Capítulo 7
Samuel la esperaba en el coche. Natalia subió sin decir una palabra.
—¿Qué sabes? —Muy poco. —No te creo. Samuel arrancó.
—Tu padre vino a verme dos semanas antes de morir.
—¿Qué quería? —Me preguntó si todavía conservaba ciertas fotografías.
—¿Qué fotografías? —Las de la noche del incendio.
Natalia lo miró. —¿Qué incendio? Samuel apretó el volante.
—Ahí está el problema. —¿Qué incendio? —El incendio de la casa vieja.
Natalia intentó recordar. Nada. Samuel la miró de reojo.
—¿No recuerdas? —No. —Entonces empieza a preocuparte.
Le explicó que, en septiembre de 2006, hubo un incendio en una antigua casa abandonada a las afueras del pueblo.
El incendio ocurrió la misma noche en que Eva desapareció.
—¿Y por qué nunca me hablaron de eso? —Porque oficialmente no ocurrió nada importante.
—¿Una casa arde y nadie lo recuerda? —La casa estaba vacía.
Natalia sintió que algo encajaba. —Eva estaba allí.
Samuel no respondió. —¿Verdad? —No lo sé.
—Sí lo sabes. Samuel aparcó. —Hay algo que tienes que ver.
Sacó una fotografía de una carpeta. Era una imagen tomada desde lejos.
La casa estaba envuelta en humo. Y delante de ella había tres personas.
Un hombre. Una mujer. Y una adolescente.
Natalia acercó la fotografía. La adolescente tenía el rostro parcialmente oculto.
Pero llevaba una chaqueta roja. Natalia conocía aquella chaqueta. Era de Eva.