Modelo a seguir (Game Changers 5) Capítulo 20 #2
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Capítulo 20 #2

—Encantado de conocerte.

—Lo mismo digo. Joder, Harris siempre se lleva a los guapos.

—No es verdad. —Se rio Harris—. O sea —miró nervioso a Troy—, no estamos jun…

—Así que siempre, ¿eh? —se burló Troy.

Harris se sonrojó de una forma adorable.

—¡Si apenas tengo tiempo para salir! Ya sabes cómo es mi vida. Manu está exagerando.

Manu se echó a reír.

—Lo que tú digas, Harris. ¿Qué te pongo? Espera, déjame adivinar.

—Sidra Drover, por favor.

—No sé por qué la pagas aquí cuando podrías conseguirla gratis.

—Porque quiero apoyar la economía familiar —respondió Harris con una sonrisa.

—¿Y a ti? —le preguntó Manu a Troy.

Troy miró a Harris.

—¿Te parecería muy mal si me pido una cerveza?

—Claro que no. ¿Te gustan las pilsners ? Mi colega Johnathan dirige la Portage Brewery y hacen una pilsner cojonuda.

—¿Eres amigo de todo el mundo?

Harris se encogió de hombros.

—Me gusta la gente y he vivido aquí toda la vida.

—Vale —le dijo Troy a Manu—. Probaré una pilsner .

Manu fue a por las bebidas, no sin antes echarle una miradita de despedida a Harris que parecía decir muchas cosas que Troy no pudo interpretar. Aunque sí que reconoció la sonrisa tímida de Harris.

—¿Esto es una cita? —soltó Troy.

Harris puso los ojos como platos.

—¿Eh?

—Has dicho que simplemente te sobraba una entrada, pero… ¿esto es una cita?

—¿Quieres que lo sea?

Troy entrecerró los ojos.

—¿Y tú?

Harris apoyó un codo en la barra.

—Vaya mierda de juego. Seamos sinceros, sin más.

—Vale —dijo Troy, como si fuera algo fácil de hacer.

—Estoy intentando darte espacio, como pediste. Pero mentí sobre lo de la entrada. La compre para ti. Quiero que esto sea una cita.

A Troy le dio un pequeño vuelco el corazón.

—Yo también.

Harris dibujó una sonrisa radiante.

—Bueno, pues ya está. Esto es una cita.

Troy le devolvió la sonrisa.

—Vamos a ello.

Fabian Salah ofreció una actuación espectacular.

Troy nunca había visto nada igual. Solo estaba él en el escenario, pero consiguió crear un muro de sonido tan solo con su violín, varios pedales, un piano eléctrico, un portátil y dios sabía qué más.

Mientras cantaba, con una voz clara y etérea, se podía oír el vuelo de una mosca en el atestado club.

También llevaba unas alas. Negras, enormes, con un plumaje muy elaborado. Y un minivestido negro. Y unas sandalias doradas de tiras que le llegaban hasta las rodillas. Y como un kilo de maquillaje.

Ese era el novio de Ryan Price. Ryan Price, ni más ni menos. Uno de los tipos más duros de la historia de la NHL . El callado, socialmente inadaptado e inmenso Ryan Price.

Troy flipaba.

Pero sobre todo no podía dejar de mirar a Harris, que a su vez miraba a Fabian extasiado de admiración. Troy lo entendía; la música y el espectáculo que suponía ver a ese hombre interpretándola era una combinación fascinante.

Y la hostia de sexy. Había algo profundamente erótico en toda aquella experiencia, aunque la confusa mente de Troy no lograba precisar qué era.

Quizá la seguridad de Fabian, la valentía que mostraba al presentarse sin tapujos y sin vergüenza.

Sus letras también eran sexis. ¿Estarían inspiradas en Ryan? Joder…

En medio de una de las canciones de Fabian, Troy rozó el dorso de la mano de Harris con los dedos. Llevaba toda la noche deseando tocarlo, y Fabian lo motivaba a ser valiente.

Harris le sonrió y, de repente, estaban cogidos de la mano.

La unión de sus palmas parecía irradiar un calor que colmaba el cuerpo de Troy.

Podía hacerlo. Podía cogerle la mano en público a ese chico porque le daba la gana.

Porque Harris lo hacía feliz y él ya estaba hasta los huevos de estar triste.

Permanecieron así, con los dedos entrelazados, durante toda la canción. Los separaron para aplaudir, pero los dos volvieron a coger la mano del otro sin pensarlo.

Después del bis, cuando los aplausos se habían apagado, Troy atrajo a Harris hacia su cuerpo.

—Gracias por invitarme. Ha sido increíble.

—¿Verdad? Es de esos artistas que te cambian la vida. No me puedo creer que sea una persona de verdad.

—Yo no me puedo creer que salga con Ryan Price.

—¡Lo sé! —Harris echó un vistazo a su alrededor—. Me pregunto si Price estará aquí. Suele viajar con él.

Troy también miró a su alrededor y divisó a Ryan casi al fondo de la sala. Era fácil de localizar, puesto que, además de pelirrojo, era la persona más alta del local.

Troy tomó una decisión.

—Quiero hablar con él.

Harris asintió.

—Entonces hazlo. ¿Prefieres que me quede aquí?

—Quizá. No tardo mucho. —Le clavó la mirada a Harris—. Luego te busco.

—Más te vale.

De forma impulsiva, Troy se inclinó y le dio un beso en la mejilla. Luego salió disparado antes de poder ver la reacción de Harris.

Ryan estaba ahí plantado sin compañía cuando Troy se acercó a él. Se dio cuenta del momento justo en el que Ryan lo reconocía, porque su semblate pasó de ser el de una persona que parecía estar fantaseando con su impresionante novio al de alguien muy ansioso con los ojos como platos.

—Hey —dijo Troy cuando llegó frente a él.

—¿Barrett? ¿Qué haces aquí?

—He venido con un amigo.

Ryan miró frenéticamente a su alrededor como si esperara ver a Dallas Kent.

—¿Qué haces en Ottawa?

A Troy le sorprendió la pregunta.

—Ahora juego aquí.