Capítulo 41
brOOKLYN STEANFIELD
Abrí la puerta de la consulta de par en par y me fui sin despedirme. Las palabras del especialista seguían retumbando en mi cabeza mientras atravesaba el pasillo del hospital, aún con el pulso acelerado tras haber estado a punto de perder a mi madre por una sobredosis.
Salí a la calle y me mezclé con la multitud de Broadway, caminando sin rumbo fijo, esquivando cuerpos, ruido y miradas.
Pensativa.
Desbordada.
Punto número uno: Savannah Steanfield jamás aceptaría ingresar en una clínica. Ni ahora. Ni nunca.
Punto número dos: estábamos sin blanca. Y ese tipo de centros, con supervisión médica, no eran precisamente baratos.
Curly…
Su nombre apareció en mi mente como un destello. Y, por un instante, sentí algo parecido a esperanza. Ella podía ayudarme. Tenía pasta. Recursos. Contactos. Podía sacarme de aquella mierda.
—Necesito pasta, mucha pasta.
Silencio.
—¿Cuánta?
—De momento, mil dólares.