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Las patrullas llegan al domicilio del magistrado Rafael Cifuentes Montalvo doce minutos después de recibir la orden dada por el inspector Damián Vera.
La vivienda está cerrada.
No hay signos de forzamiento.
No hay respuesta al timbre.
Tampoco a las llamadas.
La puerta se abre por la fuerza.
Habitación por habitación.
La casa es registrada de arriba a abajo.
Salón.
Cocina.
Dormitorios.
Despacho.
Nada.
El vehículo del magistrado tampoco está en el garaje.
Su teléfono permanece apagado.
A las 04:31 horas, Rafael Cifuentes Montalvo es declarado oficialmente en paradero desconocido.
Igual que Álvaro Monreal.
Y ni la DIC ni Damián Vera saben si están buscando a dos fugitivos… o a dos víctimas.