La Subasta de Caridad #5
Ivonne: Nada, no te preocupes, ahí pedimos algo de cenar. Nos vemos a las 8.
Sil: OK, a las 8. Bye!
Ivonne: Bye!
Listo, tendríamos la cena en mi casa, y tiempo de platicar y explorar la situación de tener un trío con mi papi.
Me apresuré a salir de la oficina para poder llegar a preparar algo. Saqué un par de botellas de vino y las puse en la enfriadera. El menú del servicio a domicilio del sushi y otro de comida italiana. Algo de música. Listo, no se necesitaba mucho más.
Al filo de las 8 suena el timbre, era Sil. Le contestó por el intercomunicador.
- Hola!...
- Hola Ivonne, soy Silvia!... dijo efusivamente.
- Hola, te abro!... contesté.
Toqué el timbre para abrir, ella ya conocía el camino. Un momento más tarde ya estaba entrando a mi casa, donde yo la esperaba.
No había duda, Sil está divina, guapa y con un muy buen cuerpo. Así como el mío, jijiji. Nos saludamos con un breve abrazo y un besito en la mejilla. De inmediato tomamos lugar en el sillón de la sala...
- Qué bien que estamos aquí, gracias por la invitación... me dijo Sil.
- Ni me digas, ayer la pasamos súper y estoy encantada de tenerte aquí, es tu casa...
- Mil gracias amiga, me encanta la idea de platicar contigo, y después de la fiesta de ayer, jiji! Estuvo padrísima, gracias por invitarme... decía Sil.
Abrí el vino y comenzamos a platicar. El tiempo se nos iba rápido recordando cosas de la oficina, de la fiesta, de los chicos, de su novio; de todo un poco.
Nos quitamos los zapatos para estar más cómodas, las dos descalzas y con las faldas cortas, las piernas cruzadas sobre el sillón; era mi imaginación o en verdad me comenzaba a gustar mi amiga?
- Ivonne, pero ya dime, cómo haces para estar siempre tan guapa y con ese cuerpo... me decía Sil.
- Sil, no me digas eso que me haces sonrojar, claro que no. Solo trato de mantenerme más o menos bien, jiji. Imagínate si no, no voy a conseguir galán!!!, jajajaja... le dije soltando la carcajada.
- Claro que no!!!, sí ayer en la subasta muchos estaban dispuestos a pagar buena cantidad por una cita contigo. Eso es señal clara de que si estás guapísima amiga, no te hagas que no lo sabes, jajaja... contestaba Sil.
- Sí había varios interesados verdad, jijiji... le dije tímidamente.
- Muchos, diría yo, pero tu papá no dejó que nadie llegara. Él salió al frente para ganar la cita contigo, tu padre es muy celoso contigo, verdad?... preguntaba Sil.
- Jajajaja, pues eso parece. La verdad es que la gente del club en ocasiones es algo pesada, y él no está de acuerdo con eso. Por eso subastó hasta ganar. Es un lindo mi papi... dije con un suspiro.
- Eso sin duda, lindo y muy guapo, jijiji... dijo Sil con risa traviesa.
- Ya lo sé, si te vi durante toda la fiesta, no dejabas de verlo y coquetear con él. Yo sí soy celosa con mi papi, te lo advierto!, jajajajaja!!!... le dije.
- Claro que no, cómo crees Ivonne? Yo no estaba coqueteando con él. Para nada... se defendió.
- Pues qué mal, porque me dijo que le caíste muy bien y que estás muy guapa... afirmé.
- En verdad?, qué gusto me da eso, jiji... dijo de nuevo con coquetería.
- ¡ Te cache!!! Si te gusta mi papi, jajaja!!! Lo acabas de admitir, jajajaja... dije burlonamente.
- Es muy guapo y elegante, y pues sí, es atractivo y sí me gusta un poquito, jijiji. Pero nada más, no creas otras cosas... dijo ya un poco seria.
- Sí, no te preocupes, yo sé que mi papi es muy atractivo.
Hay muchas mujeres que le coquetean y se le insinúan.
Mi madre por eso lo tiene bien checado y bien atendido, jijiji.
De hecho, a mí también me parece muy guapo y atractivo, es muy varonil.
Si me gusta, y mucho!!!... le dije a Sil viéndola directamente a los ojos.
- Entonces puedo decir yo también que me gusta. ¿ ¿No te enojas?... me preguntó.
- Claro que no me enoja, me halaga. Es mi papi, ¿qué? Lo conozco bien y sé cómo es de coqueto. Si bien que lo hizo contigo ayer... le dije.
- Un poquito, pero creo que solo era cosa de ser amable, jiji...
- Jajajaja, claro que no. Lo conozco, no iba a dejar de ser galante con una chica como tú.
Lo bueno es que lo hizo frente a mi madre, así que no hay problema.
Eres mi amiga. ¿Te diste cuenta cómo nos miró por completo cuando estábamos en la barra del bar, cuando apenas habíamos llegado? ... le pregunté.
- Sí un poco, creo que le gustan los vestidos cortos y pegados, jijiji... afirmó.
- Sí, le gustan bastante. Yo para consentirlo por eso me los pongo. Sé que le gusta cómo me veo con los vestidos pegaditos. Me ha regalado varios, y de las zapatillas altas que dejan el pie casi desnudo, ni se diga!, le encantan!!!...
- Jijiji, tenía que ser hombre, jajajaja. Sí me di cuenta de cómo vio mis piernas y mis pies. Es muy coqueto y no se anda con rodeos, jiji. Pero en verdad, no te molesta que hablemos así de tu padre, no quiero ningún problema... decía cuando la interrumpí.
- Claro que no, Sil, tú y yo somos amigas y nos tenemos confianza, ¿ no?...
- Por supuesto que sí, Ivonne... afirmó.
- Entonces no te preocupes, me da gusto que mi papi siga teniendo muy buen gusto para las mujeres, le gusta cómo me veo yo y le gusta cómo te ves tú, ¡ todos ganamos!!! jijiji... le dije tomándola de la mano para hacerla sentir más confianza.
- OK, si tú estás de acuerdo y ya con tu autorización, te lo digo: tu padre está hecho un bombón, yo me lo comería todito, jijiji!!!... dijo Sil.
- Jajajaja, en serio? ¿Te gustan los maduros?... le pregunté.
- No todos, pero Roberto, debo aceptar que está en la lista de los que sí, jijiji. Está súper guapo!... afirmaba con cara traviesa.
- Ni que lo digas, sí está súper guapo mi papi. Te lo digo aquí en confianza, a mí también me encanta!!!... solté la primera bomba.
- Creo que se nota un poco, él también te ve con cara de amor, jajajaja. Eres su consentida, jiji!!!... dijo Sil.
- Un poco, bueno, sí lo soy. Pero yo también lo consiento mucho, créeme.
Me gusta que me vea siempre bonita, me arreglo cuando salgo con él.
Le gusta verme muy guapa y bien arreglada.
En algunas ocasiones es el mismo quien elige qué quiere que me ponga.
Le gusta que vayamos de compras, así me ayuda a escoger qué comprar.
El vestido rojo de ayer lo eligió él... le dije.
- Está precioso, tienen buen gusto tu papi, jiji, y buena modelo, jajaja! Se te ve increíble ese vestido, amiga. Qué bueno que tu padre sea así de abierto contigo, que tengan toda esa confianza. Se ve que se llevan muy bien!... dijo Sil.
- Sí, nos tenemos toda la confianza. Como dijiste, siempre he sido su consentida y ahora más, nos la pasamos muy bien. Él me cuenta sus cosas y yo le confío mis secretos. Hablamos de todo sin tapujos ni restricciones...
- Qué increíble, ya me imagino la cara de las dependientas en las boutiques, cuando llegas con Roberto y se pone a escoger los vestidos para ti, jajajaja, debe ser de locura, jajaja!!!... dijo Sil riendo.
- ¡ No te las imaginas, jajajaja! ¡ ¡Y más cuando vamos al departamento de lencería! jajajaja!...
- En verdad???... preguntó Sil asombrada.
- No tienes idea, no se imaginan que soy su hija y menos por los conjuntos que elige, jajajaja... la segunda bomba era entregada.
- ¡ No te puedo creer, también te acompaña a comprar lencería???... Decía Sil con los ojos abiertos como plato, se le salían de las órbitas.
- Sí, lo hemos hecho en algunas ocasiones.
Mi papi quiere que ande bella desde dentro y pues yo me dejo consentir, jijiji.
Tiene muy buen gusto para los coordinados y ropa sexy.
¿Creerás que ha comprado el mismo conjunto en diferente talla?
, uno para mi madre y el otro para mí, jajajaja!
. Mi papi es tremendo, pero así me gusta! !!... le dije.
- ¡ Estoy que no lo creo, jajaja! ¡ ¡Vaya que sí es un coqueto! ¿ ¿Y te la ha visto puesta???... volvió a preguntar aún con más asombro.
- Claro, para eso me la regala. De hecho traigo puesto un conjunto que él me regaló la semana pasada, quieres verlo?... toda la carne al asador, era el momento de romper el turrón y ver si Sil accedía.
- Me encantaría, no puedo perder la oportunidad de ver cómo le gusta la lencería a tu papi, quien quita un día salgo con él, jajajaja!!!!... dijo Sil entre risas nerviosas.
Me levanté del sillón y dando un par de pasos atrás, tomé con mis manos los botones de la blusa y desabotonando el primero le dije...
- ¡ Te lo voy a presumir, estás lista?... le pregunté.
- ¡ Claro!!!... dijo Sil acomodándose en el sillón y cruzando las piernas.
Lenta y sensualmente comencé a desabotonar mi blusa.
Al llegar al último botón, la abrí dejando ver mi brassiere.
Me lo acababa de regalar mi papi, era en color cereza, de copa completa pero completamente transparente, sin relleno alguno.
La copa dejaba ver mis senos por completo, mis pezones se transparentaban a través de la delgada tela, de inmediato se comenzaron a endurecer.
Un fino y delgado filo de encaje decoraba la sensual prenda.
Me quité por completo la blusa, arqueando un poco mi espalda para hacer lucir aún más mis preciosas tetas. Me moví lentamente hacia un lado y luego al otro, para acabar tocándome con las manos como acomodando el brazo.
- Amiga!!! qué lindo!!!, se te ve súper bonito!!!... dijo Sil entusiasmada.
- Tú crees?, muchas gracias. De repente creo que es demasiado, mi papi y sus regalitos... le dije simulando algo de pena, no podía descararme totalmente.
- Para nada, está padrísimo, se nota que tiene buen gusto para la lencería. Y bueno, a ti se te ve perfecto!... contestó.
- Gracias, la verdad sí tienes buen gusto, le gusta la lencería muy fina y sexy... le dije mientras de nuevo lo acomodaba rozando sutilmente mis pezones, los cuales ya estaban durísimos y se marcaban erectos bajo la tela.