Capítulo 24 #3
Analizó el boceto durante otros largos segundos que parecieron una tortura.
—Es una obra compleja…
Ahogué la decepción.
—¿Eso es todo?
—Realizarla será caótico. Tendremos que revisar las dimensiones y las cargas para que se sostenga sin que se venga todo abajo.
—Ahora sí que estoy orgullosa de mis modificaciones. Gracias.
—En conjunto, la parte que has añadido es coherente y extremadamente sensual. —Volvió a dejar la hoja sobre la mesa—. Los demás harán preguntas.
—¿Quieres que cambiemos el tema?
—No, pero quiero preguntarte algo…
—Claro, dime.
—¿De qué color tienes el pelo?
Me detuve un momento con las manos suspendidas en el aire.
—¿Cómo, perdona?
—Tu pelo… —Se recreó en la incertidumbre un instante más—. No sé de qué color es; nunca le he pedido a nadie que me lo describa.
«Oh». Oh, claro.
Lo pensé un momento.
—Parecido a un chocolate caliente con leche, con caramelo fundido dentro.
—¿Nada de tintes fluorescentes?
—No —confirmé, con una sonrisa divertida.
—¿Y los ojos? ¿También son marrones?
Asentí.
—¿La bufanda que llevas estos días?
—Tartán de Burberry.
Era una de las prendas que mi tía me había dejado en la habitación. Si las cosas se torcían, podría vender todo el armario y sacar algo de dinero.
—¿El sofá que he comprado para ti?
—Está en un punto intermedio entre el rosa y el beige, recuerda un poco al cielo al atardecer. Diría que es rosa antiguo —me interrumpí—. ¿A qué te refieres con que lo has comprado para mí?
Caleb frunció el ceño.
—¿Preferías el taburete?
—Bueno, es que… no me lo esperaba.
—Si no te gusta, haré que se lo lleven.
—¡No, no, está perfecto! De verdad.
—¿Lo tuyo con Joshua era algo serio?
El cambio brusco me tomó por sorpresa.
—¿Se han acabado las preguntas del catálogo Pantone y ahora has pasado a la carpeta «conoce a tu enemigo»?
Esbozó una sonrisa falsamente inocente.
—Venga, dímelo. ¿Qué te cuesta?
—Ya te lo dije, Joshua fue un error monumental y no, no era algo serio.
—Pero te gustaba.
—Sí, pero… —«Ni de lejos tanto como me gustas tú». Algo que, desde luego, no podía admitir en voz alta—. Lo más intenso que sentí con él fue la rabia cuando descubrí que se había aprovechado de mi ingenuidad. Todo lo demás fue mediocre, normal. Nada del otro mundo.
—¿Amor?
—No. En realidad, yo no… —Me detuve un instante, no sabía si revelarle esa parte de mí que rara vez mostraba—. Bueno… nunca me he enamorado de nadie.
Abrió los ojos de par en par por la sorpresa.
—¿Nunca?
—Nunca. ¿Mariposas en el estómago? Sí, un montón.
¿Intrigada y curiosa por conocer a un chico?
También. He tenido flechazos, pero nunca he llegado a ese nivel visceral, esa conexión que creo que tienen dos personas que se aman de verdad.
Ese «te necesito desesperadamente en mi vida» que no te deja respirar de lo absorbente que resulta.
—Me mordí la lengua—. ¿Por qué me miras como si estuviera loca?
Caleb me agarró por la cadera y me atrajo contra la suya. Clavó sus ojos en los míos, pero no dijo nada. Se limitó a mirarme con una seriedad que no entendía.
—¿Y bien? ¿Qué pasa? —lo apremié.
—¿Vas a participar en la Fall Scavenger Hunt del sábado?
—No.
—¿Por qué?
—No tengo pareja y no me apetece formar dúo con cualquiera. ¿Y tú?
—Claro que estaré. Soy miembro del comité institucional.
—No tengo ni idea de lo que es eso.
—Deberías saberlo —me reprochó—. Es un acto oficial, estarán los representantes del Consejo de Administración con toda la pompa, al completo. Así que también estará presente tu querida tía.
Hice un puchero.
—¿Por qué odias tanto a mi tía?
—También odio a tu querida abuela, ya puestos.
—¿«Mi querida abuela» sería la madre de mi madre, a la que no he conocido en persona?
Frunció el ceño.
—¿De verdad no la conoces?
—No, Caleb . ¿Qué parte de «estoy aquí por error» no te queda clara?
—No estás aquí por error. Estás aquí porque eres una Abbott .
En respuesta, mis músculos faciales se tensaron.
— Abbott guion Williams —se corrigió, suavizando el tono.
—Mucho mejor. Ahora concéntrate en Williams y en las interminables horas que pasé detrás del mostrador de Chick-fil-A después de las clases en la universidad pública, y verás cómo tus hipótesis belicosas sobre mí desaparecen como por arte de magia.
Mis palabras suavizaron sus facciones.
—Así que no participarás en la Fall Scavenger Hunt .
—No. Tengo otros planes.
—¿Cuáles?
—Aprovecharé que los estudiantes estarán ocupados con la búsqueda del tesoro para escaparme a Montfort .
Me pondré ropa cómoda y me dedicaré a comprar comida basura sin control, haré una llamada interminable con Gwen , luego me tumbaré en un banco del parque, rodeada de la poesía de las hojas al viento, y navegaré por internet hasta que me dé una tendinitis o se me acabe la batería del teléfono. El paraíso.
Hizo una mueca sarcástica.
—Tenemos conceptos muy distintos sobre lo que es la diversión.
—Bueno, ¡tú estarás en el comité institucional! ¿Cuál de los dos lo pasará peor? —bromeé.
Él se echó a reír y yo opté por ignorar todo lo demás, refugiándome en la burbuja exclusiva que habíamos construido solo para nosotros.