CAPÍTULO 16 #3
—Cuando hables con la familia de Adam, no cuentes la historia como si Marion hubiera tenido una aventura, él la hubiera terminado y luego los dos hubieran seguido con sus vidas.
No digo que lo que le está pasando ahora a Adam esté justificado, y ni siquiera sé si está relacionado, pero Marion no salió de aquella historia en el mismo sitio en el que entró.
Elizabeth se detuvo, aparentemente insatisfecha con su propia formulación.
—No sé si tiene sentido.
—Lo suficiente.
—Bien. Era lo único que quería decir.
Subió al coche y Scott permaneció junto al suyo hasta que el utilitario salió del aparcamiento y desapareció entre el tráfico. Solo entonces se sentó al volante y dejó la libreta en el asiento del acompañante.
No arrancó de inmediato.
Releyó las últimas notas y subrayó dos cosas que Elizabeth podía afirmar directamente: Marion había llevado el embarazo a término y la niña se llamaba Xenia.
Junto a la paternidad solo había escrito: «M.
dijo Adam; E. no sabía de otro hombre», mucho menos que una prueba y mucho más de lo que tenía aquella mañana.
El teléfono mostraba un mensaje de Diane, enviado veinte minutos antes.
¿Sigues vivo?
Scott llamó en vez de responder. Diane contestó al cabo de unos segundos y, al fondo, oyó voces y una puerta cerrándose en algún lugar cercano.
—Estoy en el aparcamiento —dijo Scott—. Acabo de terminar.
—Y yo estaba a punto de entrar en una reunión. Si me dices que no has encontrado nada, me divorcio.
—Me gustaría ver cómo explicas el motivo en el formulario.
—Scott.
Se frotó los ojos con los dedos.
—Elizabeth ha confirmado la relación. Vivía con Marion entonces y sabía lo de Adam.
El ruido alrededor de Diane disminuyó, probablemente porque se había apartado a un sitio más tranquilo.
—¿Cuánto sabía?
—Lo suficiente. Marion le habló de la relación, de la ruptura y del embarazo. Elizabeth estaba allí cuando se hizo la prueba.
Diane no lo interrumpió y Scott continuó con más cuidado, escogiendo la formulación que acababa de comprobar en la libreta.
—Marion le dijo que Adam era el padre, y Elizabeth no sabía de ningún otro hombre, pero no puede confirmar la paternidad ni pretende hacerlo. Lo que sí puede confirmar es otra cosa: Marion no interrumpió el embarazo.
—Tuvo al bebé.
—Sí. Elizabeth fue con ella a citas y la vio después del parto.
Scott oyó a Diane inspirar más hondo.
—¿Cuándo dio a luz?
—En enero. Elizabeth no recuerda la fecha exacta.
—¿Niño o niña?
Scott miró a través del parabrisas las luces del aparcamiento.
—Niña.
Diane guardó silencio un momento y luego preguntó:
—¿Cómo se llamaba?
—Xenia.
Esta vez el silencio duró más, y Scott oyó una voz que llamaba a Diane desde algún lugar cercano.
—Tienes que decírselo a Claire —dijo.
—Lo sé.
—¿Adam de verdad no sabía que Marion había tenido a la niña?
—Eso le dijo a Claire y, por lo que ha contado Elizabeth, es posible. En un momento dado Marion dijo que no quería volver a tener contacto con él, pero Elizabeth no puede decir qué pasó entre ellos después de que se mudara.
—Bien. No conviertas eso en más de lo que es.
Scott arqueó las cejas, aunque ella no podía verlo.
—¿De verdad hacía falta que me dijeras eso?
—Sí, porque te conozco y porque has conducido hasta Luton por una pieza del rompecabezas que ahora crees haber colocado exactamente donde corresponde.
—Yo no he dicho eso.
—Ya sé que no.
Alguien volvió a llamarla, esta vez más cerca.
—Tengo que entrar —dijo Diane—. Llama a Claire. Y, Scott, intenta no darle la conclusión antes que los hechos.
—Lo intentaré.
—Es lo único que te pido.
Cuando terminó la llamada, Scott permaneció varios minutos en el coche y volvió a leer sus notas, no porque hubiera olvidado lo que Elizabeth había dicho, sino porque sabía con qué facilidad una buena hipótesis podía empezar a parecer un hecho después de repetirla unas cuantas veces.
Al final llamó a Claire.
Ella contestó enseguida y, detrás, Scott oyó algo golpear una superficie, seguido de una voz que no reconoció.
—¿La has encontrado?
—Sí. He hablado con Elizabeth Shaw.
—¿Y qué ha dicho?
Scott abrió la libreta sobre la rodilla.
—Antes de contártelo, quiero que quede claro que parte de lo que viene ahora es el relato de Marion tal como Elizabeth lo recuerda, no algo confirmado de manera independiente.
—Scott, por favor.
Claire no había levantado la voz, pero él comprendió que no era el momento para sus cautelas habituales.
—Vale. Elizabeth vivía con Marion en 2008 y sabía de la relación con Adam. Marion también le contó lo del embarazo, y Elizabeth estaba allí cuando se hizo la prueba.
Claire no respondió.
—Marion creía que Adam era el padre —continuó Scott—. Elizabeth no sabía de ningún otro hombre, pero no puede confirmar nada biológicamente y no quiero que digamos que puede.
—¿Qué pasó con el embarazo?
Scott pasó un dedo por la línea subrayada.
—Marion no lo interrumpió. Elizabeth fue con ella a citas y siguió en contacto después de que Marion dejara el piso que compartían. Marion llevó el embarazo a término y dio a luz en enero.
Se oyó un roce al otro lado. Claire le dijo a alguien que necesitaba unos minutos y luego se cerró una puerta.
—¿Scott?
—Estoy aquí.
—¿Era una niña?
—Sí.
Claire inspiró despacio.
—¿Cómo se llamaba?
Scott miró el nombre que había escrito en la libreta, aunque no necesitaba leerlo.
—Xenia.