Mundo Muerto (Serie Kat Drummond 7) 24. Hogar
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24. Hogar

Hogar

Oí el eco de los disparos y olí el aroma familiar de los no muertos achicharrados al salir de la grieta.

Estaba en un edificio moderno. El ladrillo visto rojo era un horror a la vista, con cemento mal cortado sobresaliendo por todas partes.

A las ventanas les faltaban los cristales y había un clavo asomando en el marco de madera de una de ellas.

A lo lejos, oí... bocinazos. Tráfico. Olí a gasolina y a neumático quemado.

—Hemos vuelto —jadeé, pero sentí la mirada de Treth en otra parte. Me di la vuelta y me quedé petrificada.

Justo ante mí, de pie sobre los cuerpos calcinados de los zombis y con la boca abierta de par en par, estaban Brett, Cindy, Guy, Hammond y una joven alta y desgarbada que portaba una glavia.

Me quedé allí, tan atónita como ellos, antes de dar un paso adelante. Todos parecían haber visto a un fantasma. Y ver al grupo ahora, después de tanto tiempo...

—He vuelto —dije en voz baja. Se me saltaron las lágrimas y sonreí.

Brett dejó caer su arma al suelo y corrió hacia mí. Antes de que me diera cuenta, mis labios se encontraron con los suyos. Fue repentino. Sus ojos mostraban sorpresa, pero los cerró. Sentí que sus brazos me envolvían y no me importó aquel abrazo asfixiante. Me sentó bien.

Pero también sentí los ojos de Treth sobre mí.

Estaba triste, pero también feliz. Era una aceptación melancólica.

Porque sabía que nos queríamos, pero que nunca podríamos amarnos de esa manera.

Había demasiadas cosas que lo impedían. Y era mejor así.

O... bueno, no sabía si era mejor. Pero era el único camino.

Treth se alegraba por mí. Pero me sentía culpable porque él nunca podría tener algo así.

Finalmente, Brett y yo nos separamos, jadeando.

Los demás se habían reunido a nuestro alrededor.

Sentí que una mano me tocaba. Como si quisieran comprobar que era real.

Incluso Hammond tenía lágrimas en los ojos.

La desconocida de la glavia estaba asombrada por la escena.

Oí a Cindy decirle mi nombre, y su expresión se transformó al comprender quién era. Parecía deslumbrada.

No escuché los detalles de lo que todos me decían, hasta que Cindy miró a mi derecha con una ceja levantada.

—Kat... ¿quién es ese?

Señaló a mi lado. Por un segundo, dejé de disfrutar de la alegría de mis compañeros y me giré hacia donde ella apuntaba. Treth estaba allí a un lado, semitranslúcido, apoyado en su escudo en forma de lágrima. Miró a Cindy y luego se señaló a sí mismo, dudando.

—Ehm, chicos, me gustaría presentaros a Treth de Concord...