Nana Kay 7
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El Relax Inn es el último lugar al que irías a relajarte.

El espantoso estampado de colores de las cortinas y el edredón parecen sacados del Motel Bates.

La alfombra verde oscuro disimula años de maltrato, el techo tiene goteras y el olor a miles de cigarrillos quemados, sudor y comida rancia flota en el aire.

Noah mira a su alrededor con tristeza, pensando que si su tumor fuera una persona, esta sería su residencia perfecta.

Se sienta en el borde de la cama y revisa las redes sociales. Al menos hay wifi y una tele con una docena de canales.

Piensa en enviarle un mensaje a Toby, pero decide no hacerlo. Ya se lo contará cuando vuelva. Revisa el perfil de Brooke: está en algún lugar de Bolivia. Y él, Noah, está en el Relax Inn con un tumor cerebral por toda compañía.

Abre el navegador y busca Nana Kay nativa americana sanación milagros y encuentra los mismos artículos que leyó hace un día.

Spring Valley Press… Hannah Ribble, que sufría de asma grave…

bla, bla… los síntomas casi desaparecieron…

usnynativearts.com… curandera local… Dean Welch, trastorno de estrés postraumático y depresión…

Sage Kocher y muchos otros… enfoque psicosomático… El Valle del Águila… y bla, bla, bla.

A Noah le duele la cabeza. No le interesan los detalles, solo el resultado. La pregunta es: ¿puede curar la muerte? Suelta una risa amarga. Si no puede, ya no le quedará nada más en lo que creer.

Dos horas después, sigue en el borde de la cama, pensando en el «año como mucho».

Echa cuentas: cuántos meses y estaciones le quedan, cuánto dinero tiene en su cuenta, cuánto efectivo tendrá si todos los que le deben, Toby incluido, pagan las deudas.

Puede vender su Stallion. Tendrá suficiente para no trabajar durante un año y mandarlo todo a la mierda, viajar a algún sitio hasta el final de su «año como mucho».

Pero la idea no le resulta reconfortante.

En cambio, el monstruo dentro de su cabeza chasquea la lengua y esboza una sonrisa burlona.