Modelo a seguir (Game Changers 5) Capítulo 15 #3
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Capítulo 15 #3

Al final de la tarde, casi todos los jugadores, y la mayoría de los entrenadores y demás personal, se habían sumado a la diversión. A las seis en punto, Bood anunció que había conseguido reservarles un montón de mesas en un restaurante mexicano, así que la fiesta se trasladó allí.

Lo único estresante del día fue el esfuerzo de Troy por evitar quedarse mirando a Harris.

Intentó mantener cierta distancia con él, sobre todo después de que casi le hubiera vencido la necesidad de besarlo en el mar.

Estaba tan adorable, empapado y riéndose, con el sol resaltando todos los tonos de verde de sus ojos…

La camiseta de tirantes se le había pegado al pecho, y Troy había visto el contorno del vello pectoral y los pezones firmes marcados contra la tela.

Troy no se había sentado en la misma mesa que Harris en el restaurante, pero no había dejado de lanzarle miradas furtivas. Había podido oír su voz alegre y su ridícula risa durante toda la comida, y se había sentido un poco celoso cada vez que oía a alguno de los otros reírse de uno de sus chistes.

Dios, Troy estaba pilladísimo de aquel chico…

Estaba decidido a quedarse en su propia habitación esa noche. Podía sentir la atracción que ejercía en él la habitación de Harris al final del pasillo, pero iba a resistirse. Harris se merecía a alguien mucho mucho mucho mejor que Troy.

Lo cual le recordó su plan de crear una cuenta oficial de Instagram, esta vez, de verdad.

Sabía que lo iban a criticar en los comentarios, sobre todo si publicaba en apoyo de las víctimas de agresiones sexuales, pero que les dieran.

Podría soportarlo. Era una pequeña molestia dentro del gran esquema de lo que ocurría.

Se preguntaba cómo conseguir una de esas marquitas azules de verificación. Harris lo sabría. Podría escribirle y preguntarle. O ir a su habitación y ver si él…

No. Troy podía resolverlo solo.

Llevaba varios minutos viendo un tutorial sobre cómo conseguir la verificación cuando llamaron a la puerta.

La abrió, esperando que fuera cualquiera menos Harris, pero también deseando que en realidad sí fuera él.

Era Harris.

—Holi. ¿Te interrumpo algo?

—No.

Troy, en contra de su mejor juicio, dejó que Harris entrara en su habitación de hotel.

Cuando cerró la puerta, Troy se recostó en ella y preguntó:

—¿Qué pasa?

—Creo que quizá deberíamos hablar.

Troy no fue tan idiota como para preguntar «¿Sobre qué?», así que se limitó a asentir.

—Vale.

Intentó mantener una expresión impasible, sin dejar entrever lo rápido que le latía el corazón ni lo mucho que deseaba abrazarlo.

—Bueno, sobre lo de anoche —dijo Harris con una sonrisa nerviosa—. ¿Era tu primera vez? Con un chico, quiero decir.

Aunque Troy ya había besado a Harris, se había corrido con él y lo había tenido entre sus brazos toda la noche, aun así tuvo que obligarse a admitirlo.

—No.

Harris abrió los ojos como platos.

—Anda. Vale. Entonces, eeeh…

Troy cruzó la habitación y se sentó en la cama.

—Soy gay. —Dejó que eso quedara en el aire un momento. Harris no dijo nada, solo se quedó de pie frente a él, esperando y siendo paciente—. Tenía novio. Estuvimos juntos, en secreto, durante casi dos años.

—Ay. Dios, eso suena durísimo.

—Supongo. Pero ninguno de los dos quería salir del armario, así que funcionó. Al menos, eso creía. Pero luego me dejó y ahora está… —Troy suspiró—. Supongo que puedo decírtelo. Era Adrian Dela Cruz.

Harris se quedó boquiabierto.

—Espera, ¿¡qué!?

—Sí.

—¿El… actor?

—Sí.

—Pero ¿cuándo salisteis juntos? Porque creía que él había dicho en su post de Instagram que llevaba meses con Justin Green. ¡Si se han comprometido!

—Me dejó en noviembre. Así que sí. Ya puedes echar los cálculos.

Harris se sentó a su lado y le puso una mano en el brazo.

—Ay, Troy. Lo siento.

Troy tragó saliva con dificultad. Nunca había hablado de Adrian con nadie.

—Me jodió mucho ver ese post. Creía que estaba enamorado de él. O sea, sigo creyendo que lo estaba.

Harris le cogió la mano, frotó el pulgar sobre los nudillos de Troy.

—Joder. Me emocioné tanto cuando vi ese post… Me alegré tanto por él… No tenía ni idea de que fuera un auténtico cabronazo.

Troy resopló.

—Encontró a alguien mejor. No sé por qué me sorprendió.

Harris lo miró serio.

—No digas eso.

Su pulgar seguía acariciando los nudillos de Troy con un movimiento firme y tranquilizándolo.

—Estaba pensando en salir del armario por él, si él quería —dijo Troy en voz baja.

Era algo que nunca se había admitido a sí mismo, en realidad, y mucho menos que hubiera dicho en voz alta.

Solo lo había contemplado cuando estaba en los brazos de Adrian, tras la seguridad de una puerta cerrada con llave, pero, en esos raros y perfectos momentos, Troy se había sentido valiente como para hacerlo.

—¿Hay alguien con quien puedas hablar de él? —preguntó Harris en voz baja.

—No. Nunca le he hablado a nadie de él.

El pulgar de Harris se detuvo.

—¿Has estado lidiando con un corazón roto tú solo?

Troy se encogió de hombros.

Harris le apretó la mano.

—Ay, Troy. Jolín, has pasado unos meses muy duros.

Troy miró fijamente a los cálidos ojos de Harris y esbozó una tímida sonrisa.

—No todo ha sido malo.

La sonrisa con la que Harris respondió fue tan dulce que Troy tuvo que emplear todo su autocontrol para no besarlo.

Enderezó los hombros.

—Bueno, eso. No era mi primera vez, así que no te preocupes por… por eso. Y estaba claro que los dos necesitábamos desahogarnos un poco después de… todo lo que pasó. No es para tanto.

Harris le soltó la mano y su sonrisa se desvaneció.

—Ya entiendo. Tipo sin compromiso.

Troy debería haberse sentido aliviado de que Harris lo entendiera, pero quería volver a cogerle la mano. En lugar de eso, asintió y dijo:

—Justo. Me gustó mucho, no me malinterpretes, pero no estoy aquí pensando que signifique más de lo que es en realidad.

«Por favor, dime que en realidad sí significa más».

—Claro —dijo Harris. Se rio, pero sonó forzado—. No, yo tampoco.

Troy se levantó, porque la cercanía con Harris, sobre todo estando en la cama, era excesiva.

—Bueno, supongo que debería irme a la cama. Mañana hay partido.

—Sí. Claro.

Harris se levantó, y Troy notó que estaba dolido. ¿Acaso esperaba quedarse? ¿Tener otra ronda con él? ¿Quizá esta vez desnudos? Dios, Troy quería tirarlo sobre la cama y destrozarlo. O quizá tan solo abrazarlo toda la noche y respirar su aroma.

—Buenas noches —dijo Harris. Tenía una mano en el pomo de la puerta, pero se volvió para mirar a Troy, como si esperara que Troy lo detuviera.

—Buenas noches —dijo Troy y se dio la vuelta. La puerta se abrió y se cerró con un clic detrás de él.