Cuarenta y ocho. Rose
CUARENTA Y OCHO ROSE
Dentro del cuarto de Harriet, nos enfrentamos la una a la otra. Yo, tan enfadada como para lanzarme sobre ella otra vez. Ella, inquieta y desconcertada.
–Rose –dice, levantando las manos–. Jamás contacté al palacio. Lo juro. Ni una vez.
–¿Cómo lo supiste, entonces? –pregunto, un poco histérica–. ¿Cuándo? Dímelo y rápido, así sabré que no estás mintiendo.
–Fue hacia finales del año pasado. Sabía que ustedes estaban pasando mucho tiempo juntas, yo estaba celosa y supongo que me lo pregunté.
Pero entonces, una noche las vi entrar juntas y cuando ella regresó al piso de abajo más tarde tenía un chupetón.
Y no lo tenía cuando las vi una hora antes de eso. Pero yo no le conté al palacio, Rose.
Esa noche fue justo antes de que rompiéramos.
–Entonces, me estás diciendo que justo unos días después de que te dieras cuenta, ¿alguien más notó que estábamos saliendo y nos denunció con el palacio?
–Sí…, creo que eso es exactamente lo que ocurrió, por lo que me estás contando porque…
Me echo a reír en su cara.
–Ah, bueno, en ese caso, te dejaré en paz. ¡Siento mucho el malentendido!
– Rose –grita ella sobre mí–. Le conté a Alfie.
–Voy… –Tartamudeo al oír eso, confundida–. ¿Tú qué?
Ella corre la mirada hacia la pared detrás de mí, enojada y sonrojándose.
–Tú andabas por allí besándolo en público, ¿te acuerdas?
Pensé que, si le contaba, él te confrontaría y tú terminarías con Danni antes de que las cosas llegaran más lejos y así quizás yo tendría una oportunidad de estar con ella.
Soy una persona horrible y una egoísta, y lamento haberlo hecho. Pero no soy una mentirosa.
No sé qué decir; me quedo sin poder entender lo que acaba de contarme. O tal vez, no quiero hacerlo.
–¿Le contaste a alguien más?
–No. Solo a Alfie. Lo juro.
Me alejo, frunciendo el ceño. Pero, en cierto modo, le creo. Y eso me aterra.
–¿Él le contó al palacio acerca de ustedes dos? –pregunta Harriet–. ¿Por eso van a expulsar a Danni?
La examino. Desde luego, está diciendo la verdad. Y las dudas que tuve son borradas por la más sincera preocupación que veo en su rostro.
Aturdida, me tambaleo por el corredor hacia el patio hasta sentarme al lado de la fuente para ordenar mis pensamientos.
A la distancia, puedo divisar una multitud afuera de los portones.
Entrecierro los ojos. Es una muchedumbre de reporteros.
Supongo que se ha filtrado la historia de que expulsaron a Danni.
Tal vez la filtró el mismo William como un intento de presionar a la escuela.
En verdad lo pone feliz hacer todo lo necesario por mí, ahora que he prometido darle lo que quiere.
Extraigo el teléfono para revisar los mensajes.
Hay un par de Danni que me recuerdo leer en unos minutos.
William me informa que está en camino.
Y Alfie, que me informa lo mismo.