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La Pecera
Ese espacio luminoso rodeado de paredes de cristal es lo opuesto a La Caja. Pero como si estuviese en su reino de días mejores, Salvador Arregi ha sido el primero en llegar.
Se ha citado con Lasa e Ibarra allí.
Quiere hablar con ellos antes que nadie.
El reloj digital de La Pecera marca las 5:50, con precisión exacta, en el momento en que Lasa e Ibarra aparecen caminando por el pasillo. Arregi les espera apoyado en un lateral de la mesa central.
Helena Ibarra observa cada detalle de la sala.
Aitor Lasa, en cambio, se fija más en Arregi, con quien cruza una mirada.
—Vaya diferencia con lo nuestro —comenta Ibarra.
No hay respuesta.
—Tenemos quince minutos hasta que esto esté lleno —dice Arregi como saludo—. Habladme de Carmen.
Quince minutos después, La Pecera está tan llena de policías, que no hay sillas de diseño para todos.
Damian Vera no es de los que aguanta mucho tiempo sentado, así que permanece de pie ante las pizarras.
Arregi ya estaba ahí, anclado al rotulador, con el que acaba de perfilar el resumen de todo lo que le han contado Lasa e Ibarra.
Arregi señala la pizarra uno.
SÓTANO DE KARRANTZA ((**añadir nombres y apellidos**))
1 – DANIEL CORTÉS – DÉCADA DE 2020 2 – SOFÍA NAVARRO – DÉCADA DE 2000 3 – HUGO MARTÍNEZ – DÉCADA DE 1990 4 – IÑIGO ARRIETA - DÉCADA DE 1980 5 – GAbrIEL ARISTEGUI – DÉCADA DE 1970 (sabíamos que el cadáver pertenecía a una mujer pese a tener el nombre de Gabriel Aristegui escrito)
CARMEN
—Encontrar el nombre de Eduardo Aristegui en uno de los cadáveres de Cuidalcampo fue la clave para encontrar a Gabriel Aristegui. Padre e hijo. Paralelamente a nuestras vigilancias de ayer, Lasa e Ibarra fueron a hablar con Gabriel Aristegui.
Arregi señala el nombre de Carmen.
Y salta a la pizarra dos.
GAbrIEL ARISTEGUI (1961)
↓
ENFERMEDAD TERMINAL
↓
VIAJE AL NORTE (1971)
↓
TRASPLANTE
↓
DESAPARICIÓN DE CARMEN
↓
SUPERVIVENCIA DE GAbrIEL
CARMEN
↓
CUIDADORA
↓
DESAPARECE TRAS EL VIAJE DE GAbrIEL AL NORTE PARA SU OPERACIÓN
↓
¿CADÁVER Nº5? SABEMOS QUE PERTENECÍA A UNA MUJER
EDUARDO ARISTEGUI
↓
EMPRESARIO SANITARIO
↓
SALVA A SU HIJO
↓
VIAJES POSTERIORES AL NORTE
↓
1980 / PUNTO CLAVE
↓
EDUARDO ARISTEGUI REGRESA CON MIEDO / TESTIMONIO DE GAbrIEL ARISTEGUI
—Lasa e Ibarra seguirán trabajando este rastro.
Intentaremos sacar la identidad de Carmen.
Aunque según lo que ha contado Gabriel, y lo que sabemos de esas épocas, era una mujer de procedencia extremadamente humilde.
No va a ser fácil. Dicho esto, lo que más me llama la atención es que menciona expresamente el año 1980.
Arregi vuelve a la pizarra uno.
—En la cronología del sótano de Karrantza. La década de los ochenta es la del siguiente cadáver.
Entonces redondea con trazos firmes uno de los nombres.
4 – DÉCADA DE 1980
—¿Qué o a quién vio Eduardo Aristegui en la década de los ochenta en el caserío de Karrantza?
¿Y por qué su propio nombre está en uno de los cadáveres de Cuidalcampo años después?
Eso es lo que tenemos que entender. Porque toda la cronología encaja demasiado bien con la declaración de Gabriel Aristegui.
Y no parece que quiera mentir y ocultar nada.
Al contrario, creo que es un hombre con una carga de culpa enorme a sus espaldas.
Con un gesto seco, cierra el rotulador y lo deja en el imán de la pizarra. Para él, es un gesto previo a una conclusión.
—¿Qué hizo Eduardo Aristegui para salvar la vida de su hijo? ¿Y qué precio tuvo que pagar?
Salvador Arregi recibe el golpe bumerán siniestro de esas dos preguntas, que parecen describirle exactamente a él. Por eso mismo tiene tan claro que está trazando el camino correcto. La estela pútrida del triángulo azul es demasiado perceptible para él.
—Creo que Lasa e Ibarra deberían volver al norte. A ese sótano de Karrantza. Al nombre del cadáver de 1980. Hay que seguir por ahí. —Esto último, Arregi lo dice mirando a Iñaki Espinosa.
Espinosa asiente.
Y después, Arregi mira a Vera.
—Volvéis a Karrantza —confirma con rotundidad.
Damián Vera toma nota de todo lo expuesto por Arregi y las pizarras de cristal.
De lo verbal y lo otro, muchas veces más importante.
Perfila a marchas forzadas un mapa a dos bandas entre Karrantza y Cuidalcampo.
El entramado es complejo. Se para un segundo en Marta Gálvez, que está tomando notas.
Que disecciona el escenario. En cuanto pueda se reunirá con ella a solas.
—Bien —dice Vera con tono enérgico—. Estad encima de eso. Lasa e Ibarra se encargan del pasado. Nosotros del presente. Las vigilancias a Becerra y Monreal no nos han ofrecido demasiado. El informe de las patrullas nocturnas es el mismo que el que obtuvimos en las diurnas. Nada fuera de lo normal.
Iñaki Espinosa alza una carpeta en la mano derecha. Gesto suficiente para que la atención se pose sobre él.
—En la casa de Monreal entró medio Madrid. No es gran cosa, pero tenemos fotos de todos. Habrá que tenerlos identificados por si acaso. Quién sabe…
—Gálvez, lo gestionas —dice Vera—. Queremos saber quién es cada uno de los que entra y sale de esa casa. Además, no creo que sean muy anónimos…
Pardo es un policía de los que le gusta la calle. Eso es algo que salta a la vista. Se ha levantado de su silla casi antes de que Damián Vera dé la orden.
—En marcha. Segundo día de vigilancias a los caballeros del lavado de pasta.
El vehículo Alfa 1 del equipo 1 ya avanza en dirección a La Moraleja.
Arregi no ha dicho una sola palabra desde que ha abandonado las pizarras.
Cuando eso pasa, es señal de que alguna tormenta está desatada dentro de él.
Esta vez, tiene forma de pregunta.
¿Qué encontró Eduardo Aristegui en 1980 para volver aterrorizado?