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Afuera, el cielo parece alto y luminiscente. Hoy es de un gris claro. En algún lugar detrás de ese gris está el sol, piensa Noah mientras está de pie en el porche, fumando.
Kay sale y se pone a su lado, observando la naturaleza, escuchando a los pájaros que gorjean y vuelan de árbol en árbol a lo lejos, como si la primavera estuviera llegando.
En lo salvaje, le dijo una vez, empiezas a escuchar cada pequeña cosa, los sonidos de la tierra y sus criaturas.
Todo respira. Noah lo siente ahora como nunca antes.
Como respondiendo a una señal, un pequeño pájaro azul claro con el pecho blanco cruza el aire y aterriza en la esquina izquierda de la barandilla del porche.
Noah lo observa y sonríe. Kay también. Ella se remueve, entra en la casa, asustando al pájaro, y sale de nuevo un momento después con algo en la mano.
Camina en silencio hacia la barandilla y deja lo que trae sobre la madera despejada. Son trozos de pan.
—El famoso pan de Noah —ríe Noah.
Kay retrocede hasta la puerta y espera. Pasa otro minuto y se oye un rápido aleteo: el pájaro azul regresa, aterriza en la barandilla, se posa y empieza a picotear las migas.
Noah ha visto este tipo de pájaro por la cabaña, pero no sabe cuál es.
—Es un arrendajo azul —dice Kay, como si le leyera el pensamiento.
—¿Conoces todos los pájaros? —Noah ha terminado el cigarro, pero sostiene el filtro apagado en la mano y se queda quieto para no asustar al pájaro.
—Algunos —asiente Kay—. Este es especial.
—¿Por qué?
—Mi madre solía llamarme arrendajo azul cuando era pequeña. Decía que hacía tanto ruido que podía ahuyentar a los monstruos.
Noah observa la suave sonrisa de Kay y piensa que probablemente todavía puede.
—De niña podía verme reflejada en ellos. Así fue como se convirtió en mi símbolo.
—¿De qué?
—De estar en el camino correcto.
Observan al pájaro en silencio durante un par de minutos.
—Los llaman los protectores del bosque —explica Kay, y entonces se da la vuelta y desaparece en la casa.
Noah piensa que el pájaro encaja perfectamente con Kay. Lo observa otro minuto y de repente recuerda dónde lo vio antes: volaba alrededor del cobertizo cuando lo estaba limpiando, en sus primeros días en la cabaña.
Hmm, piensa, mientras el pájaro se yergue, ladea la cabeza hacia Noah y de repente alza el vuelo.