Nadie en especial Veintitrés. Rose #2
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Veintitrés. Rose #2

¿¿¿La princesa Rosemary y Danni Blythe???

Óiganme . Tengo una teoría conspirativa.

Este año, Rosemary y Molly de repente comenzaron a aparecer con su nueva amiga, Danni Blythe, quien sale en algunas de las historias de Molly.

Después, en septiembre, las vemos a las tres juntas en la emisión en vivo de Molly, donde accidentalmente filma a Danni cayéndose y Rosemary la atrapa.

Sigue un video corto del incidente a modo de ilustración. Es como si atrapar a alguien que se está cayendo fuera evidencia irrefutable de un romance. Apenas conocía a Danni en ese entonces, por todos los cielos.

Luego, más tarde en el partido, ¿notaron cómo Rosemary observa a Danni? Vean su expresión. Yo no miro a mis amistades de ese modo.

Lo que sigue es un video en cámara lenta en el que aparezco volteándome de costado para ver a Danni, que está mirando el partido.

Estamos en la parte de abajo del encuadre, tomadas por la cámara de manera incidental mientras Molly filmaba el partido.

Juro por mi vida que no recuerdo mirar a Danni de ese modo, o por qué.

Y, desde luego, a esa velocidad se ve intenso y reflexivo y, tal vez, hasta dolida si se quiere ir más lejos.

Pero yo no estaba dolida. Y en velocidad normal, ¿por cuánto tiempo la miré?

¿Tres segundos? Es probable que estuviera pensando en lo aburrida que estaba.

Más tarde, en el vivo, vemos a Rosemary y Danni regresando de algún sitio, ¡una usando la ROPA de la otra!

Luego Molly y Rosemary, de una forma misteriosa, se distancian, aunque ninguna de las dos jamás comenta qué ocurrió entre ellas exactamente.

Pero ¿no creen que es una coincidencia interesante?

¿Que eso sucediera justo después de que Rosemary salvara la vida de Danni?

Tal vez habría sido una coincidencia interesante si esa hubiera sido la línea de tiempo, pero continúa:

Después, vimos las fotografías del cumpleaños de la reina en las que aparecen Rosemary, Eleanor y Danni: ¡y miren dónde está la mano de la princesa! ¿Por qué está tocando a Danni y no a Eleanor? A ella la conoce desde hace mucho más tiempo. Y otra vez, Molly está ausente.

Es… Ay, vamos, está en la parte baja de la espalda de Danni. Y sí, está bien, para ese entonces ya estaba enamorada de ella, pero ¿eso qué prueba?

Y ahora, para nuestra sorpresa, tenemos el video de Danni tocando el piano, que publicó Molly, pero filmó Rose . Y escuchen el tono de voz de la princesa cuando habla. Si eso es amistoso, yo soy la próxima reina.

Mi teoría es la siguiente:

Rose y Danni se están viendo y Molly se lo tomó mal.

Posiblemente porque está celosa de su cercanía o tal vez estaba enamorada de Rose.

Esa es la razón por la que, de pronto, ¡jamás las vemos cerca!

Pero eso nos lleva a la pregunta: ¿por qué todavía es amiga de Danni?

¿Acaso es así de madura? ¿O quiere mantener a sus enemigos cerca? ¿Qué opinan ustedes?

Por fortuna, la publicación apenas tiene un poco de interacción.

De todas formas, cuando leo el último párrafo, la ira me aflora desde el interior.

¿Sentimientos secretos entre Molly y yo?

Es la estupidez más grande que jamás he leído.

¿Y por qué no mencionan la muerte de Oscar como una potencial razón en el cambio de comportamiento en Molly?

Parece que, si nos guiamos por la navaja de Ockham, hay una explicación mucho más razonable que la llegada de Danni Blythe, ¿no?

–Esto es absurdo –digo convencida–. Con honestidad, ¿por qué motivo me llamaste? Alguien que está obsesionado con mi familia se puso a analizar cómo miro a una de mis amigas ¿y esto constituye una crisis?

–No es una crisis, no. Es solo algo para tener en cuenta. Por si, tal vez, estás siendo menos discreta de lo que pensaste…

Para estas alturas apenas estoy escuchando, porque estoy demasiado aliviada.

Esto no tiene ningún fundamento. Sí, esta persona, junto con aquellas que dejaron los comentarios molestos en el video de Molly, se ha topado con la verdad, pero eso es exactamente lo que es.

Algo insignificante. La mitad de la “evidencia” incluye videos cortos desde mucho antes de que hubiera algo que hablar entre Danni y yo. No nos hemos descuidado.

– A mí me parece que la persona anónima que dio el dato y la que publicó esto son probablemente la misma –sentencio–. Es posible que mintiera sobre ser una estudiante de Bramppath.

–Tal vez –dice William, pero su tono es lo suficientemente dudoso para dejarme intranquila.

–¿Hay algo más que deba saber? –pregunto.

–No. Te he contado todo lo que sé.

Pero si lo que sabe es tan limitado, ¿por qué se lo tomó con la seriedad necesaria para llamarme en primer lugar? ¿Qué es lo que no me está contando?

Después de colgar, voy directo a la habitación de Danni.

Para mi desgracia, encuentro su puerta abierta sostenida por un zapato, lo cual significa que está en la ducha.

Es lo que hacemos todas. Las tarjetas magnéticas son propensas a dañarse con el agua, y los pequeños cubículos de las duchas tienen la costumbre molesta de empapar todo lo que traemos con nosotras, incluyendo las cosas que colocamos sobre la pequeña banca que sirve de espacio para eso.

Hasta tenemos que dejar las toallas y la ropa por encima de la puerta para que no se mojen.

Por fortuna, hay solo una ducha en uso en este piso, así que, una vez que cierro la puerta del baño detrás de mí, tengo la suficiente seguridad de gritar el nombre de Danni.

–¿Rose? –pregunta ella–. Espera. Un segundo.

Un momento después, abre la puerta del cubículo y asoma la cabeza.

Está envuelta con una toalla bien ajustada y su cabello rubio está más oscuro debido al agua; lo tiene empapado y pegado a la frente y al cuello y se ve aceitoso y resbaladizo por el champú o el acondicionador. Huele a mantequilla de cacao.

–Acabo de recibir una llamada de William, desde el palacio –le cuento en voz baja–. Alguien le contó que tú y yo tenemos algo.

Ella abre la puerta de golpe.

–¿A qué te refieres? –pregunta.

Doy un paso más cerca para que pueda oírme por sobre el rugido de la ducha sin que yo tenga que elevar la voz.

–Se lo contó alguien que dice ser de Bramppath. No le mostró ninguna evidencia, pero…

El picaporte de la puerta del baño comienza a moverse y yo me quedo helada.

Estoy aquí parada con la mitad del cuerpo adentro del cubículo de Danni, hablándole mientras ella está empapada y tapada solo con una toalla y, aunque estoy segura (casi segura, parcialmente segura) de que la informante anónima está mintiendo, ¿qué pasa si no?

¿Qué ocurre si alguien en Bramppath sospecha que hay algo entre nosotras y resulta que esa persona nos encuentra en esta situación?

Debería echarme hacia atrás y cerrar la puerta del cubículo.

Es, por lejos, la reacción más racional.

Después de todo, no hay nada de sospechoso en hablarle a una compañera desde el otro lado de la puerta de la ducha.

El problema es que el tono de William me puso nerviosa y me siento observada hasta por las paredes, y la adrenalina no combina con lo racional.

Así que, para mi desgracia, es el sistema nervioso central el que elige el siguiente movimiento y decide meterme en el cubículo para esconderme de quien sea que esté entrando.

El problema con estas duchas es que son espantosamente pequeñas.

Danni estaba apenas evitando que se le mojara la toalla mientras hablábamos.

El espacio no está diseñado para que el agua siga corriendo mientras las estudiantes se secan.

Así que, cuando el pánico hace que me lance pasando a Danni, el único sitio para ir es directamente debajo de la regadera.

Todavía vestida con el uniforme entero. Doy una bocanada de aire por instinto cuando el chorro fuerte de agua caliente me baña y me llevo una mano a la boca antes de que suelte un chillido.

Danni se apura a cerrar la canilla –algo que no se me había ocurrido en mi estado de shock–, pero es demasiado tarde. Estoy empapada por completo. No es que mi ropa esté goteando sobre las baldosas, sino que el agua cae como cataratas.

Junto a nosotras, se cierra la puerta de otro cubículo y se abre la ducha. Danni mira hacia atrás y luego voltea a verme. Tiene la boca torcida de una forma muy interesante, como si estuviera intentando con valentía no soltar una carcajada.

–¿Por qué demonios hiciste eso? –pregunta solo con los labios y yo dejo sobresalir la mandíbula. ¿Por qué cree que lo hice? Porque no estaba pensando , es obvio.

–Ayúdame –le pido moviendo los labios. Luego levanto los brazos para examinarme. Excelente. Maravilloso. Tengo la cantidad de agua equivalente al peso de mi cuerpo metida en el uniforme, el cual todavía tengo pegado a mí. Y mi cuarto está en el piso de arriba. Fantástico.

Cuando Danni recupera sus rasgos faciales, me mira como si estuviera reacia a decirme algo. Escurro un chorro de agua de mi cola de caballo mientras ella reúne el coraje.

–Todavía tengo champú en el cabello –susurra, señalándose la cabeza.

Yo la miro fijo con frialdad y no necesito hablar para que entienda lo que quiero. Ella levanta un dedo con un gesto de un segundo y sale apresurada del cubículo con su toalla, dejándome con frío, empapada y maldiciendo a William con todo mi ser.