Miserable Matrimonio Capítulo 9 #2
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Capítulo 9 #2

Desde su lugar, Lillian miró a su hijo y frunció el ceño. Marcus permanecía inmóvil junto al altar, con el rostro endurecido y la postura rígida. A pesar de lucir impecablemente vestido con su levita oscura, era evidente que seguía profundamente disgustado con el matrimonio.

Lillian dejó escapar un leve suspiro, apartando la mirada de su hijo.

Ella solo deseaba una buena mujer a su lado y estaba convencida de que Liviana era esa mujer.

La conocía, sabía cómo había sido educada; era una joven de buen corazón y digna de convertirse en marquesa.

Con el tiempo, Marcus terminaría por comprender que ese matrimonio era lo mejor para ambos.

Si le concedía una oportunidad, acabaría descubriendo todas las virtudes de Liviana.

Se volvió hacia su hija, que permanecía a su lado, sentada con la espalda perfectamente recta y la mirada al frente.

—Aline, querida, ve a hablar con tu hermano. Dile que procure mostrarse un poco menos... severo. Hoy es el día de su boda.

Aline desvió la mirada hacia Marcus antes de volver a mirar a su madre.

—¿Cómo esperas que sonría? Se casa porque lo obligaron, no porque así lo desee.

Lillian endureció el gesto.

—Sea como fuere, sigue siendo un caballero. Y un caballero sabe comportarse en público. Ve.

Aline terminó obedeciendo a su madre, aunque de mala gana y con paso lento.

Pocos minutos después, las puertas de la iglesia se abrieron. Las murmuraciones cesaron al instante y los invitados se pusieron de pie, fijando la vista en la novia, que avanzaba del brazo de su padre, el conde de Hamilton.

Liviana llevaba el vestido que la modista había confeccionado para ella: un vestido de satén color marfil, de talle alto, cuya falda descendía en suaves pliegues hasta el suelo.

Delicados bordados florales adornaban el escote y la cintura, mientras las mangas de fina muselina caían con ligereza sobre sus brazos.

Un velo de tul, sujeto entre sus rizos oscuros por una diadema de pequeñas flores blancas, enmarcaba su rostro con delicadeza.

A pesar de no sentirse completamente feliz por la boda, una parte de ella se sentía hermosa con aquel vestido y creía estar cumpliendo su sueño al casarse con Marcus, el hombre del que se había enamorado.

Pero, cada vez que regresaba a la realidad, la tristeza volvía a envolverla al recordar que no era correspondida.

Mientras caminaba del brazo de su padre, intentó mantener la cabeza gacha para no mirar a los invitados.

Sin embargo, el deseo de ver a Marcus, de comprobar que era él quien la esperaba al final del pasillo, terminó por vencerla.

Levantó la mirada y sus ojos turquesa se encontraron con los azules de Marcus.

Su respiración se detuvo por un breve instante.

«Me está... mirando».

Su corazón comenzó a latir como un tambor.

Más aún cuando no encontró en los ojos de Marcus rastro alguno de odio o desprecio hacia ella.

Él simplemente la observaba, sin apartar la mirada.

Incapaz de sostenerla por más tiempo, Liviana desvió la vista, nerviosa, hacia la alfombra roja que se extendía bajo sus pies.

Su corazón no dejaba de latir y, por un instante, permitió que sus pensamientos se dejaran llevar por la posibilidad de que quizá aún pudiera existir algo más entre ellos.

Al llegar al altar, frente al vicario, su padre soltó su brazo y enseguida se alejó.

Liviana lo siguió con la mirada mientras ocupaba su lugar entre los bancos, sintiendo un leve vacío en el pecho.

Había albergado una pequeña esperanza de que ese día su padre le dirigiera alguna palabra.

Un simple deseo de felicidad habría bastado.

Respiró hondo y volvió la vista al frente.

El vicario aguardaba en silencio y Marcus...

parecía más alto de lo que recordaba de la última vez que lo había visto.

Estaba impecablemente vestido y peinado.

Liviana se quedó contemplando sus facciones hasta que notó cómo él endurecía el semblante.

Enseguida apartó la mirada, con las mejillas encendidas.

El vicario aguardó a que el silencio se extendiera por toda la iglesia antes de comenzar la ceremonia. Inició con las palabras del oficio mientras los novios permanecían inmóviles. Cuando llegó el momento del consentimiento, volvió su atención hacia Liviana.

—Lady Johnson, ¿acepta a este caballero como su legítimo esposo para vivir juntos conforme a la ley de Dios? ¿Promete amarlo, honrarlo y serle fiel mientras ambos vivan?

Ella sintió un nudo en la garganta y el corazón retumbando en su pecho. Ese matrimonio no era como lo había imaginado tantas veces. Siempre había soñado con casarse con Marcus, pero nunca de esa manera. Liviana respiró hondo. Ya no había vuelta atrás.

—Sí... acepto.

El vicario asintió y dirigió la misma pregunta a Marcus. La iglesia permaneció en absoluto silencio; todos aguardaban la respuesta del marqués.

Marcus dirigió una breve mirada a Liviana antes de apretar la mandíbula.

—Acepto —respondió con una mezcla de firmeza y dureza en la voz que dejó bastante claro que ese matrimonio no era, ni sería, una unión real. Sería, simplemente, otro de tantos matrimonios de conveniencia aceptados por la sociedad.

El vicario les indicó que unieran las manos para pronunciar los votos. Liviana alzó la vista hacia Marcus, esperando que él diera el primer paso y le permitiera tomar su mano. Pero él solo dio un paso hacia ella e inclinó ligeramente la cabeza, lo suficiente para que nadie más pudiera escucharlo.

—Ante los ojos de Dios y de los hombres seré tu esposo —murmuró con una voz tan baja que apenas ella lograba escucharlo—.

Pero te juro, Liviana Johnson, que desde este día haré de tu existencia una desdicha.

Cada amanecer lamentarás haberme tendido esta trampa y no conocerás la paz mientras lleves mi apellido.

Ese será el único juramento que cumpliré hasta el día de mi muerte.

El corazón de Liviana se detuvo por un instante. Sin mirarlo, sintió cómo Marcus volvía a tomar distancia frente a ella. Sus ojos se humedecieron y sus manos comenzaron a temblar.

No había duda alguna. Marcus, el hombre del que estaba enamorada, la odiaba con toda su alma. Confirmarlo dolía... dolía incluso más que esos votos de odio que acababa de susurrarle al oído.