51
En la segunda pareja ordenada por Damián Vera, dos mundos distintos colisionan intentando complementarse.
—Da igual cómo me lo expliques Lasa, no voy a entender lo que haces.
Espinosa se frota la frente. Mataría por un cigarrillo. Pero esas dependencias no son La Caja. Y Lasa no es Arregi.
—Es sencillo. Los teléfonos móviles siempre dejan un rastro al conectarse a las antenas de los distintos sitios por los que pasan. Lo que estoy rastreando aquí, es el mapa de esas últimas conexiones de los teléfonos de Monreal y Cifuentes. —Lasa hace un gesto con la mano—. Mira… da igual.
Lasa coge uno de los folios en blanco. Lo sitúa en la mesa, entre el portátil y Espinosa.
—La cuestión es que podemos sacar el recorrido que trazaron —dice mientras empieza a escribir en la hoja.
Monreal
21:35 Sale de su casa.
↓
22:01
Última antena urbana.
↓
22:18
Antena A-1.
↓
22:34
Antena de la zona de El Molar.
↓
22:37
Móvil apagado.
Cifuentes
19:45
En su domicilio
↓
20:36
En el área del domicilio de Monreal
↓
22:06
Antena A-1.
↓
22:33
Antena zona El Molar
↓
22:36
Apagado.
—¿Lo ves? —pregunta Lasa.
Espinosa no sabe de antenas móviles. Ni de conexiones. Todo eso es para él algo casi efectuado por arte de magia.
Pero de lo que sí sabe, es de rastros y comportamiento humano.
—Una cosa está clara —dice el viejo—. Estaban juntos. Cifuentes fue a casa de Monreal, como ha hecho varias veces durante los últimos días. Y desde ahí compartieron destino.
—Eso es lo que parece.
—Han dejado de ser desapariciones distintas —sentencia Espinosa.
Lasa ya está dibujando un círculo en un mapa. Es el área alrededor de la antena de El Molar, la última que dio señal.
—Lo que no entiendo… —dice— es por qué irían a esta zona. Aquí no hay nada…
Espinosa sonríe. Le resulta curiosa la diferencia de niveles de pensamiento que pueden tener dos policías. Lasa interpreta datos, rastros digitales y pruebas dejadas por señales que a él le suenan a algo indescifrable. Y, sin embargo, no es capaz de identificar lo evidente tras todo eso.
—Mira las horas. Los teléfonos dejan de dar señal con un minuto de diferencia. No es que vayan a El Molar. Es que han tirado los móviles ahí. Justo en un sitio donde no hay gran cosa. A saber dónde habrán ido realmente… ¿Y qué nos dice eso?
Ahora es Lasa quien intenta comprender.
Niega con la cabeza.
—Que es una fuga en toda regla —dice Espinosa.
Lasa se queda mirando esa área que ha redondeado sobre el mapa.