Capítulo 4 #3
—Espera. —Harris cambió el tono de voz para imitar a un periodista haciendo una pregunta extremadamente seria—. ¿Cuándo fue la última vez que te comiste un helado?
—No sé. ¿Hace unos años?
—¿Cómo puede ser?
Troy subió un hombro.
—No es de las cosas que más me apetecen.
—¿Y qué te apetece?
Dios mío de mi vida, ¿Troy se estaba poniendo rojo?
—Pues…
—O sea, ¿qué capricho se daría Troy Barrett? Si pudiera comer de todo.
De nuevo, Troy parecía tener dificultades para contestar la pregunta.
—Me gusta el salmón.
Harris se echó a reír. No pudo evitarlo.
—Más bien buscaba algo que no formara parte del plan nutricional que ha aprobado tu preparador.
—En realidad me da igual la comida. No es más que combustible.
A Harris esas palabras le resultaron incomprensibles.
—¡La comida es lo mejor de estar vivo! A ver, que me encanta el pescado, pero, si alguien me pone delante un filete de salmón y un buen montón de los buñuelos de manzana que hace mi madre…, el salmón se iba a quedar frío.
—El salmón frío está bueno.
—Pues todo tuyo. Yo pienso seguir atiborrándome a buñuelos.
—Supongo que no soy muy goloso.
—Eso no tiene nada de malo. ¿Qué opinas de la comida salada, como la poutine ?
—Siempre me ha parecido un poco repulsiva.
Harris lanzó un suspiro.
—Quitaré esa respuesta para que los fans de Ottawa no sepan tu impactante opinión sobre la poutine .
—El queso y la salsa de carne no pegan.
—¡Y una mierda que no!
Troy sonrió como dios manda. El breve y deslumbrante destello de dientes dejó un poco mareado a Harris. A Troy le había cambiado la cara por completo, y Harris quería que lo volviera a hacer.
—Siempre elegiría dulces antes que patatas y salsa de carne —dijo Harris—, pero la poutine está deliciosa. ¿Qué personaje eliges en el Mario Kart ?
—¿¡Qué!?
Harris sonrió. Se había dado cuenta de que obtenía las mejores respuestas cuando hacía preguntas al azar.
—Has jugado al Mario Kart , ¿no? Dime que sí, por favor, porque si no tendré que romper de arriba abajo la segunda página de preguntas.
—¿Tienes una página de preguntas sobre el Mario Kart ?
—Contesta.
La sonrisa no volvió del todo, pero los ojos de Troy brillaban de una forma que sugería que tal vez se lo estuviera pasando bien.
—He jugado al Mario Kart . Suelo elegir a Mario.
—Cero imaginación —suspiró Harris.
—Es el mejor, ¿no? El juego lleva su nombre por algo. ¿Por qué lo dices? ¿A quién eliges tú?
—Yo llevo jugando con Yoshi más o menos desde los seis años.
—Es mi segunda opción —admitió Troy.
—¡Somos prácticamente la misma persona!
—Gemelos —aseguró Troy sin cambiar la expresión.
—¿Cuál es tu lugar preferido de la Tierra?
—Es muy difícil seguir el hilo de estas preguntas.
—Pero no te aburres, ¿a que no?
Los labios de Troy formaron una ligera mueca.
—No, no me aburro. —Una vez más, se tomó su tiempo para reflexionar sobre la pregunta—. ¿Queda muy mal si digo que la pista de hielo?
—Fatal. ¿Dónde pasas los veranos? O, quizá, ¿has viajado a algún sitio chulo?
—Pueees…
A Troy se le borró cualquier atisbo de diversión del rostro. Parecía atormentado, como si responder a esa pregunta pudiera matarlo. Harris se compadeció de él.
—La pista de hielo está bien. No te preocupes.
—Gracias. Perdona, esto no se me da muy bien.
—Lo estás petando —le aseguró Harris, aunque no fuera del todo cierto—. Siguiente pregunta: ¿mar o montaña?
—¿Por qué elegir? Soy de Vancouver.
Harris dibujó una sonrisa.
—¡Es verdad! Y el equipo irá allí esta semana. Debe de ser emocionante para ti.
Troy frunció el ceño.
—Claro. Sí. Por supuesto.
Tal como lo dijo, se notaba que hubiera preferido ir directo al infierno antes que a su casa de Vancouver.
Harris la estaba cagando. Hasta las preguntas más básicas incomodaban a Troy. Y eso que a Harris normalmente se le daba bien hablar con la gente.
Decidió lanzar una pregunta ridícula para disipar la tensión que se respiraba en el ambiente.
—Vale. Esta es importante: ¿cuál es tu manzana preferida?
Troy frunció el ceño.
—No sé. ¿La roja?
—Buah, tío, ¿en serio? —Harris se llevó una mano al corazón, fingiendo sentirse dolido.
—¿Qué? No todas las manzanas son rojas. A mí me gustan las rojas.
—Me has ofendido.
—Perdona por no ser un puto experto en los diferentes tipos de manzanas como tú.
Fue un comentario un poco cruel, pero también… cálido. En los ojos de Troy volvía a brillar algo parecido a la picardía, y a Harris le gustaba.
—Tienes razón —dijo siguiéndole la broma—. Era una pregunta muy difícil.
Troy casi se rio. Harris estaba seguro y, por algún motivo, la expectación hizo que le diera un vuelco el estómago.
Pero Troy apretaba los labios en lo que probablemente fuera un intento de impedir que se le escapara cualquier signo de alegría. Aunque sus ojos seguían brillando.
—¿Y la McIntosh? Es una manzana, ¿no?
Harris negó con la cabeza.
—Qué falta de respeto. Increíble. Última pregunta: ¿preferirías estar media hora haciendo sprints con los patines o cinco minutos contestando preguntas?
—Haciendo sprints. Sin duda.
Harris se echó a reír. Seguramente demasiado alto, como de costumbre, porque Troy se sobresaltó y enseguida se puso de pie.
—Bueno, ¿hemos terminado?
—Sí, hemos terminado.
—Vale. —Troy se fue hacia la puerta, parecía que con ganas de largarse de ahí.
—Espera —dijo Harris. Troy se detuvo y miró hacia atrás con gesto ansioso. Cuando Harris le puso una mano en el hombro, lo oyó inhalar de golpe—. Aún llevas puesto el micro.
—Ah. Claro.
Se quedó completamente inmóvil mientras Harris se lo quitaba, de la manera más rápida y neutral posible. Olía el aroma amaderado del aftershave de Troy, o era probable que de su gel de baño, ya que la sombra de su mandíbula sugería que esa mañana no se había afeitado.
—Listo —anunció Harris alegremente levantando el micro.
Dio un gigantesco paso hacia atrás, con la intención de poner algo de distancia entre ambos antes de hacer alguna tontería, como olisquearle el cuello a Troy.
—Te irían bien unos auriculares con cancelación de ruido —dijo Harris—. Para el vuelo. Esos tíos son bastante animados en el avión.
—¿Has volado con el equipo?
—Alguna vez. Suelo ir a un par de viajes al año para documentar lo que pasa. Me ayuda a crear contenido divertido. En enero iré al del sur. Hay un día libre en Tampa, así que puede ser divertido.
—Ah. Guay.
No sonó como si a Troy realmente le pareciera guay que Harris fuera a estar en el avión del equipo. Intentó no sentirse ofendido.
—Gracias por prestarte a esto —dijo—. Te avisaré cuando suba el post.
Troy asintió una vez con la cabeza y, acto seguido, desapareció.