Mis Secretos, yo Ivonne 2 La Subasta de Caridad #4
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La Subasta de Caridad #4

Desde ahí podría ver a toda la concurrencia, el salón estaba completamente lleno.

Algunas paletas se comenzaban a levantar haciendo caso de las arengas del subastador.

De inmediato pude ver a Gabriel, el amigo de mi padre, comenzar a subastar por mí.

$100, $200, $400, $500, $700; las ofertas subían rápidamente.

Jorge también subía la oferta con mucho ánimo.

Ellos ya habían visto la mercancía y sabían de mi secreto y el de mi papi, seguramente querían sacar partido de eso.

De pronto un grito fuerte llamó mi atención... era mi padre:

- ¡ Mil doscientos!!!... gritaba al tiempo que levantaba su paleta.

- ¡ Muchas gracias!, mil doscientos tenemos de la paleta 287 aquí enfrente... decía el subastador.

Su mirada era firme, fija. Algo enojado se podría decir. Conocía esa mirada, seguramente ya mi madre había pasado por su primer reclamo. Sí, mi papi es celoso, y eso me gusta.

A la subasta se unían ahora un par de cuarentones de no mal ver.

1400, 1600, 1900, se escuchaba de diferentes partes del salón.

La oferta seguía subiendo, los ánimos de la gente estaban muy arriba, sería por las varias copas que ya todos habíamos tomado.

El subastador, en su afán de lograr subir la puja lo más posible, hacía pausas para describir lo guapa y elegante que me veía.

En un momento hasta me pidió dar una vuelta para que todos me pudieran ver.

La bulla y silbidos no se hicieron esperar.

Todo de manera muy "educada", si así lo podemos llamar; pero era claro que la subasta no subía precisamente por ganar la oportunidad de tomar un café conmigo, era claro que las intenciones y deseos de los actores eran otra.

Porque no, pensarlo me gustaba, sentirme deseada me gustaba, exhibirme un poquito en ese escenario, también me gustaba!

Me sentía algo excitada por la situación.

Mi coquetería salió a lucir de inmediato.

Las ofertas seguían subiendo!!! Vaya que estaba siendo un éxito! jijiji.

- Tres mil!!!... se escucha de la parte media del salón. Gabriel levantaba su paleta en todo lo alto.

- Tengo tres mil, ¿quién me da tres mil quinientos?... decía el subastador.

Mi padre levantaba su paleta quedándose con la oferta. Gabriel lo voltea a ver de forma amable, como amigo. Mi padre le sonríe dejándole claro que no iba a ganar.

De la parte trasera del salón se levanta otra paleta, cuatro mil se escucha. La luz del reflector no me deja distinguir quién es el autor de la oferta. No había pasado mucho tiempo cuando de nuevo la voz de adelante se escucha...

- Cuatro mil quinientos!!!... dice mi papi. Mi mirada se encuentra con la de él, no va a dejar que nadie gane esa cita conmigo.

- Cuatro mil quinientos a la una, cuatro mil quinientos a la dos... cerramos la subasta agradeciendo mucho a Roberto XXXOOOXXOOOO... Decía la voz del subastador al tiempo que se escuchaba el golpe del martillo. Mi papi me había comprado!!!

Bajo del estrado despidiéndome del público entre aplausos y silbidos. Camino airosamente hasta llegar a mi mesa. Doy un gran abrazo a mi padre diciéndole...

- Papi, muchas gracias!!! Sabía que lo harías!!!... le dije acercando mi cabeza a su oído para susurrarle... - Me encargaré de que nuestra cita lo valga...

- Por ti lo que sea güera, lo sabes... me dice mientras de nuevo cerramos nuestro pacto con un guiño de ojo.

Tomo asiento, doy un gran trago a mi cóctel y viendo a mi madre le digo...

- Me la debes mamita...

La noche siguió tranquila, disfrutando de la fiesta y mi padre con los coqueteos discretos con Sil, a los que ella respondía disimuladamente.

Al día siguiente, no tardó en sonar mi celular, era mi papi...

- ¡ Hola!

- Güera, cómo estás? Muy desvelada?... preguntó mi papá.

- No tanto, algo cansada pero nada más. La fiesta estuvo muy bien, no crees?...

- Sí, al final salió todo muy bien. Tu madre ya por fin se desocupó de ese asunto y está más tranquila. Ya ayer me explicó lo de que subiste a la subasta.

- ¿Sí???, y qué te dijo?... le pregunté.

- Nada, que una señora quedó mal y que te pidió de favor que tú cubrieras ese sitio. No sé cómo se le ocurren esas ideas!... dijo algo molesto todavía.

- Papi, no te enojes. Viste que no sucedió nada, de hecho estuvo divertido no crees?... le pregunté con voz algo aniñada, para suavizarlo un poco.

- Pues divertido sí, pero acabé pagando yo!!! Ya suficiente había ayudado!... dijo enojado.

- Sí papi, pero tú eres muy bueno y siempre ayudas a los demás. Aparte, no tenías que subastar por mí si no querías... le dije retadoramente.

- Y crees que iba a dejar que cualquiera tuviera la cita contigo? Ya conoces a los del club, por eso lo hice. No podía dejar que eso sucediera.... aclaró categóricamente.

- Jajajaja, eso sí!, me salvaste entonces!, jajajaja. Gracias por rescatarme papito!!!...

- Mucha risa te da, verdad? Pero bueno, a fin del día el dinero va para ayudar y gané una cita contigo, jajajaja... dijo ya en tono más calmado y algo sarcástico.

- Sí papi, y te dije que le haría que valiera la pena. Tú dices cuándo quieres tu cita para programar mi agenda, jajajaja!... le dije ya en tono divertido.

- Ya voy a planear algo y te aviso, jijiji! Verás que algo bueno se me ocurre... afirmó.

- Sí papi, cuenta conmigo!...

- Por cierto, tú me dices cuándo vamos a comer con tu amiga Silvia, no quiero quedar mal...

- Sí ya sé que no quieres quedar mal, al contrario; parece que te interesa mucho quedar bien con ella. Te vi coqueteándole toda la noche, no te hagas!... le dije reclamando un poco.

- No güera, no es eso. Es una chica muy linda y al ser amiga tuya quiero que vayamos a comer como quedamos... dijo más serio.

- Ah bueno, siendo así, nos ponemos de acuerdo. Yo ya estaba pensando en ver si organizaba algo más privado, pero si no quieres?... le dije tentando su imaginación.

Conozco bien a Sil y también a Roberto. Sé que sus intenciones no solo eran salir a comer, quería ver si se podía comer a mi amiga!

La situación no me sonaba del todo mal, Sil es una chica muy sensual y hasta donde la he conocido, muy abierta en cuestiones de sexo.

Me ha contado algunas de sus salidas con amigos y de un par de citas con su novio, disfruta de su sexualidad sin reparo alguno.

Cuando me vio casi desnuda, algo en mí vibró; será que podía insinuarle algo?

- Güera???... qué estás diciendo?... dijo asombrado.

Me lo imaginé claramente, acomodándose en su silla en el despacho, tomando posición de interés.

- Nada papi, se me estaba ocurriendo que podíamos invitar a Sil un día a nadar, y a comer, y pues en una de esas... le insinué.

- Ivonne, estás hablando en serio? ¿Te gustaría que... preguntó.

- No lo sé, solo es una idea que pasa por mi cabeza. Vi cómo la mirabas y noté que te gustó, no lo puedes negar... le dije.

- Pues sí mi amor, pero de ahí a otra cosa. Se enteraría de lo nuestro... me dijo dudoso.

- Lo sé papi, por eso tengo que pensarlo muy bien. Le tengo mucha confianza y ella a mí. Creo que sería divertido, ¿ no crees?...

- Sí güera, por supuesto que sí!... Me gustaría mucho... dijo entusiasmado.

- Está bien, déjame pensar cómo proponérselo y te aviso, te parece?...

- Está perfecto, tú decides. Vaya que sería una gran cita, ya hasta me pusiste nervioso... afirmó.

- Jajajaja, está bien, así lo haré... le dije colgando el teléfono.

Me quedé pensativa y entusiasmada con la idea. A los pocos minutos, entra a mi oficina Sil; como siempre, muy bien arreglada, con una blusa pegadita que marcaba muy bien sus senos, una falda corta y zapatillas altas, se veía muy bien.

Yo misma le había indicado cuál era el código de vestuario en la oficina y con los clientes.

Business Casual, se le llama comúnmente.

Pero le dábamos un ligero twist, nos vestíamos elegantes con un toque sensual.

A los clientes hombres de la agencia les gusta nuestro estilo, siempre guapas, sexys y elegantes.

Cómo empezar, cómo iniciar la plática respecto a lo platicado con mi papi...

- Hola Ivonne!!! Buenos días!!!... dijo mientras se acercaba a saludarme de beso en la mejilla.

- Todo muy bien Sil, tú??? Desvelada???...

- No tanto, la fiesta estuvo buena pero no tanto como para dejarme cansada, jijiji... decía mientras se quitaba los lentes de sol y sacudía su melena larga.

- Cierto, nada con lo que nos espera!... no sé por qué dije eso, pero así fue. ¿A qué me refería, no tenía idea, simplemente esas palabras salieron de mi boca sin razón alguna.

- ¿Lo que nos espera?... pues ¿cuál es el plan?, cuéntame!... dijo impaciente.

- Este... estaba pensando una noche de chicas!!!, ¿qué te parece?... le dije intempestivamente. Vaya propuesta la mía, ¿qué me pasaba?

- Suena increíble!!! ¿cuándo va a ser, hoy???... dice avanzándose sobre mí y dándome un gran abrazo. Pude oler su perfume y sentir lo duro de sus tetas sobre mi pecho.

- Sssss... sssss.... sí, sí tú quieres?...

- Perfecto, está genial. Me encanta la idea!, gracias Ivonne. Nos ponemos de acuerdo en un rato más, entro corriendo a la junta de status... dijo saliendo rápidamente de mi oficina.

Y ahora qué haría?, jajajaja, en la que me había metido. No que fuera complicado, pero sí no lo tenía planeado. Al parecer improvisar había dado un buen resultado. Sentía cierto calorcito y emoción en mi cuerpo e inexplicablemente en mi entrepierna.

Llegada la tarde, recibo un mensaje de WhatsApp de Sil que había salido desde la hora de comer para atender una reunión con un cliente.

Sil: Hola, ya está por acabar la junta. Todo muy bien. Ya te contaré. ¿Sigue en pie la noche de chicas?

Ivonne: Sí, por supuesto. Qué bien lo de la junta, me cuentas al rato. ¿Qué te parece si nos vemos en mi casa?

Sil: OK, está perfecto, así podemos estar más cómodas y platicar rico. ¿Qué quieres que lleve?

¿En qué parte me había perdido? Yo lo había dicho como para vernos en mi casa y salir a algún lado. Pero bueno, estaba bien, podríamos pedir algo de cenar y abrir una botella de vino.