Nadie en especial Cuarenta y nueve. Rose
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Cuarenta y nueve. Rose

CUARENTA Y NUEVE ROSE

Le escribo un mensaje a Alfie para que me busque en el patio.

Tiene puesto el uniforme escolar, como un estudiante modelo.

La camisa es de un blanco brillante y el blazer está planchado con cuidado.

Lleva el cabello peinado de forma inmaculada, limpio, suave, inmóvil.

Luce como si viniera a una audición para el rol de mi esposo.

Pero es una idea tonta. Su audición está completa.

Y la llevaron a cabo con más secretismo y habilidad de la que jamás podría haber anticipado.

Me encuentra junto a la fuente. Una respuesta veloz a mi mensaje. Ya debía haber estado por aquí cerca.

–Mamá está allí adentro –dice mientras nos sentamos uno al lado del otro en el borde–. Parecía bastante segura de que podrá arreglarlo todo. Creo que Danni va a estar bien.

Me desplomo hacia atrás, tanto que las microgotas de agua me rocían la frente.

–Eso es un gran alivio –digo–. Estoy en deuda contigo, Alfie. En verdad.

Él extiende una mano, sorprendido.

–Te caerás.

–¿A quién le importa si me caigo? Nada podría estropear mi humor en este momento.

Él sonríe con ganas.

–En serio, he estado pensando en todo lo que has hecho por mí durante estos últimos meses y me dejas impresionada.

Primero, esa vez que te ofreciste a fingir que salías conmigo para las cámaras.

Bueno, no podrías haber sabido esto, pero ese día alguien le había dicho a William que Danni y yo teníamos una relación.

Así que, para ser franca, la oferta no pudo haber llegado en mejor momento para apagar ese fuego.

La sonrisa de Alfie se vuelve un poco forzada. ¿O acaso me lo estoy imaginando?

–¿En serio? –pregunta, como si apenas pudiera creer la casualidad de todo.

–Sí. Además, todo el asunto se estaba alimentando con una cuenta anónima que prácticamente tomaba imágenes del perfil de Molly.

Jamás supimos quién fue. Pudo haber sido cualquiera.

Tu idea de ir a patinar fue maravillosa para acallar esos rumores; y estuviste brillante con eso de llevar a alguien que gustara de Danni para monopolizarla durante toda la salida.

Sé que lo arruiné al olvidarme del plan cuando ella se golpeó, pero tú sí que hiciste lo mejor para evitar que me acercara demasiado a ella mientras había cámaras.

Créeme, te estoy muy agradecida por todo lo que has hecho.

Está demasiado claro que ahora no sabe cómo responder. Solo se queda sentado, con la espalda derecha como una vara, mientras espera que yo termine de expresar lo que quiero decir.

–Tu apoyo después de la fiesta de Florence fue en especial valioso.

Ah, a propósito, resulta que unos amigos tuyos fueron los que filtraron la fotografía.

Hablando de consentimiento, he estado pensando en nuestro beso.

Me parece gracioso que lo hubieras encontrado tan tenso en retrospectiva, porque en ese momento, pensé que simplemente no notabas que no quería besarte.

Después de todo, lo hiciste dos veces. Pero he besado mucho después de aquella vez y, ahora que lo pienso, un beso deseado no se compara en nada con uno forzado.

Ahora no estoy segura de que estuvieras confundido.

De cualquier modo, estoy divagando. Edmund le mencionó a Danni que al video lo compartieron en el chat grupal en el que está con sus amigos de Ashford.

Por supuesto que es imposible saber quién de ellos lo envió a la prensa.

Pero, discúlpame, probablemente te estoy poniendo al día con cosas que ya sabías muy bien.

Tú estás en ese chat de grupo, ¿verdad? Seguro. ¿Con todos tus amigos?

–Rosie…

–Y ahora hoy. Una vez más, aquí estás para apagar el fuego y rescatarme.

Aunque, ¿crees que tu madre sepa quién de la asociación de exalumnos fue exactamente quien presionó para que expulsaran a Danni en primer lugar?

No se me ocurre nadie de allí que quisiera lastimarla, pero…

a veces tus enemigos se esconden a simple vista –concluyo moviendo una mano.

Alfie dejó de sonreír hace un buen rato.

Me pregunto en qué está pensando. Desearía poder quitarle los pensamientos a la fuerza, como un mago extrae un pañuelo de la manga.

Es una lástima, en verdad. No importa lo que diga, jamás tendré un modo de saber si podré volver a confiar en una palabra que salga de sus labios.

–Yo no soy tu enemigo –dice. ¿Verdad o mentira?

–Me lastimaste y lastimaste a Danni. En repetidas ocasiones. Y no entiendo por qué –digo.

–Te conozco de toda la vida, Rosie, yo te conozco.

Y eres una persona maravillosa, pero eres impulsiva.

Y tienes una forma de ver la vida en la que, cuando las cosas no funcionan, las dejas pasar.

No es prudente que lo tomes así. Harriet descubrió tu relación con Danni y la gente estaba hablando de ti en internet.

Si no le hubieran informado a William, más personas se habrían enterado.

Así que yo lo llamé y me aseguré de que lo supiera para que él pudiera ayudarte.

Yo solo le conté a la persona cuyo trabajo es cuidarte.

Trago en seco.

–William… ¿sabía que el dato venía de ti? Me dijo que venía de Bramppath.

–Bueno, la persona que descubrió lo de Danni y tú venía de Bramppath, así que no fue una mentira completa. Pero sí, yo le pedí que no te contara que yo lo puse al tanto, naturalmente. No te lo habrías tomado bien.

–¿Ah, no? –pregunto sin emoción.

–Tienes buenas intenciones, pero a veces no piensas en términos políticos.

Así que William y yo tuvimos que hacerlo por ti, para protegerte.

Él me dijo que creía que el mejor modo de ayudar a tu reputación era darles a los periódicos algo más sobre qué escribir.

Pensó que yo sería perfecto para ayudar, porque tú me importas.

Tu padre le dio la idea. Al parecer, él ya había estado hablando de que tú y yo fingiéramos salir para los periódicos.

–Tú me llamaste. –Recuerdo de repente–. Justo antes de que él lo hiciera.

–Sí, él lo sugirió. Pensó que, si tú sabías que yo estaba cómodo con ser usado para los periódicos, ofrecerías menos resistencia. Y luego él te llamó y te ofreció ayuda para mantener tu relación con Danni en secreto. Hicimos equipo para ayudarte. ¿Acaso algo de eso fue tan horrible?

–¿Tú le enviaste también a William las capturas de pantalla de las personas que me criticaban en internet? –pregunto antes de darme cuenta–. Espera, ¿ellas eran tú ?

Alfie deja de mirarme a los ojos. Parece que no se siente lo suficientemente justificado en esta parte de la historia.

–Los comentarios de ti en el video de Molly no.

Pero me preocupaba que las personas ya estuvieran sospechando de ti y quise que te dieras cuenta de lo fácil que tu descuido podría delatar tu sexualidad en internet.

Así que, sí, hice una publicación con algunos ejemplos de las formas en que te habías descuidado con Danni.

Pero, a propósito, escogí un foro prácticamente abandonado, un sitio donde sabía que no dispararía un rumor de verdad, con la esperanza de que Danni recibiera alertas cuando se mencionaba su nombre, lo que no podía suceder tan a menudo.

Pero, hasta donde pude saber, tú no te enteraste de la publicación, por eso se la envié a William.

Solo para que pudiera ver lo descuidada que estabas siendo.

Él tenía que saberlo para ayudarte a corregir tu comportamiento.

Si es cierto, entonces fue una apuesta extraordinaria de su parte confiar en que nadie vería la publicación en el foro. Se hubiera necesitado tan solo que una persona incorrecta compartiera la publicación para que los rumores escalaran inmediatamente.

–Yo las apoyaba a ti y a Danni. Quería que vieras lo fácil que sería estar conmigo en público y con ella, en privado. Hasta me aseguré de que pasaran San Valentín juntas.

–Llevaste una cita para ella. Un chico al que le gustaba.

–Exacto. Para que así se viera como una cita doble convincente y, con suerte, acallara cualquier sospecha que la gente pudiera tener con respecto a las dos.

Así es como se hace esto, Rosie. Manipulas a los medios antes de que ellos puedan manipularte a ti.

¿De qué otra forma planeas esconder una novia secreta tu vida entera? ¿Esperarás que todo salga bien?

–Tú expusiste la sexualidad de Danni. Tú enviaste ese video. ¿William conoce esa parte?

–Ella estaba besándose con chicas en público, Rosie.

Yo no la obligué a hacerlo. Y estoy seguro de que William estaría de acuerdo con que una historia que uno puede controlar es mil veces más segura que una que controla alguien más.

Al hacer que Danni ahora se enfrente con algunas consecuencias temporarias, le enseñé una lección que no olvidará tan pronto. No volverá a descuidarse.

–O quizás sabías que, si ese video se hacía público, tu madre tendría una buena razón para presionar a favor de la expulsión de Danni. Y así, con Danni en riesgo, William y tú podrían hacerme prometer cualquier cosa que quisieran de mí.

Alfie encoge un solo hombro.

–Si de todas formas vamos a comprometernos eventualmente, ¿por qué demorarlo cuando es la herramienta perfecta para reconstruir tu reputación?

No puedo evitarlo, me echo a reír al oír eso. No porque sea precisamente gracioso. Sino porque es monstruoso.

–Sabes… –comienzo a decir–, si lo hubieras dicho de ese modo, si hubieras apelado a mi lógica, en lugar de apuntar hacia Danni para recurrir a mis emociones, puede que me hubiera comprometido contigo, Alfie.

Pero estás hablando de mí como si yo fuera una fogata que tienes bajo control.

Y por alguna razón inimaginable, decidiste echarme gasolina encima.

¿Y la parte más irónica de esto? Antes de que Alfie decidiera jugar conmigo, yo era una persona movida por la lógica. Apenas tenía acceso a mis emociones.

Si ahora soy un incendio forestal, en parte, es gracias a él. Y es el único favor que me ha hecho por el que estoy un poco tentada de agradecerle.

–Jamás iban a expulsar a Danni –dice, como si yo no entendiera. Como si ese no fuera el problema en todo esto–. Solo fue una pequeña historia para prevenir otras futuras. Como una quema controlada.

Agrega lo último sintiéndose orgulloso de contribuir a mi metáfora.

Siento una ira caliente que de pronto se agita en mi estómago y se esparce por mis venas, como telas de araña líquidas que se encienden debajo de mi piel. Creo que realmente podría odiarlo.

–No estabas manipulando a los medios, Alfie. Me estabas manipulando a mí.

–Solo porque tenía que hacerlo. Para protegerte. Tú me importas más que nadie, Rosie.

Al oír eso, me pongo de pie con lentitud y lo miro desde arriba.

–Entiendo que eso es lo que crees. O al menos, de lo que te has convencido a ti mismo. Pero tus ojos están vacíos. –Aprieto la mandíbula mientras él me mira fijo y vuelvo a hablar antes de que pueda responder algo–: Y una vez que lo notas, ya no puedes ignorarlo.

Camino directo al edificio y me encierro en la primera oficina libre.

Pertenece al jefe del Departamento de Inglés, el señor Promton.

Con suerte, no regresará pronto. Me apoyo contra la estantería, respiro con dificultad, doblándome hacia adelante, con la visión borrosa.

Luego cierro los ojos, me llevo el puño a la boca como silenciador y grito hasta que no me queda más aire en los pulmones.

Soy un incendio forestal. Y tengo la intención de quemar todo.