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El Arquitecto
La versión de My way es espectacular. Se nota en el ambiente: esa electricidad especial que recorre el interior de La Octava.
Mucha gente está de pie, sujetando la consumición en la mano y bailando, o simplemente observando y disfrutando.
Casi nadie habla. La música impone su jerarquía en ese segundo concreto, después ya veremos.
Momento grande.
Al menos para El Arquitecto, que va a dar el paso definitivo tras tanto seguimiento cauteloso, tras tanto preparativo.
Esa piel que parece tan suave está más cerca que nunca. Casi puede imaginar su obra terminada. Casi puede rozar la melena ondulada, que ha sido la estela a seguir.
Entonces se pone a su lado.
—Hola. Es increíble el ambiente que hay hoy, ¿verdad?
Ella gira la cabeza hacia la izquierda, el lugar del que han venido las palabras de él.
Y entonces sus miradas se cruzan por primera vez.
El Arquitecto se ha quitado su disfraz gris en esta ocasión. Es la serpiente. Carismática, traicionera.
Ella sonríe.
Él también.