayudar.

Hero estaba hecha pedazos. Y yo también.

Porque el dolor de ella también era mío.

Porque esto no tenía arreglo, al menos no fácil.

Y porque ver cómo se le rompía el corazón delante de todos era una de esas cosas que no se olvidan nunca.