New York (Skyline 2) Capítulo 37
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Capítulo 37

CURLY EVANS

De la vida.

De mí misma....

Dos pérdidas de las personas que más quería en esta puta vida, no hay cuerpo, ni alma, que lo resista. Colapso psíquico, lo llamaron. En dos palabras: una depresión de caballo.

Así que mis padres, sobre todo él, el respetable Juez Evans, decidieron que ya era hora de tomar medidas drásticas.

Hacer lo que ni psicólogos ni terapeutas habían conseguido en semanas: devolverme la luz.

Ilusos. Pensaron, o más bien dictaminaron, que debía alejarme de ese entorno tóxico que, según ellos, me estaba consumiendo: el abandono de Tyler… y la muerte de mi mejor amiga.

Huir; porque eso era, porque se trataba de eso. Huir a la casa de mis abuelos paternos, en Haines, Florida. Rodeada de campos infinitos de naranjos, de un aire húmedo y espeso que se pegaba a la piel… y de un silencio tan limpio que te reventaba por dentro.

Un exilio en toda regla.

Para olvidar. Para empezar de cero. Para recomponerme y/o recompensarme de tanto sufrimiento gratuito.

Y, sobre todo, para mantenerme lejos de cualquier idea autodestructiva que podía cruzarse por mi cabeza, hablando en plata: quitarme la vida; suicidarme.

Como si no me conocieran. Como si, pese a todo, yo fuera a rendirme así.

Nada más lejos de la realidad.

Miré por la ventanilla trasera del Cadillac DeVille rumbo al condado de Polk, Florida, por última vez, mientras escuchaba Ordinary World de Duran Duran. Evadiéndome. Anestesiándome de ese instante. Dejando atrás los gigantes de hormigón y cerrando los ojos.

Pensando en que la vida no te golpea una sola vez, sino que te golpea todas las veces que le da la gana. Y cuando estás en el suelo… ¡te vuelve a patear! ¡Una y otra vez! Solo para comprobar hasta dónde eres capaz de aguantar… ¡antes de romperte del todo!