Miserable Matrimonio Capítulo 42 #3
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Capítulo 42 #3

—¿Qué? Yo no salí... —sus palabras se apagaron cuando recordó que esa mañana se habían encontrado con Windsor y él las había acompañado durante el resto del paseo.

Luego sonrió y negó con la cabeza, divertida por los celos de su esposo—.

Marcus, mi amor —dijo, pasando las manos alrededor de su cuello—.

Solo éramos Jayne y yo. Nos encontramos con Windsor por casualidad y luego él se ofreció a acompañarnos porque Jayne quería comprar algunas cosas para su regreso a Green Hills.

Marcus suspiró y enterró el rostro en el cuello de Liviana, aspirando su aroma.

—No soporto la idea de que él esté cerca de ti —musitó. Luego levantó la cabeza para mirarla, apretándola más contra su cuerpo—. Me enferma pensar que... —Se detuvo y negó con la cabeza.

—No tienes que pensar nada. Windsor es el hermano de mi mejor amiga; es inevitable coincidir con él de vez en cuando.

Marcus gruñó ante la idea.

Liviana hizo que la mirara y le sonrió antes de besarlo.

Él respondió inmediatamente, sin contenerse, profundizando el beso con intensidad.

Llevó una de sus manos a su cintura y la otra a su nuca mientras la guiaba hacia la mesa.

Rompió el beso solo para levantarla y sentarla sobre la superficie de madera y quedar entre sus piernas.

Sin detenerse, volvió a besarla mientras recorría su cuerpo por encima de la estorbosa tela.

Cuando sintió que su mano subía por sus piernas, lo detuvo, con el corazón latiéndole como un tambor y los labios enrojecidos.

—Espera, no podemos hacerlo aquí —musitó con la voz entrecortada.

Marcus sonrió con picardía mientras se desabrochaba los botones del pantalón, liberando su miembro ya endurecido.

—Sí podemos, ángel —respondió con voz ronca y, apenas terminó de decir esas palabras, la bajó de la mesa y la giró para dejarla de espaldas. Se acercó a su oído para susurrarle—. Te deseo, aquí y ahora.

Liviana no se negó. Se entregó al placer porque ella también lo deseaba y, la forma en que él le hizo el amor allí mismo, en el despacho, sobre la mesa en la que trabajaba todos los días, terminó convirtiéndose en su favorita y en la mejor de todas para ella.

∞∞∞

—Ya está todo listo para esta noche —anunció Harrington, y Marcus asintió.

Estaban en su despacho, terminando de ultimar los detalles de esa noche. Si todo salía según lo planeado, lograrían atrapar al cabecilla de toda la red de traidores.

—Vance estará oculto en el perímetro norte —señaló en el mapa que habían preparado de la propiedad en la que se celebraría la reunión. Era en el East End, en una de las mejores zonas del lugar.

El plan era simple, por lo que no tenía demasiado margen para salir mal.

Era todo o nada. Marcus llegaría con Emma a la reunión, sería presentado y se relacionaría con todos, buscando identificar al posible líder.

Una vez lo tuviera localizado, daría la señal a Vance y él se encargaría de avisar al resto para que rodearan la propiedad y los atraparan a todos.

Marcus tenía fe en que esa misma noche todo podría resolverse y así podría marcharse a Green Hills tranquilamente con su esposa y su madre.

Y, si el líder no estaba en la reunión, simplemente pospondrían el plan hasta que Marcus pudiera reunirse con él. Pero, al menos, ya estaría involucrado e infiltrado dentro de la red, con más nombres y rostros.

—Y, de ser posible, trate de averiguar algo sobre Wexford y Marlowe —pidió Harrington.

Marcus asintió. Sabía que era importante descubrir dónde tenían a los otros dos espías que habían sido descubiertos.

—Tenga cuidado, Agnes. Haga lo necesario para parecer uno de ellos. No podemos perderlo a usted también —agregó Harrington con el ceño fruncido.

Marcus arqueó una ceja y luego soltó una débil risa.

—No se preocupe. Sé cuidarme y salir de situaciones peligrosas —aseguró Marcus.

Harrington dobló el mapa de la propiedad y lo guardó dentro de su chaqué.

—Espero buenas noticias para mañana —dijo Harrington y, antes de que pudiera agregar algo más, la puerta se abrió.

Ambos se pusieron en alerta de golpe, mirando hacia la puerta.

Marcus se tensó al ver que era Emma. Enseguida pensó en Liviana y, peor aún, en la posibilidad de que hubiese logrado escuchar algo de la conversación.

Pero la sonrisa de Emma le confirmó que no; todo estaba bien.

Ahora su mayor preocupación era Liviana. No quería que viera a Emma allí.

—Emma, ¿qué haces aquí? —preguntó Marcus, con el ceño fruncido y un tono más duro.

—Yo... —balbuceó, mirando a Harrington, que estaba de espaldas a ella, cerca de la ventana. Se había movido con rapidez—. Quería hablar contigo antes de... la reunión de esta noche —susurró las últimas palabras.

Marcus miró por encima de su hombro. Harrington seguía de espaldas, así que se colocó frente a Emma para impedir que pudiera verlo.

—Pudiste enviar una carta —recriminó, pasándose los dedos por el cabello—. Vete. Iré a verte dentro de una hora en el Black Swan.

Emma frunció el ceño.

—Pero... es importante. Además, si nos vamos a casar en cuanto te divorcies, no importa si nos ven.

Marcus negó con la cabeza, a punto de perder los estribos. Se estaba conteniendo para no tomarla por el codo y sacarla a rastras de su casa antes de que Liviana descubriera que estaba allí.

—No es el momento de hablar de esto. Haz lo que te digo, por favor, Emma —trató de razonar, pero ella negó con una sonrisa.

—Estás molesto, pero, en cuanto te dé la noticia, te alegrarás.

Marcus arrugó el entrecejo.

—¿Qué noticia?

—Estoy encinta.