El cuaderno de Nora después de encontrar a Clara
Clara dijo la verdad cuando le pregunté si Marta estaba viva.
No toda, porque nadie puede decir toda una vida en una fábrica, pero no cambió la pregunta. Eso es nuevo.
Tengo ganas de abrazarla y de golpear una pared. No creo que se pueda hacer a la vez.
Daniel es mi padre. Lo sé porque cuando pensé que podía estar herido no pensé “el hombre que falsificó mis papeles”. Pensé papá. Eso no hace buenos los papeles.
Marta es mi madre. No la conozco. Tengo una carta suya y una cinta. Todos hablan de ella como si fuera valiente, inteligente y mejor que los demás. En la grabación dice que tenía miedo. Prefiero eso.
Andrés me llama Sara. Cada vez que lo hace siento que intenta meterme dentro de una niña que solo conoce él. No quiero odiar el nombre por su culpa.
Julia dice que el sistema necesita que yo confirme quién es Clara. Parece una pregunta, pero es una amenaza con un espacio para responder.
Si salimos, quiero decidir mi nombre cuando nadie tenga un arma.
Quiero preguntar a Clara por las fotos falsas. Por qué me dejó creer que estuve dentro de su cuerpo. Quizá pensaba que una madre necesita eso. Yo no.
También quiero que me explique la regla de las copias otra vez. Creo que la entiendo mejor que ella:
una copia no sirve solo para no perder un archivo. Sirve para que ninguna persona pueda decir que la única versión es la suya.